Los seis meses pasaron y llegó el momento de comenzar a buscar un nuevo empleo, me reuní con Leandro, mi ex jefe y me ofreció volver a mi antiguo puesto a treinta horas. Daniel no estuvo de acuerdo y su madre mucho menos, ella estaba en la casa el día que di la noticia, expliqué que era hora que Gabi entrara en una guardería y se relacionara con otros niños.
-Es muy pequeña aún, dijo ella, tomando a Gabi entre sus brazos
-¡No, no lo es!, -abrí los míos y mi nena bajó de su regazo en mi busca, la apretuje contra mi pecho y la llene de besos -Ha sido muy afortunada de estar conmigo durante este tiempo dije en voz alta
Continué dándole golpes bajos, mi suegra es un caso de ricachona mantenida –Lo común en esta sociedad es que los padres trabajen y los niños vayan a la guardería desde pequeños proseguí. Que va a saber ella de trabajar o de criar, Daniel y Tatiana fueron cuidados por una nana, estoy segura que esa es la razón por la que Daniel busca su cariño y aprobación en todo
-Pero ese no es vuestro caso, exclamó mirándome despectivamente
-Entramos en un mano a mano inevitable, las ganas que ambas nos teníamos emergió en nuestras alegaciones -Relacionarse con otros niños le hará bien y aprenderá a ser independiente dije en mi defensa
-Daniel buscó el lado de su madre, se sentó junto a ella y se llenó de coraje - ¡Independencia para ti querrás decir! gritó
Mi suegra siguió con toda clase de argumentos hasta que se marchó. Con ella en la mitad tenía la batalla perdida, dejé que los dos expresaran lo que quisieran mientras yo guardaba silencio, tomé la decisión y no iba a cambiar de parecer. Seguir en casa significaba una muerte emocional y espiritual segura, salir de esa cárcel familiar era mi única salvación.
Ella se fue molesta, dio un portazo al salir, respire aliviada, sin presencia sería más fácil tratar con Daniel
-Tenemos un trato que he cumplido le dije
-No hace falta que trabajes, -la fuerza de su voz iba cayendo, eso demostraba que su madre es una mala influencia - Puedes quedarte con la niña hasta que sea obligatorio que vaya a la escuela
-¡No Daniel!, -con voz firme y convincente le respondí - voy a comenzar a trabajar y es un hecho
-¿Cuál es el afán? –giró señalando a Gabi, pretendiendo hacerme sentir mal por dejarla
-Vi en sus ojos a lo que jugaba y sin dudarlo me lancé al agua -Ya está decidido vuelvo al trabajo, comienzo el próximo mes
-Abrió la boca desconcertado -¿Quién va encargarse de Gabi?
-Autosuficiente me sentí al no necesitarlo, orgullosa le restregué en su cara que no precisábamos de él -Tendré el horario perfecto para llevarla a la guardería y recogerla sin problemas
-Su petulancia hizo la entrada triunfal, tocado en su orgullo espetó -¡Ya veo que lo tienes todo calculado!
-¿Noto un poco de ironía en tu voz o son ideas mías? –me parecía infantil su posición, el pretende ser el centro de atención y que el mundo gire en torno suyo
-Sólo digo, tienes respuesta para todo expresó en tono irónico
-Si para ti preocuparme por el bienestar de nuestra hija es tenerlo todo calculado, ¡pues si!
–Anhele devolver el tiempo y no haberme enamorado nunca de él, miré a mi niña y vi que entonces ella no existiría, me arrepentí de pensarlo siquiera, ella tenía que formar parte de mi vida, esto es transitorio me repetía
-¡Haz lo que quieras! Gritó levantándose violentamente del sillón
-¿Porque te molestas? -el miedo se apropió de mí y el cuerpo me tiritaba, -sabías que este día llegaría y lo habíamos hablado –tuve temor de agravar su enojo y despertar un monstruo dormido, sus ojos enrojecidos lastimaban los míos, parecía que atravesara mi ser dejándome sin protección
-Pensé que se te pasaría la idea, ¡pero ya veo que no!
–Descargó su ira contra el florero de la entrada, se encamino en mi dirección, Gabi lloraba asustada, la cargue para evitar que viera a su padre hacer cualquier idiotez.
-Tú sabes que lo más importante es ella, -trataba de calmarla y que él viera el daño que nos producía su actuación
-Es hora que aprenda a estar con otros niños. Tiene dos años y ya ves lo contenta que se pone cuando la llevamos al parque y comparte con los demás
-Está bien, si lo que quieres es apartarla de ti, ¡hazlo! –empuñó su chaqueta y se fue enojado dando un portazo al igual que su madre.
No lloré delante de él, fingí ser fuerte, pero cuando atravesó esa puerta mis piernas se quebraron y desfallecí en el piso hundida y desconsolada. Gabi acariciaba mi cara con sus delicadas y pequeñas manos, ella era mi aliciente
A la semana siguiente quedé con Paty para comenzar la búsqueda de la guardería donde enviaríamos a Gabi.
-Estás muy extraña Caro, ¿pasa algo? Preguntó solo al entrar a la casa
-Los días anteriores habían sido muy duros, Daniel me trataba como una extraña, no dormía bien y las ojeras no tardaron en aparecer
-No amiga, solo estoy un poco cansada y estresada, ya sabes Gabi comenzará una nueva etapa
-¡Sí que emocionante!, ¿no te parece? –la vitalidad de Paty me recargaba de energía, estar a su lado era edificante.
-La verdad sí, mi niña estará feliz rodeada de todos esos niños –la imaginaba teniendo una infancia maravillosa, un lugar lleno de fantasía y cosas nuevas que aprender
-No te preocupes ya verás cómo se adapta fácilmente y ni siquiera los extrañara –Gabi se prendió de Paty, parecían una sola carne, no se soltaron en ningún momento
-Es cierto, solo quiero asegurarme que el lugar sea el ideal
-Por eso estoy aquí, soy su tía - madrina de corazón –la besaba y Gabi reía a carcajadas
-¡Si Paty!, que haría yo sin ti –me daba tranquilidad verlas unidas, Paty amaba de verdad a mi niña, el único cariño sincero y puro comparable al mío.
-Sabes que estaré siempre para lo que necesiten -se acercó y me abrazo, eres como mi hermana y Gabi mi sobrina, las llevo en mi corazón
-Y yo a ti mi Paty querida, yo a ti
-Giró repentinamente asustándome ¡Se me olvido contarte!, he visto a Marcos un par de veces y me pregunta por ti
-¿En serio?, ¡no puedo creerlo! –él de nuevo rondando mi vida, creí que ya no se acordaba que existía, rememoré la última vez que nos vimos, fue en mi apartamento y le hable muy mal, lo deseché por completo escogiendo a Daniel
-Sí, le conté que estas felizmente casada –Paty disfrutaba hacerlo sufrir, le echaba en cara como me perdió
-¿Y él cómo está? –no volví a pensar en él, mi vida de cuento de hadas copo mi tiempo por completo, sin embargo escuchar su nombre me trajo gratos recuerdos, lamenté no ser su esposa, tal vez las cosas serían diferente a su lado.
-Pues igual, trabajando, vive solo, no hay mucho de su vida que contar dijo recostándose boca arriba sobre la cama
-¿No tiene pareja aún? Me da pesar escuchar eso
-No, ¿cómo te parece? –Se incorporó, despepito los ojos y reía -dice que no ha encontrado a otra mujer como tú
-Qué chistoso, ¿será porque soy única? –las entrañas se me conmovieron, supe que sus palabras eran sinceras
-Pues eso mismo le dije, que eres irremplazable –Paty se levantó y terminó de alistar a Gabi que no se le despegaba
-Somos malvadas, espero que encuentre una mujer que lo sepa valorar –maquillándome frente al espejo lo imagine a mi lado contemplando la belleza de mi rostro, esa que Daniel no veía
-Sí, Marcos es una excelente persona, lástima que metió la pata contigo –Gabi no dejaba de moverse y pretendía jugar con Paty, corría por la casa trayéndole sus juguetes
-Eso es parte del pasado, las cosas pasan por alguna razón Paty
Desperté a la realidad, Marcos y yo no tenemos futuro, tomé mi decisión y tengo que luchar por mi matrimonio –salimos de la casa, llevábamos el tiempo justo para llegar a la primera cita.
