CAPÍTULO VEINTICUATRO Will pensaba que había estado asustado antes de la batalla. Sin embargo, ahora que Catalina y él iban andando por Ashton, se sentía más nervioso de lo que jamás había estado. Lo peor que podía haber pasado en la batalla era morir… y lo mejor… —Te tiemblan las manos —dijo Catalina, al darle la suya. —Todo el mundo tiembla después de una batalla —dijo Will con una sonrisa. No se sentía preparado para decirle la verdadera razón de sus nervios. Quería que el momento fuera perfecto. —Supongo —dijo Catalina, aunque parecía que no le acababa de creer. Entonces a Will le vino otro pensamiento preocupante: ¿y si Catalina leía lo que estaba planeando en sus pensamientos? Eso estropearía por completo el momento. —Es extraño —dijo Will, pensando rápidamente—. Ashton todavía

