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Contrato Nupcial

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Contrato Nupcial

Dos familias importantes

Dos apellidos muy reconocidos

Dos herencias en juego

Dos jóvenes de por medio

¡Una sola forma de asegurarlo todo!

Pablo Campbell y Nicolle Miller, dos jóvenes herederos de grandes fortunas son unidos drásticamente por un acuerdo entre sus padres después de sus muchos años de amistad.

Ahora aún sin estar en sus planes ambos aceptan el trato y se prometen amor eterno frente a un altar de forma obligatoria dependiendo de serios motivos, sin pensar que, durante su matrimonio se revelarán grandes secretos ocultos por mucho tiempo, habrán varios terceros intentando acabar con ellos y saldrán a la luz muchas sorpresas que nadie se esperaba que afectarán de forma severa el modo que tienen ambos de percibir el mundo y todo cuánto hay a su alrededor, involucrando poco a poco emociones y sentimientos además de su corazón.

¿Que sucederá entre ellos después de su matrimonio sin amor? ¿Qué acontecerá después de ser unidos por un simple trato? ¿Surgirá el amor entre ellos?

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Capitulo 1
20 AÑOS ANTES JUNIO 24/2002 Ese día los hombres llegaron a su reunión en aquel despacho donde habían hecho grandes negocios con anterioridad, sus esposas e hijos estaban en el jardín el cual se veía a través de los grandes ventanales que tenían en la oficina. - Bien, Robert - dijo Alberto Campbell sentado frente a su gran amigo - Cerremos este acuerdo de una vez, es hora de vincular nuestras fortunas y crear un buen futuro para esos niños. - ¿Estás seguro de que será lo mejor para ellos? - preguntó observando a los pequeños, en espacial a la pequeña bebé de un año que intentaba dar más de cinco pasos firmemente, esa niña era su vida al igual que su esposa - No quisiera cometer un error y que lo terminen pagando de por vida. -Sabes que si lo es - rebatió el otro mirando a su hijo de siete años que caminaba observando con curiosidad a la niña que estaba a su lado - Al ser nuestros hijos la mirada de muchas personas estará fija en ellos y es poco probable que encuentren el verdadero amor en algún momento - vió este también a su esposa - Además estoy seguro de que se terminarán amando, debemos hacerlo. - Está bien - respondió Robert fijando su vista en el otro que abría la carpeta - Le entregaré a mi hija a tu hijo el día de su cumpleaños número veintiuno, ni antes ni después - Alberto asíntio afirmando aquello. - Si, ninguno puede estar comprometido para entonces - recordó haciendo énfasis en estas palabras - Y el acuerdo no se puede romper por ningún motivo. - Bien, así se hará - extendió su mano - Las condiciones primordiales están sobre la mesa, el resto ya es de rutina. - Perfecto - estrecho la de su amigo - Estoy seguro de que será lo mejor para ellos, este contrato nupcial será un bien para su futuro. - Esperemos que así sea - susurró soltando un profundo suspiro mirando nuevamente a su preciosa hija de un lado hacia el otro reír emocionada por ver a su ahora prometido batir el conejo de peluche en el aire para entretenerla - Ella crecerá en Canadá, luego si gustan ellos decidirán dónde van a vivir o podrán asentarse aquí en Alemania. - No tengo problema con eso - aseguró - Solo me faltan dos cosas, como la tradición indica tú hija deberá guardarse hasta el matrimonio y en el plazo de un año deberán darnos un nieto para que sea heredero de nuestro futuro imperio. - Sabes que en esta época es muy difícil, sin embargo, haré todo lo que esté en mis manos para que así sea - prometió. - Bien, te doy mi palabra. - Y yo a ti la mía - asíntio con solemnidad. Ya el futuro estaba escrito, solo faltaba esperar a que llegara el tiempo de cumplir aquel trato y que los jóvenes se juran amor eterno frente a un altar, para así asegurar descendencia prospera y pura de aquellas dos familias para mantener el honor y apellidos que tanto valían. ************************** ********** ************************** 20 AÑOS DESPUÉS MARZO 26/2022 Ese día la familia Miller viajaba rumbo a Alemania, Robert junto a su mujer quién tranquila tomaba un té, observaba a su hija en silencio leyendo uno de sus libros favoritos “Bajo la misma estrella" de John Green. Con una sonrisa orgulloso de la mujer que era a pesar de todas las dificultades vividas