Capítulo 11 Maximiliano Desde el momento en el que besé los labios de esta hermosa mujer que lleva por nombre Ximena, una sensación que no puedo explicar y no creo poder describir me abordo. Una sensación que se apoderó de mí por completo y me arrastro a mi lado más oscuro, ese que está cargado de l*****a. Fue como si sus labios, fueran el último aliento de vida que quedaba en el mundo y lo necesitaras para poder salvarme. Nunca había sentido semejantes sensaciones y eso lo confirmo porque en mi vida ningún beso me había puesto así de inquieto. Después que me convertí en un hombre divorciado, he tenido varias mujeres con las que he pasado buenas noches, pero ninguna como Ximena. Ninguna se comparaba con ella que destilaba vitalidad y frescura; pasión y d***o. Una vez estuvimos los dos

