Si un día me hubieran dicho que algo así me ocurría, seguramente lo habría tomado como otra de tantas burlas que podían hacerme; y sinceramente, no podía evitar sentir humillación e impotencia, principalmente porque me presentaban como un monstruo igual a ellos, como una más de la familia, una más de aquella especie que todos aborrecían y que siempre eran el motivo más grande de muertes, de desapariciones y de terror que podía ver en cualquier parte; y realmente, no podía evitar sentir una punzada en mi pecho al éstos de forma orgullosa integrarme como si yo deseara pertenecer allí. Como si yo deseara ser un Vórax. — Familia mía — Anunció con una sonrisa al verme la mujer mayor con el cabello completamente blanco siendo lo más resaltante al llegar a su lado guiada por el fuerte agarre

