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La tercera hija del rey

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Descripción

Yo, Xana Lundqvist, surgiré de las cenizas, de aquél reino que a manos de sus en enemigos cayó.

Yo, Xana Lundqvist, no permitiré que nadie me desprecie.

Yo, Xana Lundqvist, me convertiré en la emperatriz

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Capitulo 1
Tras la caída del imperio, cuatro funcionarios tomaron el control del país, saquearon las arcas imperiales para méritos personales, conformando así sus propios reinos. Han pasado 200 años desde la caída del imperio y las riñas por el poder, la carrera por la unificación y conquista entre los cuatro reinos siguen latentes. El reino Franco fue formado por el general Francisco. Tras los 200 años el reino enfrenta una de las mayores crisis sociales. El Reino Nevado fue formado por el Duke de Värmland. Tras saber los problemas internos del reino vecino, ve la oportunidad perfecta para invadirlo. El reino Dorado tiene más cosas en común con su vecino, el reino Malón. Quiénes los formaron eran padre e hijo, esto era la excusa perfecta para la unión de ambas naciones. [...] 4 de febrero de 1565 Una mujer camina erguida y con su mentón en alto por el largo pasillo del salón real de audiencias del reino Franco, los pasos seguros de la muchacha combinan perfectamente con su expresión confiada. —Saludos a su majestad —hace una pequeña venia. Su porte elegante enorgullece al rey. Y es que a sus recién llegados años de adultez la jóven representa para el reino una ayuda innegable, su presencia es incluso más importante que la de sus hermanos mayores. Aunque, muchos que se oponían a ella alegando muchas incoherencias sobre su apariencia y lo que podía significar. Hablando en términos de belleza la muchacha no resaltaba a la vista, pero si por su singular apariencia, pues, el iris de sus ojos era rojo y su piel blanquecina, su cabello era muy rubio aunque se pensaría que es solo herencia familiar. Ella no era una mujer fea, pero tampoco una belleza, ella era simplemente bonita. A pesar de ser escasa en belleza, fue dotada con exceso de intelecto, talento, confianza y vivacidad, cualidades que siempre acompañaba con sus peculiares ojos de iris rojizo. —Xana, necesito hablar un asunto muy importante contigo. —Digame, padre. —Los conflictos con el reino Nevado se han intensificado. En la corte hemos debatido el tema y mis funcionarios proponen hacer alianza matrimonial con ellos. La candidata perfecta eres tú, ¿Que piensas? La princesa se mantiene neutra ante las palabras de su padre, solo entre cierra levemente sus ojos analizando la situación. —Padre, sé que todos piensan que una alianza es lo mejor, sin embargo, yo le tengo otra propuesta. —Habla La joven princesa se mueve con libertad por la sala, la larga cola de su vestido se arrastra con suavidad mientras camina. —Padre, hasta cierto punto una alianza podría significar un alivio para el reino Franco, sin embargo, cuando Nevado tome la firme determinación de invadir nuestro reino, está alianza no servirá de nada. Propongo ... —Informe —el mayordomo entra con apuro al salón—. Majestad, los reinos del sur concretaron una alianza, no han declarado la guerra pero todos sabemos lo que significa. El rey maldice en voz baja y enseguida dicta órdenes al secretario. —Trae al general del ejército n***o. —Si majestad. —Padre, tengo una sugerencia para usted. —General Hugh —anuncia el mayordomo —Los reinos del sur podrían atacar al norte y teniendo en cuenta nuestra situación estamos en una desventaja notable—. Informa el rey al recién llegado. —Asi es, majestad. Para el séptimo día del mes pasado, los reinos del sur concretaron nuevas alianzas, no son tratados comerciales, no sabemos con certeza para qué es la unión, ni como la establecieron. —Los reinos del sur están unidos en cambio nosotros estamos en un conflicto con el Nevado. ¿Qué debemos hacer? —Lo más probable es que está en el mar un tratado con intereses territoriales, si ese es el caso estamos hablando de una unión entre ambos ejércitos. Yo propongo desplegar sin demora el n***o ejercicio. —Majestad, esos reinos no han declarado públicamente su intención de guerra ¿Para qué provocarlos? Además, tener al Reino Nevado en nuestra retaguardia presionando sería el fin de nuestro reino y dinastía. La decisión estaba ahora en las manos del rey Franco. La situación