-Tal vez, nunca se sabe contestó Paty con seguridad -Me dijo que ha estado muchas veces a punto de llamarte
-No sé para qué la verdad expresé con temor –La simple idea me asustó, tendría problemas si Daniel se entera que anda llamándome un ex, eso causaría la hecatombe, en este momento las cosas no están bien entre nosotros, creo que malinterpretaría mi deseo de trabajar, pensaría que tengo un amante
-Daniel es un poco celoso y no quiero darle motivos para que se altere le comenté
-Si es mejor evitar cualquier tipo de problemas, -de tanto hablar casi nos pasamos, pero la fachada llama la atención de cualquiera que pase cerca, Paty aparcó el coche y nos bajamos
La entrada es similar a la de un palacio, lleno de jardines, con varios parques infantiles alrededor. Fue como entrar en uno de los cuentos que le leo a Gabi, un lugar con encanto propio, pintado en varios tonos pasteles de azul marino, marfil y rosa que contrastan con un color morado en sus esquinas. Nos sorprendió la construcción, los acabados y la decoración. Era como estar en Disneyland, unas grandes torres salían al lado derecho e izquierdo en lo que es la entrada principal, el efecto de piedra antigua era magnifico, nos sentimos en un verdadero castillo.
La guardería se llama “La Tierra del Encanto”, un nombre más que certero, nos adentramos a un mundo de ensueño. Quedamos perplejas mirándolo desde afuera, no quería imaginarme lo que nos esperaba adentro
-Buenas tardes señoras, bienvenidas a “La Tierra del Encanto”, mi nombre es Belkis Fernández ¿en qué puedo ayudarles? Dijo con dulce voz la recepcionista. Una chica joven y muy guapa que no dejó de sonreír.
Buenas tardes, mi nombre es Carolina del Castillo, tengo cita con la directora
-Permítame un momento por favor, -miro en su agenda, alzo la cabeza y nos dijo -la cita es para las 11:00, la directora esta al teléfono, tan pronto quede libre las haré pasar.
Procedan seguir a la sala de espera por favor –se levantó y nos acompañó
-Hola muñeca, ¿cómo te llamas? le preguntó a Gabi que la miraba desde que llegamos.
-Se llama Gabriela, contesté. Hasta que no entre en calor no comienza hablar
-Es lógico, no me conoce - Extendió su mano mostrando un cuaderno de dibujo con hermosos castillos y unos lápices de colores. -Es para ti, tómalo
-Gabi lo arrebató de su mano con suma agilidad, creo que los colores de la portada llamaron su atención.
-Muchas gracias, es muy amable de su parte le dije. Sonrió y volvió a su puesto.
-¿Qué te parece Paty?
-Divisó la sala y sus labios perfilaron una enorme sonrisa -yo me quedaba a vivir aquí, es mi sueño de niña hecho realidad
-Eres una infantil. Mira a Gabi parece que supiera porque estamos aquí. –el cuaderno se transformó en su campo de batalla, enérgica lo rayó por todas partes
-Es muy astuta –la sorprendió por detrás y la apapachó -ya quería salir corriendo solo al entrar dijo con voz tosca
-Está emocionada, mira la decoración, eso es lo que le llama la atención.
Tal cual pensamos, por dentro es una hermosura, la sala y sus alrededores es un verdadero palacio, las princesas de Disney cobran vida en este lugar.
-Yo me quedé de piedra al verlo en la distancia. Estar aquí adentro es una pasada, dijo mirando cada espacio, mira Cenicienta señaló estupidizada la esquina derecha.
-Liberó a Gabi de sus garras y se volvió a mí - Por cierto, ¿con que del Castillo?
-Paty me conoce bien y se las huele a distancia, no quise contarle mis problemas recientes con Daniel, demasiado tuvo con la que se armó cuando la escogí como madrina de Gabi
–No cambiaría el apellido de mi padre. Daniel es quien siempre me presenta con el suyo le contesté.
