Llegamos al juzgado justo a tiempo, cuando entramos habían personas afuera de la sala donde sería el juicio, me sentía muy nerviosa, las piernas me temblaban, me costaba caminar. —Oh vaya, llegaron justo a tiempo, deben entrar ya — nos habló un señor que rondaba el pasillo. —Gracias Williams — le respondió James — vamos, es hora de entrar. James entró primero, ni siquiera me dio tiempo de pensar un poco porque Alexander me empujó al interior de la sala, había gente con trajes por todos lados, me ponía un poco nerviosa. —Por acá — James pasó directo al frente. Allí donde se sientan los acusados y los demandantes. —Espera James, no puedo hacerlo — miré asustada la sala, tanta gente me ponía nerviosa. —Nicolle — Alexander me tomó del brazo y me dio vuelta — tú puedes hacerlo ¿sí? Quedé

