Maite estaba terminando de acomodar sus cosas, había dejado a la pequeña Miranda con Emma y Abril para terminar de cerrar su valija, si bien Cloe les había dado una habitación a las dos preferìa regresar a su casa luego de la fiesta. No estaba de ánimo para los festejos y estaba haciendo un esfuerzo muy grande para que no se notara. Blas seguía doliéndole demasiado, se sentía tonta, usada y demasiado ingenua. Por más que trataba de darle una razón a lo ocurrido, su mente se empecinaba en hacerle creer que aquello no podía ser cierto. Ella se había enamorado de un hombre leal, de uno que la trataba como a nadie, que era buen padre, que la respetaba, o al menos eso era lo que siempre había creído. Terminó de cerrar la valija y se mirò al espejo para estirar su vestido, era de un color azu

