PVO Ayde. —Abril, ¿puedes dejar de sonreír así, por favor? —susurro, sonrojada, cuando estamos por uno de los pasillos, con dirección al ascensor. —¿Qué? ¡No! ¡Al contrario! —responde—. Es momento de aprovechar, Ayde. Este tipo de cosas solo pasa una vez en la vida y hay que sacarle provecho; después de todo, eres la “novia” del hijo de mi jefe, jiji. Tengo que fingir una sonrisa ante las personas que pasan a nuestro lado y nos saludan con cortesía. De verdad, todo esto es demasiado para mí y no sé cuánto tiempo más voy a poder soportarlo. Y todo, para no dejar como un mentiroso a Garrett, que me ha ayudado más de lo que esperaba; sin esta mentira, ya no estaría trabajando en Martel Group, eso es seguro. Suelto un suspiro de alivio cuando por fin se cierra el ascensor, pero Abril sigu

