El reloj estaba por dar las tres cuando me puse los guantes de cuero. No tenía una confirmación, pero sabía que se trataba de mi antiguo amante. Tenía prácticamente dos años de no verlo y ahora no sabía qué esperar. Pero de lo que sí estaba segura, era de que quería verlo. Aunque no sabía por qué. ¿Había estado en Alemania? ¿Había regresado para quedarse? ¿Qué pasaría entre nosotros ahora? Precisamente, eso era lo que necesitaba averiguar. Era el hermano de Eric, Alec Schneider, ahora lo sabía, pero no sabía lo que eso significaría para mí. Lo único que sabía era que ambos eran los únicos dos hombres que había deseado en mi vida. Abrí la puerta de mi camerino, con el antifaz de encaje cubriendo la mitad de mi rostro, y avancé hacia adentro de mi sala, con el corazón a punto de esta

