Punto de vista de Amy Colin y yo llegamos a la sede del Grupo Maier temprano en la mañana. Entrar era fácil al ser la esposa del CEO… no, él ya no era el CEO por culpa de esa estúpida de Ellie Larson, pero eso era lo menos importante en este momento. Blake tenía dos noches sin llegar a la casa, dos días completos. Debíamos empacar todo lo que era nuestro para marcharnos por culpa de lo que decía el testamento de Blake, y esa era una tarea muy pesada para mi sola, en especial con un nene de poco más de cuatro años a quien debía… y a mi flamante esposo se le ocurría solo dejarme sola. Perfecto. Subí con Colin de la mano hasta el piso donde sabía que quedaba la oficina del director general, que venía a ser algo así como el segundo al mando. —Cariño… voy a hablar con papá un rato. Quédate

