CAPITULO 31

1248 Palabras

—¡Abuela! — entré a su habitación con algunos globos y un arreglo de flores. Me había levantado muy temprano para llegar puntual a la hora de visitas, cabe destacar que la noche anterior había llegado tarde a la casa, después de la escena con Alexander me marché tan furiosa que caminé sin rumbo fijo, cuando me di cuenta ya era muy tarde, no me quedó de otra que tomar un taxi que me llevara rápidamente a casa, sin contar que esta mañana me volví un desastre arreglándome, no tenía todas mis pertenencias en casa de mi abuela… Significaba que tendría que ir a casa de los Valderramas a buscarlas. —¡Tesoro! ¿Cómo estás? —Bien abuela, un poco agotada — sonreí — pensé que estabas dormida. —Oh no, te estoy esperando desde muy temprano — sonrió, me acerqué a ella y deposité un beso sobre su frent

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