**JULIAN** Me senté junto a Peter frente a la pantalla, ajustando la cámara para la videollamada. El nombre que aparecía en la esquina era Jitsu, el empresario japonés interesado en la parte tecnológica de Thorne Global Holdings. La conexión se reestableció y su rostro apareció, serio, impecable, con esa precisión que siempre me había impresionado de los negociadores orientales. Peter seguía hablando, Jitsu asentía con precisión y yo fingía concentración. Pero en mi mente, lo único que resonaba era la sonrisa de Elara, el borde de la copa rozando sus labios y el recuerdo de lo que había ocurrido entre nosotros. Me obligué a enderezar la espalda, a mantener la voz firme. El negocio debía continuar. Nadie podía sospechar nada. Sin embargo, mientras la videollamada avanzaba, yo sabía que l

