Los días comenzaron a pasar rápidamente, como suele ocurrir con la llegada del mes de diciembre. Todo se precipita, se acelera y termina por contagiar a quien se anime a subirse a la locura del final del año y las celebraciones navideñas. Faltaba solo un día para que Lola ingresara al quirófano, había respondido muy bien al tratamiento que Enzo había manejado con especial cariño. Amaba a la pequeña Lola, como todo el grupo de amigos que Charly había ganado en el último tiempo. Solían visitar a la pequeña con frecuencia, se habían turnado para que no pasara un solo día sin que recibiera la atención que merecía. Charly les había agradecido millones de veces, en verdad habían logrado que su corazón encadenado por mucho tiempo comenzara a creer que otra forma de vivir era posible. Había de