en los últimos años se quedó admirandola como una obra de arte, la mejor que tenía sin duda alguna, nada comparado con las obras de Picasso o Da Vinci, ella era mucho mejor que eso. Nicolle percibiendo la mirada atenta sobre ella levantó la vista y a través de sus gafas notó a su padre viéndola con adoración, con una tierna sonrisa volvió la cabeza hasta dónde él estaba junto a su madre y se acomodó en su asiento para acurrucarse un poco más. - ¿Pasa algo papá? - preguntó con curiosidad llamando también la atención de Lucía. Robert correspondiendo al gesto tierno de su hija negó. - Nada, linda - respondió - Es solo que tengo la hija más bella que cualquier hombre podría desear - ella ante ese halago rió suave. - No seas exagerado, papá - dijo - Tampoco soy tan linda como tú lo crees - admitió su verdad ante sus padres, odiaba la idea de llegar a ser o parecer bonita ante los ojos de alguien desde hacia mucho tiempo, le aterraba ser vista por otros hombres de aquella forma. - Por supuesto que sí hijita - interfirio su madre apoyando la idea de su padre - Para nosotros siempre serás la más hermosa - añadió recordando lo incomoda que ella se llegaba a sentir con el tema y mirando a su esposo con complicidad pidió que lo dejarán para no hacerla llorar de nuevo. - Bueno, supongo que han de tener sus razones para decirlo - suspiró dejando el libro a un lado sobre la mesita que había en su asiento - Aún no entiendo su insistencia por ir a Alemania - sacó el tema derrepente - Hace años que ninguno va allá, ¿por qué ahora sí? - Tenemos un asunto importante que resolver, cariño - indicó su madre con ternura - Tu padre te explicará al llegar. - ¿Tanto así como para traerme a mi? - arqueó una ceja mostrando una expresión entre graciosa y curiosa. - Nos involucra a todos, mi vida - contestó Robert esta vez zanjado el tema. - De acuerdo - susurró retomando su lectura - No hay prisa por enterarme de las cosas - recostó su cabeza en el asiento - Las cosas calmadas van mucho mejor. - Ya usaste la frase de tu madre - bromeó el hombre. - Y es cierto, mi niña es muy sabía y por eso lo aplica - siguió el juego. - Si, tan sabía cómo tú - dijo él con una mirada llena de amor hacia Lucía, ante lo que ella rió y recostó su costado sobre su marido. El resto del viaje fue mucho más silencioso que el principio y llegaron a Alemania ya casi al mediodía. Una camioneta negra los esperaba junto a algunos escoltas para llevarlos a su casa donde se hospedarian el tiempo que pasaran en aquel país, o al menos así lo creia, Nicolle al ver que llegaban a una residencia suspiró llena de felicidad dispuesta a descansar por fin. - Nicky - la llamó su padre al ver que el auto estacionaba, ella volviendo su vista hacia él escucho atenta - Antes de ir a casa vinimos a ver a unos amigos ya que debemos charlar de un tema importante que tomara solo un poco de tiempo, quiero que oigas lo que se va a hablar en completó silencio y esperes paciente. - Claro - aceptó con su habitual actitud sumisa y obediente. - Gracias - besó su frente. La familia Miller bajó del auto y juntos permitieron que el hábil mayordomo los guiará hasta la sala de reuniones dónde los esperaban la familia Campbell. Dentro de ella estaba un ya mayor Alberto, su esposa Lisa y su joven y guapo hijo Pablo hecho ya todo un hombre. - Padre, ¿puedo saber a quién esperamos? - preguntó viendo la hora en su reloj algo impaciente - Debo regresar a la empresa, tengo mucho trabajo que hacer - le recordó, preocupado por todos sus pendientes, aún no entendía porque lo había enviado a ir esa mañana a su casa cuando tenía tanto trabajo en la compañia. - Calma hijo, el trabajo no es todo en la vida - dijo él con una sonrisa amable viendo a su hijo en aquel desespero - Esto es pensando en tu futuro, es una inversión de tiempo tan importante como trabajar. - Si tú lo dices - murmuró - Aunque no comprendo porque sería una buena inversión si es tiempo perdido esperando a alguien que... - en ese momento las puertas se abrieron y entraron tres personas. - Buenos días - saludó el hombre que había entrado a la estancia junto a una mujer muy elegante, Pablo los observó, parecían de la edad de sus padres. Luego, tras ellos entro una chica algo pequeña, medía alrededor de 1.60, tenía anteojos por lo que sus ojos no se apreciaban, un cabello tan oscuro como la medianoche completamente recogido, lo que, hacia