Capítulo 12 Maximiliano Al Ximena fijar su vista en mi masculinidad, pude ver claramente como en sus ojos había algo de sorpresa y algo de miedo también, aunque muy poco. Y lo más seguro es que ella nunca antes haya estado con un hombre demasiado dotado, así que para no asustarla y que piense que la voy a lastimar. Levanto una de sus piernas llevándola a mi pecho para luego, empezar a repartir besos por estas mientras le hago cosquillas relajantes. En el momento en el que llegue a su intimidad, con un movimiento lento retiro sus bragas, esas que ya había acariciado y ella suspira suavemente contra las sabanas. Por lo que cuando la tengo como Dios la trajo al mundo, me pierdo en sus profundos ojos. En los cuales puedo ver reflejados la l*****a y el d***o, un d***o voraz que la consume le

