¿Dónde está mi hijo?

1005 Palabras
Después de 6 meses trabajando aquí, Tadeo y yo estamos totalmente acostumbrados a nuestra rutina, ahora estoy sentada en la silla de mi escritorio, él que antes era de Martha y mi antiguo escritorio fue acondicionado para Tadeo. Mi jefe fue muy generoso, compró una silla espacial para que mi hijo estuviera cómodo y pudiera alcanzar el escritorio para hacer sus tareas, además, remplazo el sillón por un sofá reclinable donde Tadeo se duerme si tiene sueño, de por si me sentí atraída por él desde que lo vi y al conocer su lado bondadoso caí rendida ante él, por supuesto, nadie lo sabe y nunca lo sabrán, estoy consciente de que es un amor imposible, él es mi jefe y yo solo soy una empleada más, él es una persona culta y adinerada mientras que yo solo soy una secretaria, él proviene de una familia de estatus y yo no tengo más que unos padres que preferiría no tener. -Paola, ven a mi oficina - se escucha a través del intercomunicador. -Adelante - contesta cuando toco la puerta. -Dígame licenciado - respondo al entrar. -¿Esta todo bien?. -Si, los contratos fueron aceptados, la plaza se comenzará a construir la próxima semana - respondo un poco confundida por la pregunta. -No me refiero a eso, se que pediste un préstamo a la empresa y estas atrazada con el pago. -Estoy muy apenada, tuve algunos gastos de imprevisto, pero lo liquidaré en cuanto pueda - me disculpo avergonzada, mi jefe se levanta de la silla y se acerca a mi, más cerca de lo que nunca habíamos estado. -Quizá no tengas que pagarlo - contesta poniendo una de sus manos en mi cintura. -¿Que? - es lo único que logro decir, estoy más nerviosa qué nunca, no sé lo que está pasando. -Podría dejarlo pasar, si tu quieres - responde y siento su respiración más cerca. -No entiendo... - intento hablar pero inconscientemente me acerco más a mi jefe y él sonríe. Creo que se dio cuenta de que muero por él. -Creo que si entiendes - responde recargandose del escritorio y ahora está a mi altura. Es tan tentador, mi respiración se detiene y yo me inclino hacia el frente para besarlo, él responde poniendo su otra mano sobre mi cintura y por más increíble que parezca, nos estamos besando, he perdido la cuenta de cuantos años pasaron desde que disfruté un beso, haciendo memoria, fue muy poco el tiempo que me sentí feliz con Pedro. Ahora estoy besando a mi jefe y sus labios me saben deliciosos, su lengua se introduce a mi boca y es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. Cuando nos separamos aun tengo los ojos cerrados y la cabeza agachada intentando comprender lo que sucedió. -Yo... Lamento eso - digo en cuanto caigo en cuenta que podría perder mi empleo por haberlo besado, aunque fue él quien se acercó demasiado, yo me lance a sus labios. -Soy yo quien cometió la imprudencia, por favor olvida lo que dije antes - responde frotándose el puente de la nariz. -Tengo que irme - contesto acelerando el paso para salir de la oficina, tomo mi bolso y salgo del edificio para recoger a Tadeo. Mientras camino recuerdo lo que dijo antes de besarlo, creo que me estaba proponiendo perdonar mi deuda a cambio de algo indecoroso, la idea me parece terrible, siempre he trabajado y gracias a mi esfuerzo nunca he tenido que recibir nada de un hombre, después de analizar lo sucedido, me siento ofendida, no niego que besarlo fue exitante, pero ya mis padres me vendieron por dinero, no podría ahora hacerme lo mismo. Llego a la escuela y la maestra me dice que el papá de Tadeo se lo llevo. Inmediatamente siento pánico, tengo ganas de correr a buscarlo pero no sé a donde, ahora me arrepiento de no haber sedido a las peticiones de Pedro. Mi ex me llamó para pedirme dinero y yo se lo dí para que me dejara en paz, pero siguió pidiendo más, así que decidi negarme y además me atreví a decirle que se pudriera, nunca pensé que se atreviera a robarme a mi hijo. Ahora estoy desesperada caminando sin rumbo, mi teléfono suena y veo en la pantalla qué es el mismo número de donde me había llamado varias veces. -¿Donde esta Tadeo? - pregunto en cuanto contesto la llamada. -¿Ahora si quieres hablar conmigo mi amor? - se burla Pedro. -Por favor, Pedro, dame a mi hijo. -También es mi hijo y quiero estar con él, lo extraño - responde riendo. -¿Que quieres? - pregunto enojada -Necesito más dinero. -Ya no tengo más, pedí un prestamo para poder darte lo que pediste. -Tendrás que conseguir más o tendrás que compartir a Tadeo conmigo. -Está bien, conseguiré más, pero dame a mi hijo primero. -Voltea a la derecha - me indica Pedro y al hacerlo veo a Sara sosteniendo a mi hijo mientras él llora asustado. Sara lo suelta y Tadeo corre hacia mi, lo cargo en mis brazos y subo al primer taxi que aparece. Llegamos a casa y suelto todas las lágrimas qué tenía atoradas. -¿Por qué regresó? - me pregunta Tadeo llorando. -No lo sé hijo - le miento por que no sabría como explicar que quiere dinero. -No quiero estar con él, ni con esa mujer, se burló de mi cuando lloré - confiesa y no entiendo como hay gente tan cruel. -No estarás con él, no permitiré qué vuelvan a llevarte, lo prometo - contesto para consolarlo. La vida tranquila que teníamos ha cambiado desde que Pedro apareció, pedí el préstamo en mi trabajo para darle el dinero que me pidió, pensando que estaría conforme y no volvería a aparecer, ahora me doy cuenta que me equivoqué, Pedro no se rendirá fácilmente, así que tendré que hacer lo que sea por mantener a mi hijo conmigo y lejos de ese par de delincuentes.
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