-Nunca me ha gustado que lo haga, -su concepto de Daniel cambió desde aquella época, por eso ya no va a la casa cuando él está -es como quitarte tu identidad arremetió
-Eso mismo pienso yo, además me siento orgullosa de quien soy. Gabi no dejaba de mirar a los lados, se le cortó el aliento y no era capaz de hablar.
-Cuando empecemos el recorrido de las instalaciones se va a enloquecer, mi niña hermosa.
-Vamos Caro, nos llama la señorita –La recepcionista nos guio al despacho de la Directora
-Buenos días señoras, mi nombre es Belén Pérez soy la Directora de la Guardería.
-Mucho gusto, soy Carolina del Castillo, ella es mi amiga Patricia Sánchez y esta pequeña es mi hija Gabriela
-Encantada de conocerlas, se agacho para hablarle, y tu Gabriela ¿cómo estás?
-Gabi se puso detrás de mí.
-Vamos nena saluda, no te escondas le pedí
-No se preocupe ahora está más segura ahí, en un rato se animara
-Puedo ofrecerles toda la información acerca de la guardería mientras les enseño el lugar.
La Directora nos explicó el funcionamiento, los servicios y vimos cómo se dictaban algunas clases. Gabi daba saltos de alegría, al ver tantos niños se le iluminaron los ojos, no quería salir de los salones, conocimos también a la profesora que la tendría a su cuidado. Karina una chica agradable y con gran carisma para los niños. Se le acercó un rato y estuvo hablando con Gabi, ella respondió muy bien, como si la conociera de antes, diferente al comportamiento que tuvo con la Directora, no sé si porque ya había entrado en ambiente, pero su actitud durante el recorrido cambió totalmente.
Salimos encantadas, Gabi no deseaba irse y lloró para quedarse, estuvo repelente durante el camino a la siguiente guardería.
En esa segunda no hubo nada especial, la otra nos fascinó, sobre todo por la química que Gabi tuvo con su futura profesora, tampoco ofrecían muchas actividades para los niños, me dio la impresión que los querían ver dormidos todo el tiempo, los obligaban a hacer tres siestas durante el día. Gabi es muy inquieta y no iba a estar a gusto allí, decidimos que “La Tierra del Encanto” era lo mejor para ella.
Antes de regresar a casa entramos a almorzar a un restaurante que vimos en la esquina de la guardería, justo al frente habíamos dejado el coche aparcado. No era un lugar suntuoso, pero si el perfecto para compartir un rato más con Paty, además de recordarme que vengo de una familia de clase trabajadora, que antes de casarse con Daniel comía de menú junto a sus compañeros de trabajo todos los viernes, el resto de la semana llevaba mi propia comida como el resto de los mortales.
La mesera muy simpática se nos acercó a dejarnos la carta, no sin antes hacerle mimos a Gabi, mi niña de hermosos ojos azules como los de su padre llama la atención, su cabello rizado rubio dorado le daba un toque angelical, pensé que nunca tendría algo de mí, pero su color de piel ya no era tan blanco, con el paso del tiempo iba tomando una tonalidad bronceada, para muchos una perfecta combinación entre Daniel y yo, además de tener ritmo para el baile, algo que heredó de mí obviamente, Daniel es un palo de escoba bailando.
Ella es consciente del efecto que causa en los demás y se aprovecha, mientras la camarera le hablaba cariñosamente le sonreía y tiraba de ella.
Me percaté de los tres hombres sentados en la barra que no dejaban de observarnos, Paty era la razón de esas miradas coquetas, le conté y sin pensarlo giro su cabeza para verlos, el más joven y guapo le guiñó el ojo y levantó su botella de cerveza en señal de brindis
La escena era muy chistosa y no contuve la risa, Paty me miró con cara de asesina y los hombres sonrieron a su vez. Ella tiene la facultad de despertar ese tipo de pasiones.
-Cálmate o me harás reír. Me avergüenzas expresó en tono burlesco
-Si claro, quien te mandó a voltear le recriminé entre risas. Ellos siguieron coqueteando hasta cuando se marcharon, el jovencito se acercó a Paty y le entregó una servilleta con su número de su teléfono, de cerca era más guapo de lo que imaginábamos.
-¡Qué hombre! Exclamo apretando la servilleta
-La tire del brazo muerta de la risa -¡Respira Paty!
-¡Has visto lo cañón que está! –Lo persiguió con la mirada y con una sonrisa de oreja a oreja - pronto seré una mujer casada y ya no podré seguir disfrutando este tipo de vistas.
-¡Casada! –el corazón se me acelero al escucharle decir eso
La mesera llegó a tomar nota, nos pedimos una paella de mariscos para las dos, acompañada de ensalada mixta con atún y vino blanco.
-Al darse la vuelta la mesera prosiguió. -Sí, la relación va muy bien y Richard quiere que nos casemos. –el rostro se le iluminó y sus labios mostraron la más tierna sonrisa -No puede vivir sin mí dice
-Me alegro por ustedes, -mi mano se posó sobre la de ella -Hacéis una estupenda pareja reconocí.
-Sus ojos se abrieron de par en par y una voz en tono eufórico preguntó -¿Me ayudaras con los preparativos? -
-¡Por supuesto!, -una corriente subió por mi cuerpo, en un instante me contagió su alegría -¿ya tenéis la fecha?
-No, -respondió arrugando los labios -Richard y yo tenemos que ponernos de acuerdo
-Tú querrás lo más lejos posible, no –le recordé que le gusta jugar con ventaja y aplazar al máximo los tiempos
-Para nada, -su cara sonriente decía la verdad
Su cara se tornó tensa, diferente a la de unos segundos atrás -ya me estoy estresando
-¡Tu estresada! Dije sarcásticamente.
-¡Qué dices! eres mi ejemplo a seguir, -apreté su mano arrugando mi cara y enseñándole los dientes para que sonriera –eres doña calma y eso lo admiro
-Paty expresó su preocupación -Si amiga, pero el vestido, la fiesta, los invitados, todo eso se sale de mi control
-No te preocupes para eso son las amigas, será súper divertido, -le daba ánimos, su inquietud era normal y su expresión la delataba - ya verás, la ansiedad desaparecerá tan pronto comencemos y todo vaya cogiendo color
-Eso espero, -llevó el cubierto a su boca dispuesta a comer, de inmediato lo bajó y suspiró -creo que en realidad el miedo a lo desconocido me tiene así
-Ya sé que te pasa, -Gaby metió la mano en la bandeja y agarró una almeja, se la quite y me miró con ojos llorosos -le tienes pavor a la vida en pareja
-Sí, expresó con recelo -Richard y yo nos vemos de vez en cuando y nos quedamos juntos un par de veces a la semana –puso arroz en la boca de Gaby, verla deseando la comida era insoportable para ella
-¿A qué le temes? Tienes un hombre adorable que te ama –tragué en seco al decir la frase, vino a mi mente Daniel que cada día se distancia más de nosotras.
-No tendría por qué, ver tu hogar y lo feliz que eres debería alentarme. -Sus palabras me llegaron al alma, no pude siquiera decirle que últimamente Daniel y yo estábamos teniendo problemas. Las mínimas tonterías lo hacían explotar, el no encontrar los calcetines era un tonto ejemplo de su irritabilidad.
La animé a dar ese gran paso, ¿quién ha dicho que el matrimonio es una constante luna de miel?, hay rachas no muy agradables, como las que estoy atravesando en este preciso momento, sé que debo afrontarlas. La vida en pareja no es fácil y tenemos que poner de nuestra parte para mejorar y avanzar. Lo único malo es que siempre soy yo quien intenta arreglarlo, pensé.
-Tenemos que escoger la fecha, llevamos una semana intentando ponernos de acuerdo, él está muy emocionado y habla de nuestra nueva vida juntos
-Cómo no va a estar contento si te tiene a ti –una gran sonrisa le arrugo la cara, elevando los hombros en aceptación
-Nos tenemos el uno al otro, me hace pensar en un futuro, es mi complemento. El ambiente se tornó apacible y bajaba el timbre de su voz al hablar de Richard
-Hasta Gabi está contenta, ella adora a su tío Richard.
-Y él a ella, ven aquí mi muñeca, la tomó en sus brazos. -Tú también serás parte importante de mi boda. -Le susurró que ella llevaría los anillos, -quien mejor que mi única sobrina para hacerlo
-Ella estará encantada, además comenzara la cuenta regresiva para que le des primitos, le dije mientras levantaba mi copa de vino. -A vuestra salud, -levantó la suya y brindamos por un futuro maravilloso
-Richard quiere formar una familia lo más pronto posible, siempre está hablando de lo lindo que seria, cuando vemos a nuestros amigos con sus hijos se vuelve loco y más con Gabi, dice que es una niña genial
-Lo dice porque no la tiene las 24 horas del día. Miré a Gabi de reojo, me sonrió sabiendo que me refería a ella. -Si no cambiaría de opinión. Repliqué
La educación comienza en casa, eso siempre lo decía mi abuela, yo a veces me preocupo porque Gabi es muy consentida, la abuela la malcría demasiado y le permite hacer lo que quiera, -la imagen de mi suegra me revolvió el estómago, ella se convirtió en una piedra en mi zapato -Me toca poner un hasta aquí y se revela muchas veces
-Pero ella te respeta, dijo con voz orgullosa mientras le sostenía el tetero para que no se le cayera
-¡No creas!, en ocasiones se pone muy intensa, pero es muy buena niña y sabe comportarse.
-Como dice el dicho, el mico sabe en qué palo trepa, amiga
-Tu misma lo has dicho, conmigo se porta muy bien aunque para ella yo sea la mala del cuento –la tristeza me envolvió en ese instante, Gabi prefiere a su abuela, cuando ella nos visita, yo no existo.
-Eres una madre estupenda, cuando crezca lo agradecerá dijo mostrando la más hermosa de las sonrisas.
-Otra copa por favor le pedí a la camarera -De un sorbo la acabé
-Todo está delicioso Caro, este lugar es digno de repetir
-Sí, es una de las mejores paellas que he comido desde que llegué a España, podemos venir cuando quieras, soy materia disponible dije entre risas.
Gabi comenzó a moverse, era hora de su siesta, teníamos que irnos para que pudiera descansar, había sido un día muy agotador para ella. Paty nos dejó en casa y se marchó.
Esa misma noche le comenté a Daniel que le había encontrado guardería a Gabi, me recriminó según él la actitud de querer desprenderme de ella, de enviarla a un entorno donde correría peligros y exponerla a enfermedades.
Quedé anonadada por las tonterías que decía, era increíble que se expresara de esa manera. Negué con la cabeza las sandeces que vomitaba por su boca, no tenía más que decirle, me cansé de su comportamiento y de sus palabras hirientes.
-¡Yo mala madre!, lo único que he hecho durante estos dos años es dedicarme a ella y a él, me he desvivido por ambos y ahora me habla de esa forma.
No pude contener el dolor que sus palabras me causaban, fui al jardín a respirar y por primera vez lloré, el aire frio rozaba mis mejillas mientras lágrimas caían sobre ellas, la tristeza me invadió y mi fuerza interior me abandonó, fui incapaz de comenzar una nueva discusión.
Desde hacía algún tiempo estaba a la defensiva conmigo, cualquier cosa que le dijera o hiciera le molestaba, era como si mi sola presencia le fastidiara, ya no podía soportarlo más, su arrogancia no tenía limites, no es la misma persona que conocí, ni con la que me case.
Salí corriendo despavorida, me deje llevar por el dolor, las lágrimas eran incontenibles y el aire me faltaba, esa sensación de ahogo hizo que me detuviera en la playa, me senté en la orilla, estiré los pies y dejé que el agua de las pocas olas que se formaban a esa hora los bañaran. Continué llorando unida a un fuerte deseo de ahogar mis penas, tal vez quería que el mar se las llevara lejos y que no regresaran jamás.
En un momento de lucidez pensé en no seguir mostrándome derrotada a los ojos de las pocas personas que se encontraban en el lugar, me alejé lo más que pude y aunque no dejé de llorar, pude ver la grandeza de Dios en las pequeñas cosas de este mundo y que por costumbre no me detenía a disfrutar.
