Capítulo 2, Parte 4

1185 Palabras
Capítulo 2, Parte 4 Le dije el número y me llevó hasta allá siempre detrás de mí, bien pegadito. El hecho de que tuviera el uniforme del hostal y que yo fuera tamaño miniatura logrò que pasáramos desapercibidos del profesor y entráramos sin la menor sospecha. Sin embargo, la maestra de apoyo consideró buena idea volver a hacer una revisión. Al llegar a mi cuarto abrí la puerta y serìa por la situación era que me encontraba que me dijo "ay, perdóname amor, ya estabas dormida. La culpa es de tus compañeros que salieron todos." Le dije que no había problema y cerré volteando a ver a Oliver que estaba acostado en mi cama también riendo. No recuerdo bien todo, pero el efecto de la hierba se me subió de inmediato y el camino hacia mi almohada fue super difícil. Ahí, a un lado del chico que aún no lograba distinguir bien por la oscuridad de la noche y más del cuarto, le pedí que me diera a probar más. Fumè dos o tres veces y la tos por fin no se hizo presente. Me sentía en las nubes, con una tranquilidad increíble. Estaba en paz. - Parece que te gusto. - Me dijo. - Sí, mucho. - Respondí.- Solo que me estoy poniendo muy cachonda. - Confesé. Más me tardé en voltear a ver sus ojos notando que eran verde claro que lo que el tardo en ponerse encima de mí. Sin ninguna resistencia y más bien pidiéndole que se apurara, comenzó a besarme al mismo tiempo que me quitaba la blusa, el short y la ropa interior. En menos de treinta segundos quedè totalmente desnuda acostada boca arriba y viendo como era èl quien ahora se desprendía de su ropa. La imàgen, como siempre, de mi hermano apareció ocupando cada espacio de su cuerpo y me calenté aún más. Le exigí que lo hiciera más rápido y me cogiera sin contemplación. Él lo hizo. - Sí, así, bésame, bésame, méteme los dedos, ahí, ahí....- Gritaba gimiendo. - ¿Te gusta? ¿Eh? - Sí, cógeme duro, quiero que me cojas fuerte por favor. Después del breve sexo oral que me practicó y que fue una delicia para mí porque era la primera vez que lo sentía, se acercó a la altura de mi cara metiéndose entre mis piernas y me penetrò. Su m*****o estaba durísimo, sentí cada parte de él entrar en mí y cada vez que salía gemía exigiéndole que volviera a meterlo. Estaba a full en ese momento y para sentirlo aún más levantè mis piernas hasta que encontraron lugar en sus hombros. Ahí, él se acercó para besarme sorprendiéndome la flexibilidad que tenía y nadie me había hecho conocer. Me daba duro mientras pasaba sus labios por toda mi cara, sus manos apretaban mis pechos y con sus dedos húmedos por mis fluidos vaginales hacìan círculos en mis pezones que estaban a punto de reventar. De pronto comencé a gritar el nombre de mi hermano. - ay, William, por fin me estas comiendo. ¿Te gusta? Dime si te gusta... Èl, lejos de desanimarse pareció emocionarse con ello. - ¿Tienes novio? Eres una puta. - No, no tengo novio... Ay si, sigue... - ¿Quièn es William?- Preguntò aumentando la velocidad en la penetración. - Mi hermano. - Gritè. Como llevado por la sorpresa y la excitación, inmediatamente después de escucharme eyaculó dejando varios chorros de semen dentro de mí. Què profundidad habrían alcanzado, no lo sé, pero hasta mi garganta me llego un sabor a semen mientras sentía el palpitar de su polla dentro de mí. Cuando recobrò la compostura, Oliver se tumbó a un lado mío. Yo seguía con los ojos cerrados y aún excitada pues no había alcanzado el orgasmo. Comencé a pasar mis dedos por mi clítoris intentando llegar al punto, con la misma imagen de William en mi cabeza. - ¿Coges con tu hermano? - Me preguntò jadeando con tono divertido. - No, no hemos podido, pero... Ayy, ay que rico... - ¿Te gusta pensar en él? ¿Ha pasado algo? Cuéntame.- Me pidió y comenzó a menearse el pene. - Solo nos besamos y acariciamos, pero siempre pasa algo que nos corta el rollo...- Dije intentando seguir, pero no pude. De verdad que el solo pensar en todo lo que habíamos hecho hasta ese momento me ponía en un nivel alto de excitación. No podía imaginar como seria cuando por fin me penetrara. Oliver logrò poner dura de nuevo su polla y me pidió ponerme encima. Lo hice de inmediato a pesar de que el efecto de la hierba aún estaba en su punto alto. Ya con su m*****o dentro de mí me hizo más preguntas que yo iba respondiendo al compás de los movimientos. Cada respuesta era interrumpida por mis gemidos y los suyos. Estábamos los dos viviendo una situación insuperable cuando después de contarle lo celoso que se ponía mi hermano al saber que cogía con otros me reto a que le enviáramos un video. "Si, si, dale" respondí y le señalé mi celular para que abriera w******p y comenzará a grabar. Yo estaba vuelta loca. Pensé que un video sería suficiente para volverlo a él también y no me equivoque. - Tengo dos William aquí. Dime cuàl es. - Me pregunto Oliver. - Ay, ay... El... El que tiene una foto mía con... con èl... mmmm. - Respondí a duras penas. Seguí moviéndome y aumenté velocidad cuando dijo "ya". De pronto la voz de mi hermano me sorprendió y al principio pensé que era mi imaginación, pero al escucharlo gritar abrí los ojos para ver que se trataba de una videollamada. - ¿Què estás haciendo? ¿Con quién estas? ¿Estas loca? ¿Qué te pasa Ava? - La voz de mi hermano gritándome me llevó a otro nivel. - Mira hermanito, mira cómo me cogen... Mírame disfrutar una polla grande y gruesa... Ay si, sii, así... aaayy.- Grité - No mames, Ava. Estas mal en verdad. - Tú mismo lo dijiste, podría y pude meter a quien yo quisiera y me está dando riquísimo.... Aaayyy, di hola, Oliver... - Saludos, bro. Tu hermana esta riquísima y se mueve de maravilla.- Le dijo airadamente. - Hijo de perra. Te voy a matar, maldito.- Amenazó William. - jajajjaajajajsjajja no mames, pendejo.- Le contestò Oliver haciendo un close up a mi v****a penetrada. La llamada alcanzó un nivel de silencio total. Lo único que se escuchaban eran mis gemidos y de vez en cuando el chapoteo que provocaba mi v****a super mojada brincando en el pene de Oliver. Mi hermano ya hacía lo suyo masturbándose. Oliver comenzó a hablar de nuevo diciéndome cosas lindas que a mi hermano le parecían una pendejada, se burlaba de él también por no haber podido coger conmigo, pero lo animaba a hacerlo porque era una delicia. De un momento a otro, la llamada se cortó. Seguramente mi hermano se había corrido y lo hizo justo al mismo tiempo que Oliver y yo. Quedé exhausta y caí al colchón para quedarme dormida de inmediato.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR