(59)

2174 Palabras

Cerré la mano alrededor del picaporte antes de que mi cuerpo entendiera lo que mis ojos ya habían visto. La puerta del despacho estaba entornada. Era una rendija mínima, suficiente para traicionarme. La luz interior era tibia, baja, como si alguien hubiese querido amortiguar la realidad. El olor a madera vieja y a cuero se coló por el pasillo. Reconocí la escena antes de reconocerlos a ellos: Davide sentado en el sillón, el saco colgado en el respaldo de la silla, la camisa oscura abierta en el cuello; Clara demasiado cerca, invadiendo ese espacio que él no le permite a nadie. Su mano derecha estaba apoyada en el escritorio, mientras que la otra le rozaba el antebrazo como si fuera un gesto casual. No lo era. Me quedé inmóvil. No respiré. No pestañeé. Él la miró… distinto. Yo conocía

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR