Después de una larga búsqueda logré encontrar la habitación de mi abuela, la habitación 87. Abrí la puerta sigilosamente, me adentré a la habitación y la ví, se me partió el corazón por completo al verla en ese estado, inmediatamente las lágrimas empezaron a bajar por mis mejillas y el dolor en mi pecho era incontrolable, cerré la puerta tras de mi y me acerqué a la camilla, verla en esta condición me rompía por completo, ella siempre fue una mujer fuerte, mi ejemplo a seguir. Me dolía con el alma verla de esa manera. —Abuela — susurré y rompí en llanto, caminé hasta la camilla y la detallé más de cerca — mira como estás — lloré sin consolación alguna — perdón por lo que hice abuelita, perdóname por favor — enterré mi rostro sobre ella, no podía hacer nada más, solo llorar, no podía parar

