— ¿Quieres sólo irte de aquí o... morir?. — No hay diferencia para mí. — negué sintiendo mis ojos arder aún cuando mi cuerpo internamente se apretó evitando las ganas de llorar. No lloraría, no derramaría una gota más por la mierda que tenía de vida. No buscaría pesar en mí, mucho menos lamentarme, y no me importaba si era egoísta en éstos momentos. La única cosa que pensaba era... en nada. Un trance tan grande que me hacía decir aquello que realmente deseaba en ésos momentos sin llegar a pensar en lo que a futuro podría ocurrirme, y es que la verdad, nada bueno podía verle a todo ésto. Sin embargo, todos mis pensamientos echando todo a la borda, habían parado de generarse cuando un simple gesto de su parte hizo que la mirase con extrañeza. No era un gesto de empatía ni agrado, ni

