—¡Es increíble como se ve la ciudad desde aquí! — exclamé viendo todo Miami desde la ventana. Cuando llegué a esta ciudad estaba tan amargada que no me tomé el tiempo para ver a través de la ventana. —Si, es increíble, pero después de viajar tanto te aburres — dijo Alexander con su peculiar arrogancia. —Claro, se me olvidaba — le sonreí forzadamente para luego seguir mirando por la ventana. Estaba ansiosa por llegar, extrañaba mucho estar en casa, me hubiera gustado mucho llevarle un regalo a mi abuela, pero ni siquiera me dio tiempo de comprar algo, este viaje fue una total locura. —Alexander — una duda invadió mi cabeza — ¿vamos a vivir en casa de tus padres? — quitó la mirada de su celular y me miró. —Para nada, tengo una casa en Nashville — me respondió y siguió mirando su teléfo

