Hemos pasado la noche juntos, he disfrutado estando con él y sus palabras han provocado en mi sensaciones extrañas que nunca antes había experimentado. Me limito a observarlo desde la cama. Esta de pie junto al balcón de la terraza hablando por teléfono, lleva puesto sólo un pantalón y la vista de su espalda me resulta todo un placer. Recorro el punto bajo de su espalda, subiendo hasta llegar a su nuca, sus hombros deleitándome con mi suizo de acero. Repito la acción esta vez hasta abajo llegando a la parte baja de su espalda y por último su trasero. Inevitablemente me muerdo el labio sabiendo que ese pantalón sólo está cubriendo algo que he visto y tocado. Que me gusta. Le escucho hablar, su bonito acento suizo es sexy, el es completamente sexy y no puedo creer que después de tanto

