Acepto

1154 Palabras
Fue tanta mi desesperación y la angustia que viví, qué nisiquiera recordé regresar a la oficina, fui directo a casa con mi hijo, ahora tengo otra preocupación, esto podria empeorar mi situación, no puedo perder mi empleo en este momento, debo hacer lo necesario para evitar problemas con Pedro. Me levanto temprano para preparar el desayuno, casi no pude dormir, la incertidumbre me mantuvo en alerta casi toda la noche, ahora debo llevar a Tadeo a la escuela y después ir a mi trabajo, solo espero que mi jefe no tome replesalias contra mí por el beso y por no haber regresado a la oficina. Entrego a Tadeo en la escuela no sin antes hablar con la directora y explicarle que el niño solo puede ser entregado a mi. Camino a prisa para no llegar tarde a la empresa, en el camino pienso en lo que debería decirle al licenciado, pero no se me ocurre nada, también pienso en como conseguir dinero para Pedro, aunque se que debo resolver un problema y luego otro, por el momento mi trabajo es prioridad, si lo pierdo, no tendré dinero para Pedro ni para Tadeo y para mi. Con esto en mente, respiro hondo antes de salir del elevador, tecleo la contraseña de acceso y llego a mi escritorio. Me siento un segundo y sujeto mi cabeza recargando los codos en el escritorio. En ese momento suena el intercomunicador y salto al ser sorprendida tan temprano. -Ven a mi oficina - pide mi jefe y mis manos tiemblan de solo pensar en que podría despedirme. Toco la puerta y al entrar lo encuentro recargado en su escritorio, justo igual que cuando lo besé. -Necesito disculparme contigo - contesta pellizcando su entrecejo y viendo hacia el suelo. Yo me sorprendo por su declaración y no sé como contestar. -Lo que insinúe ayer fue una completa falta de respeto, no sé en que estaba pensando cuando me atreví - confiesa y no puedo creer lo que hace, estaba segura de que estaría en problemas, pero en cambio recibo una disculpa de su parte. -Yo...pense que me despediría - contesto menos tensa qué como llegué. -Claro que no, eres excelente en tu trabajo, fui yo quien cruzó una línea y me arrepiento de haberlo hecho. -Acepto - me apresuro a decir, no sé exactamente que estoy aceptando pero la palabra salió de mi boca antes de pensar. -¿Cómo dices? - pregunta sorprendido. -Acepto, tengo deudas que pagar, no quiero que piense mal de mi, es solo que... - intento explicar pero ni yo misma entiendo cual es mi punto. -No me debes explicaciones - responde y sucede lo mismo de ayer, pone una mano en mi cintura y mi cuerpo responde inmediatamente, antes de darme cuenta me he lanzado a sus labios. De nuevo estoy besando a mi jefe, es tan irreal, había imaginado tantas veces como se sentiría besarlo, pero nunca creí que sería posible, en este momento olvido mis problemas y me concentro en sentir sus labios sobre los míos. Me siento perdida ahora mismo, no puedo pensar en nada más que en que acabo de aceptar tener algo más con él a cambio de dinero, eso me convertiría en una mujer sin valor, sin embargo, en este momento, lo estoy disfrutando, además de que podré mantener a Pedro tranquilo. Por el momento estoy conforme, por un beso de él sería capaz de pagar una fortuna, si la tuviera, pero ahora, además de cumplir mi sueño, recibiré dinero, pensándolo así, parece un trato donde yo consigo la mayor ventaja. -Nadie puede saber - me dice sin dejar de besarme. -Estoy de acuerdo - acepto sin dudar y con los labios aun pegados a los de él. -No descuidaremos el trabajo - agrega. -De acuerdo - contesto sin problema. -No nos involucraremos en nuestras vidas privadas - señala sin soltarme. -De acuerdo - vuelvo a aceptar sabiendo que es justo lo que necesito. -Solo llegaremos hasta donde tu aceptes -De acuerdo- vuelvo a decir y el sonríe por mi disposición. Mis manos se atreven a acariciar su cuello y al parecer él lo toma como una invitación, sus manos recorren mi espalda y continúan bajando hasta llegar a mis nalgas, en este momento mi mente es un lío, soy incapaz de pensar en algo que no sea el hombre qué quiero acarisiandome, se detiene un segundo y saca una pequeña bolsa qué coloca sobre el escritorio, después me mira a los ojos como esperando mi autorización, está de más mencionar que muero de ganas por seguir con esto, muerdo mi labio inferior y con solo un movimiento de cabeza le doy mi aprobación. El me sonríe de lado y rompe la bolsa para sacar el condon, aun no puedo creer que esté sucediendo, no me importan las circunstancias, se que lo quiero y que lo disfrutaré. Me separo un paso de él y no puedo evitar soltar un leve jadeo cuando desabrocha su pantalón y baja el cierre. Su m*****o sale de inmediato y al fin veo lo que tanto imagine y fantasíe en muchas noches. -Puedes tocar - me dice y no desaprovecho la oportunidad, lo sujeto con una mano y comienzo a acariciar la suave piel, él toma el condon y lo mete despacio, haciéndo qué mi mano retroceda hasta sujetar sus testículos - ahora es él el que deja salir un gemido. -Ven aquí - me dice tomando mi mano para llevarme al amplio sillón. Me recuesta en el mueble y se coloca sobre mi, enseguida levanta mi vestido y con mi ayuda baja y saca mi ropa interior, ahora me arrepiento de usar ropa común y no lencería. Sin esperar demasiado, separo mis piernas para que él pueda tener mejor acceso y me penetra en un solo movimiento. Tengo tan poca experiencia que comienzo a gemir casi de manera inmediata, mientras más se mueve, más lo disfruto, con Pedro nunca fue así, nunca había sentido tanto placer, me abrazo a su espalda con mis piernas y me muevo al mismo ritmo que él, ahora es él el que está gimiendo y me aplaudo mentalmente. Después de un rato, tengo una sensación extraña, pero no quiero que pare, es raro, pero me está gustando, sigo disfrutando hasta que mi cuerpo tiembla involuntariamente, no se que está pasando pero definitivamente es lo mejor que he sentido en la vida, en ese momento, él se pone más tenso y me doy cuenta que ha terminado. Permanecemos unos segundos en la misma posición hasta que él se levanta y me da una mano para ayudarme a sentar. -Puedes usar mi baño, hay regadera y toallas - me indica acomodando su ropa. Me levanto del sillón y entro al baño sin mirarlo, me siento apenada y nerviosa por lo que ha sucedido, me miró al espejo y sonrió, definitivamente nunca había disfrutado del sexo como lo hice hoy.
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