Tenemos un trato

1103 Palabras
Era muy joven cuando estuve con Pedro, mi primera vez fue dolorosa e incomoda, a los pocos días me desilusioné de él y no quería verlo, pero fue cuando mis padres me obligaron a irme con él, estando embarazada no quizo tocarme y yo estaba bien así, después de que Tadeo nació me forzó a tener relaciones con él, fue la peor experiencia de mi vida, afortunadamente se encontró una amante y nunca más nos acostamos. Me enjuago el cuerpo y me seco con una toalla, me visto pero no llevo mis bragas, ya que se quedaron tiradas en la alfombra, acomodo mi cabello y respiro hondo para salir del baño, estoy aun más nerviosa qué cuando llegué esta mañana, no se como debo actuar ahora, caigo en cuenta que tuve sexo con mi jefe, sonrió de nuevo al espejo y salgo del baño. Mi jefe está sentado en su silla como de costumbre, camino despacio y tomo mi ropa interior qué ahora esta sobre el sillón, supongo que él la recogió y eso me apena, el momento se me hace eterno y terriblemente incómodo. -Cuando termines de revisar el balance lo traes a mi oficina - rompe el silencio y yo agradezco internamente. Asiento con la cabeza y salgo de su oficina para regresar a mi escritorio. Me siento en mi silla e intento ponerme las bragas, pero están demasiado húmedas, así que las meto a mi bolso dentro de una bolsa de plástico para lavarlas al llegar a casa. Aun sigo nerviosa por lo que pasó, me tiemblan las manos y soy incapaz de teclear en mi computadora,asi qué decido bajar al área administrativa para preguntar sobre el prestamo qué recibí. Al llegar con el encargado, me indica que no tengo ninguna deuda, el saldo fue pagado el día anterior, agradezco la consulta y regreso a mi escritorio tranquila sabiendo que al menos ese tema quedó resuelto. -Pasa - responde cuando toco la puerta. -El balance está correcto, no hay ningún problema - anuncio poniendo la carpeta en el escritorio. -Gracias - responde y siento que también está nervioso. -Consulté el estado de mi préstamo y el saldo fue pagado, gracias. -Tenemos un trato - contesta -Ayer aun no lo teníamos -Lo pagué por haberte ofendido - responde abriendo la carpeta. -Pero ahora tenemos un trato - añade y me hace una seña con el dedo para que rodee su escritorio, obedezco sin pensar y me paro junto a él, mi jefe mete la mano por debajo de mi falda y toca mi intimidad, dejo de respirar y cierro los ojos. -Lo supuse - contesta al darse cuenta que no llevo ropa interior. -Estaba demasiado húmeda - respondo sin pensar y él sonríe de lado, nunca lo había visto sonreir así, es perfecto, todo en él es perfecto. Me doy la vuelta y salgo de su oficina, veo el reloj en la pared y me doy cuenta que es hora de ir a buscar a mi hijo. Los viernes comenos en la oficina, compro comida y la llevo para no dejar nada atrasado el fin de semana, a mi hijo le encanta hacer eso. -Tadeo, te necesito en mi oficia - suena el intercomunicador en cuando llegamos a la oficina. -Voy a ver que necesita el jefe, le invitaré de mi comida - responde mi hijo tomando la bolsa y yo solo asiento con la cabeza, pues ya se lo que pasará ahí dentro. Tadeo cree que no lo se, pero los viernes intercambia su comida por pizza que le compra el licenciado, se ha vuelto una tradición y no me molesta, mi hijo se emociona cuando lo recojo en la escuela. --Armando-- En cuanto Paola sale de mi oficina, pido la pizza por teléfono, Tadeo llega hambriento de la escuela. El niño entra a mi oficina cargando su bolsa de comida, qué en realidad es para mi. -¿Por que hay una manta en el sillón grande? - pregunta en cuanto entra. -El asiento ya está un poco sucio, prefiero que te sientes sobre la manta - respondo pensando en lo que hice con su mamá está mañana. -Me gusta la manta - contesta al sentarse. -¿Que me trajiste? - pregunto al destapar la caja de pizza y sonrió al ver como inhala el aroma qué desprende la comida. -Traje el pollo que te gusta - responde sacando el contenedor de la bolsa. -Gracias, fuiste muy listo. Después de comer, se recuesta sobre el sillón y se queda dormido, termino de levantar la basura y lo observo, se ve tan tierno, me pregunto si mi hijo con Alondra sería como él, tendría un año menos que Tadeo si no lo hubiera perdido. Alondra es el amor de mi vida, planeabamos casarnos pero quedó embarazada y ella quizo aplazar la boda, estuve de acuerdo, sin embargo cuando perdió al bebé, ella quedó destrozada igual que yo, decidió regresar con sus padres que ahora viven en España, aun no se recupera de lo que pasó, la extraño demasiado pero se que necesita tiempo y le daré todo el que ella quiera, suelo visitarla y serciorarme de que no le falté nada. A las seis de la tarde, se abre la puerta de la oficina y se que es Paola. -Se quedó dormido después de comer, creo que jugó mucho en la escuela - le digo en cuanto entra. Ella solo sonríe al verlo y lo levanta para llevarlo cargado. -Hasta mañana - susurra para no despertar al pequeño y salen de la oficina. De nuevo estoy solo, observando la foto de Alondra sobre mi escritorio, no había estado con otra mujer desde que la conocí pero su ausencia me estaba asfixiando. Paola es una mujer hermosa, lo noté desde el primer día que llegó a la oficina, además de su belleza física, es muy inteligente y capaz en su trabajo, lo que me atrajo aun más, no tengo ninguna queja de ella, al contrario, es un gran elemento en mi empresa. Su presencia me hacia querer más de ella y al fin obtuve lo que quería, llevaba tiempo teniendo pensamientos con ella, pero no sabía cómo decírselo, hasta que por fin me atreví, y no me arrepiento, de verdad disfruté estar con ella, es tan sensual y provocativa, lo que más me gusta de ella es que no intenta ser así, simplemente lo es y nisiquiera se da cuenta. Alondra sigue siendo mi prometida, pero no me conformo con verla contadas veces en el año, con Paola desquitaré mis ganas hasta que Alondra este lista para retomar lo nuestro.
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