Pov Verónica. Me senté en la cama agitada, mi piel estaba completamente sudada y no podía explicar lo excitada que me encontraba en ese momento. ¿De verdad había tenido un maldito sueño húmedo con Lorde? ¡Dios mio! No sé en que momento sucedió todo esto, pero mi respiración se cortó en cuanto sentí una mano en mi muslo y luego aquella voz ronca con la que había jurado escuchar decirme cosas en mi sueño. —Verz ¿Estas bien? ¿Tuviste una pesadilla? —Si, estoy bien —susurré —Ven, acuéstate. —Necesito una ducha fría. —Hace frío Verz, vas a enfermarte —suspiró— ¿Segura que te encuentras bien? Su mano subía y bajaba por mi espalda acariciándome lentamente. No volví a escuchar su voz, entonces me di la vuelta y descubrí de que se estaba quedando dormida mientras seguía acariciándome con