El mar que tenía en frente con su sonido apacible y sereno, las olas desplomándose contra la arena, las palmeras que ondeaban y el viento que soplaba me generaron tranquilidad, levanté los ojos al cielo contemplando su majestad, en mi interior le pedí que me diera la fuerza y la sabiduría necesaria para continuar con este camino que se llama vida.
Me senté en un lugar apartado pegado a uno de los grandes peñascos de esa hermosa playa. Los pensamientos se enredaban en mi cabeza -¿Me ahogaba en un vaso de agua?, es algo que no sé, la situación me mataba. ¿Daba todo para qué?, si al final era tratada como algo sin valor y sin sentimientos, Daniel me causaba una gran pena y me hacía sentir culpable.
¿Ha dejado de quererme? ¿Para él soy un estorbo? o alguien con quien debe continuar por ser la madre de su hija. ¿Hay alguien más en su vida?
Eran tantos los interrogantes que me asediaban, no podía dejar de pensar que las apariencias son muy importantes para su familia, extraño no sería que estuviese guardándolas por el bien y el prestigio de la fabulosa familia Lanzat
Tantas incógnitas pasan por mi cabeza que me agotan mentalmente y no hacen sino aumentar mi estado de ansiedad, es difícil evitar sentirme de esa manera, me siento sola y desprotegida viviendo una vida que se ha convertido en una mentira.
Después de varias horas a la intemperie, comienzo a sentir frio, me doy cuenta que no estoy abrigada, siento los ojos pesados e hinchados y mi rostro es el reflejo mismo de un profundo dolor, es hora de volver a casa, la angustia se apodera de mí y vuelvo a tener dificultad para respirar. La presencia de Daniel no me motiva para nada a volver, pero mi hija estará extrañándome y deseosa de mis cuidados.
Me lleno de valor y emprendo el camino de vuelta, esta vez llevando una carga más ligera, no tengo la solución a mis problemas, pero las lágrimas aliviaron en cierta forma ese peso que no me dejaba avanzar.
¡Vaya sorpresa me llevé! Por la rapidez de la huida salí sin las llaves de la casa, ¿seguro no me dejara entrar como castigo por mi repelencia? Sigilosa y con temor me acerco a la puerta en un intento de abrirla, las manos me tiemblan, suelto el pomo mientras respiro, espero un instante que se vuelve una eternidad.
¡No puedo hacerlo! ¡No puedo hacerlo! Esa frase se me mete en la mente y me aturde. Cojo aire, lentamente vuelvo a llevar la mano al pomo con temor, sin llegar a tocarlo se abre la puerta como por arte de magia. Me asusto, levanto la vista y veo a Daniel de pie en frente mío.
Muerta de miedo paso por su lado sin pronunciar palabra, me dirijo al salón en búsqueda de mi hija que me llama a voces, cierro los ojos y la abrazo como si llevara mucho tiempo sin verla.
No me percato que se acerca, abro los ojos me cruzo con su mirada, aquella misma de la que me enamoré, cautivante y tierna. Gabi se suelta y él aprovecha para tomarme en sus brazos
-Fue muy estúpido lo que te dije, perdóname, no sé qué me pasa. Expresó con voz quebrada
-Me siento muy mal Daniel, respondí entre sollozos. Esto nunca había ocurrido, si algo está mal ¡dímelo! Me alejé despavorida de su lado
-No, no, no me rechaces. El único culpable aquí soy yo. Se acercó cortando la distancia entre ambos. Eres una madre excelente y como esposa eres la mejor
-¡Entonces! ¿Por qué has cambiado tanto? ¿Hay otra persona en tu vida?
-¡Cómo crees!, dijo con dulce voz acariciando mis mejillas. -En mi vida solo estás tú
-¡Pues no lo parece! Quité su mano violentamente, -se me hizo un nudo en la garganta. -¡Hace meses que discutimos por todo! nada te parece bien, ni siquiera me tocas. ¿Cuándo fue la última vez que hicimos el amor?
-Se desesperó como un niño rogándole a su mami. -¡Perdóname! por favor. – arrodillado abrazó mis piernas inmovilizándome. -Te prometo que no volverá a suceder, estoy muy estresado con el trabajo, mi padre me exige cada vez más y siento que me vuelvo loco.