(57)

2150 Palabras

La noche no se había ido del todo cuando Davide respondió. No fue inmediato. No fue impulsivo. Fue peor. Yo estaba sentada en el borde de la cama, vestida con una blusa sencilla de algodón y un pantalón oscuro, tenía las manos entrelazadas con tanta fuerza que los nudillos se me habían puesto blancos. Lily dormía en la habitación contigua, custodiada por la niñera en una calma que yo ya no era capaz de sentir. La casa seguía despierta, aunque todo aparentara silencio. Era ese silencio tenso que aprendí a reconocer como antesala de algo más. Davide entró sin tocar. Llevaba la camisa arremangada, el cuello abierto, y el cabello apenas desordenado. No parecía cansado, al contrario, se veía más alerta, más afilado. Como si hubiera pasado horas decidiendo sobre algún plan organizado solo po

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR