Capítulo 2, Parte 6
Me despedí porque sentí que ya había logrado lo que quería, pero al pararme procuré que mi falda se subiera un poco más de atrás y capté justo lo que creí. La mirada de mi maestro primero dio un vistazo rápido alrededor para asegurarse de que no hubiera nadie y después la colocò directo hacia mis pequeñas pero apetecibles nalgas. Fue gracioso ver su cara de cachondo durante los dos minutos que duró el recorrido desde su lugar hasta mi habitación. Ya ahí, edité el video para que solo se escuchara que se trataba de mi maestro y lo envié.
- ¿Cómo es posible eso, Ava? ¿También a tu maestro te estas comiendo?- Preguntò mi hermano por texto.- S esa velocidad, cuando me toque a mi tendrás un hueco sin fondo.
La última parte del mensaje me caló. ¿Como se atrevía a decirme eso? ¿Qué le pasaba? Pues la respuesta yo la tenía. La verdad es que la imàgen que le estaba dando no era la mejor y me merecía esa clase de desprecio por sobrepasar la línea.
- Es broma, hermanito. Solo lo hago para molestarte.- Le escribí incluyendo unos emojis de besos. Pero no respondió.
Así pasaron dos días sin que me respondiera. Ya lo había visto, era evidente por las últimas horas de conexión, pero seguramente estaba tan enojado que no iba a lograr nada. "¿William?" "¿Hermanito?" "¿Ya no me quieres?" " ¿Que te pasa, tonto?" Nada funcionó.
Ya me había resignado a no recibir nada cuando de pronto sonó mi teléfono. Según la notificación eran más de nueve mensajes, incluyendo fotos y videos. Para mi mala fortuna no podía abrirlos en ese momento porque estábamos reunidos todos en la cena, pero ya habría tiempo más tarde. Lo cierto es que traté de apurarme para levantarme antes e ir rápido a mi habitación pues estaba ansiosa por saber què me diría y no aguantaría hasta terminar la siguiente actividad.
En el cuarto me lancé sobre el colchón boca abajo, sonriéndole al teléfono emocionada, pero no durò mucho porque lo que vi fue una burla total.
En las fotos y el video aparecía mi hermano follàndose a una de las chicas con las que le gusta salir. Él estaba detrás de ella aùn con ropa en lo que parecía ser una fiesta de casa, le daba duro mientras ella estaba en cuatro y lo festejaba con la persona que sostenía la cámara y le daba por ocasiones tragos de tequila. Me hirvió la sangre y los celos se apoderaron de mì pero no era todo. Cuando el chico del teléfono avanza unos pasos, me di cuenta de que esa chica delgada, cuyas nalgas bien formadas rebotaban en el estómago de mi hermano mientras sus tetas firmes apuntaban para el suelo, era Monse, una de las compañeras de generación que me había hecho imposible la vida durante el último año y que no toleraba en absoluto. Estaba furiosa. En verdad.
Para terminar con la broma de muy mal gusto, o tal vez venganza, escuchè que alguien decía
- imagínate que Ava viera que te coges a su hermano, jajjaja...
Y ella respondía:
- Ava es una pendeja... Ay, si si, dame, mi amor...
No lo iba a dejar pasar.
....
Envuelta en la ira, editè el video para quitarle la parte final. Abrí una nueva cuenta de correo electrónico y envié una copia a mi padre. El mensaje era por supuesto anónimo, pero William hijo sabría muy bien que no debía burlarse así de mí.
...
Al llegar de nuevo a mi habitación, después de dos horas de actividad nocturna con todos mis compañeros, tomè mi móvil para revisarlo y me sorprendió darme cuenta de que no tenía batería. Me pareció extraño porque yo lo había dejado con cuarenta y tantos y al encender y esperar unos segundos supe por qué.
En la pantalla se marcaban ciento ocho notificaciones de w******p, ochenta y tres de Messenger en f*******:, doscientas quince llamadas perdidas, treinta y cuatro mensajes de texto que de hecho ya nadie utiliza. Todo lo anterior era de mi hermano.
Palabras más y palabras menos eran quejas y más quejas por haber enviado ese video a mi papà. Lo que quería saber era que había dicho exactamente, si lo había hecho a mi nombre o qué carajos había utilizado. Estaba nervioso, desesperado, enojado, triste y de todo. Pero al final no obtuvo respuesta. En sus últimos mensajes se disculpaba y por el tono de su voz le creí, estaba arrepentido y no lo iba a volver a hacer. No le escribí nada por si es que mi papá le había quitado el celular y ya no le hable más. Tendría que esperar a mi llegada.
...
El correo:
Saludos, Sr. William. Le adjunto en este correo un video para que conozca mejor a su hijo. Sabe, no es tan noble, educado y serio como usted lo cree. Le gusta la fiesta, el exceso, el sexo indiscriminado, el consumo de alcohol barato y las drogas. Lo que usted puede ver es solo una parte de la bacanal en el que estuvo y seguramente la prensa estará ansiosa de ver en qué tipo de cosas el hijo de un famoso productor musical invierte su tiempo.
Saludos cordiales,