que contrastará su piel tan blanca que parecía de porcelana, estaba tan rígida como una estaca y vestida como si viviera en el siglo anterior, un vestido debajo de las rodilla con un color que parecía rosado muerto con muchos puntos blancos, las mangas largas de medida en las muñecas y sin nada de escote. La jovencita parecía la típica nerd que se conocían en la escuela como cerebritos, completamente inocente y a juzgar por la cara que tenía no estaba muy lejos de serlo. - ¡Amigo! - saludó el otro iniciando una sesión de saludos que iban y venían por parte de las parejas, los jóvenes solo aguardaban espectantes observando lo que pasaba. Nicky, que había estado callada desde que bajaron del auto, miró al joven que estaba al otro lado de la mesa dentro de la estancia tal y como ella. Era muy guapo, tenía el cabello n***o en un corte que realzaba sus facciones muy elegantes y bien perfiladas, su tez era blanca, tanto como la suya, estaba totalmente serio y vestía de manera muy sofisticada. - Oh, que bien - sonrió el otro haciendo que regresará a la realidad - Bueno, aquí está mi muchacho - procedió Alberto a presentar a su hijo - Robert, Lucía él es nuestro hijo Pablo Campbell - lo señaló provocando que esté se pusiera de pie y se acercará - Hijo ellos son Robert y Lucia Miller. - Un gusto conocerlos - estrechó la mano de Robert - Señora - besó el dorso de la mano de Lucía. - Igualmente Pablo - sonrieron amables - Hija ven acá - llamó Robert - Ahora les presento yo a mi pequeña - ella nerviosa y muy incomoda se acercó - Ella es Nicolle Miller, cielo ellos son Alberto, Lisa y su hijo Pablo - ellos la observaron atentos y ella con una media sonrisa decidió hablar. - Un placer conocerlos - se dirigió a los mayores y mirando después a Pablo. - ¡Ay que linda! - dijo Lisa viendo a la chica y acercándose a ella intentando abrazarla, en ese momento Nicky se tenso más aún si es que era posible - Todavía recuerdo lo pequeña que estabas la última vez que viniste a casa - tomó sus manos - Eras tan tierna. - Gracias - susurró algo avergonzada por ver cómo todos notaban que sus mejillas se habían teñido de rojo - Lamento no poder reconocerla igual - dijo cortez. - No hay problema, bonita - interfirio Alberto - Como ha dicho eras muy pequeña la última vez que nos viste - Nicolle ante las palabras de aquel hombre desconocido asíntio como agradecimiento y se apartó manteniendo disimuladamente su sonrisa, algo que solo sus padres y Pablo que la miraba atentamente pudieron notar. - Creo que ya podemos pasar a tratar el tema que debemos, ¿no? - propuso Robert. - Claro que sí, vamos a el jardín - señaló Alberto. - Pasemos - aceptó el resto. Al estar sentados todos en los sofás que habían en el jardín frente a la piscina, los mayores siguieron charlando de una cosa y otra mientras Pablo miraba su teléfono y Nicolle estudiaba el bonito lugar que tenían allí, estaba finamente decorado con un estilo bastante vanguardista pero sin perder lo clásico. Pablo al dejar su móvil levantó la cabeza encontrando a Nicolle apreciando todo el jardín con una expresión maravillada, parecía una niña chiquita mirando un castillo de cuentos de hadas, eso le hizo arquear una ceja, ¿qué pretendían sus padres y los de ella con aquella reunión? Y entonces su pregunta en ese momento procedió a ser contestada - Chicos - los llamó su padre, ambos prestaron atención - Hoy los hemos reunido aquí con la intención de informarles algo que deben de saber - pausó - Hace muchos años nosotros sus padre hicimos un acuerdo - empezó a contar lo que luego el otro le siguió. - Este acuerdo consistía en que el primero de abril ustedes dos deberán contraer matrimonio - soltó el otro sin más - En cinco días ambos serán marido y mujer - terminó de decir dejando a los chicos pasmados, Pablo miró a sus padres, luego a los Miller y por último a la que acababan de avisarle que era su prometida, ella estaba estática, con la cabeza gacha y una expresión neutra. Simplemente tranquila, como si lo que habían dicho no representar nada. - ¡¿Qué?! - preguntó parpadeando cuando por fin logro reaccionar. - Como has escuchado, Pablo - respondió su padre - Como futuro y único heredero Campbell debes casarte con Nicolle Miller en cinco días - respondió sin dejarles ninguna otra opción más que esa. El contrato nupcial había empezado...

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