Capítulo 5
La boy band
El fin de semana me sirvió de tanto. Aprendí cosas importantes sobre la empresa, mi trabajo, la producción y también del sexo. Había algo en el proyecto que faltaba y era precisamente el control de calidad. Después del baño, Megan y yo salimos cubiertas solo con una bata cada una para regresar a la labor, solo que esta vez la parte divertida. Voy a describir lo que pasò con cada uno de los productos.
El primero era un dildo. Justo como el que tenía en mi boca cuando mi papá y James entraron a la oficina aquel medio día, pero este era mejorado. Me di cuenta de que la textura no era la mejor y busqué formas de acercarlo más a la naturaleza del m*****o real. Con unos detalles agregados quedò de maravilla. El modelo fue por supuesto mi hermano. Durante dos noches pasé mi cara prácticamente pegada al suyo para verlo detenidamente y determinar el tamaño, espesor y longitud de su prepucio, quería que fuera una experiencia maravillosa. La primera en utilizarlo fue Megan. Le pedí que se recostara en el sofá y abriera las piernas. Ahí vi por primera vez su coño abierto, aun así, era perfecto. Metí mis dedos primero para dilatarlo, eché un poco de lubricante al dildo (que también era marca de la casa) y lo introduje poco a poco. Notò còmo el producto parecía un pene real, pues se veía justo como había revisado en las películas porno al momento de la penetración. El látex exterior se estiraba como lo hace el de algún hombre sin circuncisión y Megan gimió de tal forma que me hizo saber que funcionaba. Estuve metiéndolo y sacando por algunos minutos mientras ella se acariciaba el clítoris. De pronto me pidió que cambiáramos y ahora me recosté. Hizo el mismo procedimiento y al tenerlo dentro de mì explotè en un orgasmo inmediato. De cualquier forma, seguí frotándome los pezones hasta que ella se diera por bien servida.
El segundo producto era una v****a portátil. Un vaso con una cubierta de látex a modo de tapa en la misma forma de una v****a. Para el modelo me utilicé a mí misma con la ayuda de mi hermano y cuando en producción quisieron saber la historia no pude evitar contar la verdad. Estaban encantados y según supe luego por Megan, a quien le había contado más, hicieron más de uno para los que sabían de qué se trataba pues querían vivir la experiencia de cogerse el coño de la hija del jefe. No los culpo. Esta vez primero, entre risas y bromas, utilizamos los dedos para sentir la presión, el fondo y la textura. Iba a ser, en definitiva, un buen producto. Después, volvimos a poner lubricante en el dildo y lo introdujimos. El paso fue perfecto, ajustaba a la medida y no pude evitar reírme al pensar que, por fin, al menos de esa forma, la polla de mi hermano estaba dentro de mi v****a. Cuando se lo dije a Megan gritò "oooh es verdad" sorprendida. Pensó que lo había hecho a propósito, pero en realidad fue una broma del destino.
El último producto que utilizamos fue un arnés. El juguete lésbico-bisexual ajustaba para diferentes medidas y los comprobamos primero ella y luego yo. Con mi ayuda se lo colocò y notè lo sexy que se veía. El m*****o que llevaba puesto había sido a partir de un molde que mi padre hizo con el suyo hacìa un par de años y que se suponía yo no sabría. Era grande, largo, grueso, como suelen ser ese tipo de juguetes y al entrar en mì me vino la cara de mi padre y lo imaginè viéndome a través de la cámara. No entendí por qué, pero me corrí otra vez de inmediato. Apenas habían pasado cinco minutos y las dos habíamos acabado, yo con el falso pene y ella con un apartado que agreguè a las cuerdas para que ella se estimulará al momento de clavar, esto último fue una nueva anexión. Cuando me lo puse me di cuenta de que iba a ser necesario hacer unos ajustes, sin comprometer lo demás del proyecto, porque si lo usaba alguien de mis medidas iba a tener problemas para mantenerlo firme. Al terminar, apenas e incomoda, tompe un lápiz y anotè que una de las cuerdas debía tener un orificio más para apretarlo mejor y la primera correa debía ser más corta.
Hubo otros productos que estaban ahí como el consolador de doble cabeza, el vibrador conectado a una App y la ropa interior femenina con consolador que no utilizamos porque a simple vista se notaba su buena calidad.