era complicada, sin tener en cuanta a sus vecinos los del reino Nevado, quiénes veían en ellos más terreno para extender sus dominios. Aunque, muy bien sabía el rey que una vez sean conquistados, los del sur caerían como buitres hambrientos. ¿Qué debería hacer? Lo mejor era extender en su mayoría los días de su reinado o su linaje se extinguiría. El rey se mantuvo en silencio por varios minutos. Debía cuidar de sus hijos, todo el peso de la dinastía Lundqvist caía sobre sus hombros. Su hija siempre fue de mente ágil, sus ideas lo ayudaron mucho años antes en su mandato. Definitivamente, su hija tenía razón. Atacar sería acortar sus días en el trono. El rey Monicq sabía que sus días estaban contados, que pronto el reino caería pero no quería alertar a nadie. —General, lo que usted expuso es una barbaridad. Lo que dijo la tercera princesa es totalmente confiable y certero. —Majestad... —Ya he decidido —el hombre intimida a su subordinado. —Princesa, ¿tiene alguna otra sugerencia? —Si al rey le parece puede nombrar un regente en Herem que es la ciudad fronteriza con el sur y así conseguir a cualquier precio un tratado de paz. El reino Nevado se sentirá acorralado ante la amenaza del sur y por supuesto también se enviará un tratado de paz , ante la amenaza accederán a firmarlo —. Dictamina —Está bien. No encuentro a nadie más capacitado para ejercer esa función que tú, Xana. —Majestad, esa es una tarea para un hombre, la princesa... —¿Te atreves a oponerte? —No, majestad —el hombre cae de rodillas. —Te entrego mi sello real y la insignia de gobernador en Herem. Confío en tí —. Se dirige a la princesa —Gracias, padre. —Puedes retirarte La mujer mira con burla al hombre arrodillado y sale de la sala de audiencias dando pasos firmes. —Alteza— su doncella personal la saluda —Lizzy, te ves mejor. ¿Ya están listas mis habitaciones? —Si, alteza. La muchacha avanza con rapidez por todo el lugar hasta llegar al palacio Hofburg, aquel lugar la vio nacer y en el que también había vivido por mucho tiempo su madre, la reina Franco. Los ojos de Xana se nublan ante el inexistente recuerdo de su madre, solo la vió en retratos, pues, había fallecido durante el parto. Entró a la lujosa habitación y se acostó en el diván, apoyó su cabeza sobre el suave lecho mientras su mirada queda fija en la ventana. —Lizzy, si algún día conoces a alguien bondadoso y que sea bueno contigo, solo dímelo y te casaré con él. —Alteza, ¿por qué me dice eso?—pregunta extrañada —Yo nunca podré disfrutar de felicidad, mis obligaciones son muchas para con este reino. No podré hacer lo que en realidad quisiera. Solo quiero que otros lo sean en mi nombre.—le sonríe complaciente. *** SALÓN LEÓN DORADO—Reino Dorado —Dylan es mi heredero aparente, sin embargo, pienso que debería tener en cuenta a sus hermanos. —Majestad, no cree que se expondría a que por el trono se desate una cruel batalla entre parientes —expone su consejero real —Eso es lo que me frena a dejar el puesto libre de príncipe heredero. Dylan es mi heredero pero su carácter es muy blando. —Majestad, puede que el príncipe Dylan no ascienda al trono, sin embargo, usted sabe que entre el príncipe de Witgate y el príncipe de Lanes pelearán por el poder. Alguno de los dos terminará muerto. —El destino de ellos es reinar, si alguno queda en el poder eso significaría la muerte del otro, como mis hijos me dolerá ver qué se maten entre sí y en ese sentido me alegraría estar muerto. *** Xana estaba frente a su tocador mientras se probaba alhajas y maquillaje. Sostenían una delicada diadema de diamantes, sus blancos y largos dedos acariciaban con sutileza la pequeña esmeralda que se encontraba en el centro de la corona. —Alteza, ¿cómo controlará la situación en la frontera con el sur? He escuchado que esos príncipes sureños son difíciles de tratar —Lizzy, empezaremos una batalla, ¿lo sabías? —Pero alteza no tiene a su disposición un ejército —La guerra no solo se basa en un enfrentamiento entre ejércitos —No entiendo, alteza —La guerra se basa en el engaño y la confusión del enemigo. Este es el ideal de guerra —la muchacha acomodó la diadema en su cabeza, la luz de las velas hace brillar el oro, apoyando así su calculador pensamiento. La tercera princesa sabía muy bien qué tenía que hacer una vez partiera hacía la frontera con el sur, los desafíos a enfrentar eran muchos pero nada sería imposible.

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