11 noviembre de 1565
2 semanas más tarde de la fuga de Xana Lundqvist.
—Majestad, con la caída de los reinos norteños, los del reino Malón quieren pelear por el territorio Franco.
—Ya habíamos acordado qué reinos serían de nuestro dominio ¿por qué intentan pelear eso?—se enfurece el rey
—Majestad, recibí un informe— habla Ronda
—Habla
—Algunos nobles y funcionarios impulsando diferencias entre ambos reinos, quieren obtener credenciales del terreno conquistado.
—¿Quiénes son esos rebeldes?
—Majestad, están involucrados al parecer muchos funcionarios, pero por ahora la investigación ha arrojado que el viceministro de justicia y su secretario están involucrados.
—Majestad, la misión de nosotros es meramente judicial, no soy el ministro de relaciones para tener algo que ver —se defiende
—Ministro, creo que usted no ha entendido qué debe hacer en su cargo, es verdad, no tiene nada qué hacer en Malón. Pero estos documentos dicen algo totalmente distinto.
—Tú...
—Majestad, estos documentos son poderes y pagarés que se firmaron a nombre del ministro. Algunos campesinos aterrados por la guerra vendieron sus terrenos a cambio de poder vivir en ellos. Qué tirano.
—Ministro de justicia, ¿es cierto? —interroga el rey Dorado
—Majestad, no lo es. Es solo un malentendido.
—¿Mal entendido? Dígame ministro, ¿el saquear tierras, oprimir a los débiles es un mal entendido?
—Asi es —el hombre mira asustado al rey
—Majestad, la tiranía oprime al pueblo, su gobierno nunca fue marcado por ella. El ministro da una mala imagen de su majestad
—Haz defraudado mi confianza, ministro. Apartir de ahora quedas desprovisto de cualquier cargo real.
Ronda mira con sorpresa al rey, el crimen cometido por el ministro amenaza la soberanía del rey, ¿por qué no lo había castigado con dureza? Jaden volvió a su puesto en la corte. Durante toda la sesión se mantuvo en silencio y pensativo. La única razón para el castigo tan blando era que el rey en realidad estaba detrás de esos saqueos a campesinos. Jaden Ahlström despreció al rey, ¿por qué oprimir al pueblo? Eso solo decía una cosa, el rey no era un buen gobernante.
Ahora, debía tener cuidado, mucho cuidado con el rey.
—Jaden, serás promovido a Duke de Södermanland. Tu aporte es magnífico en el reino.
—Gracias, majestad.
***
Mansión del Duke de södermanland
—Excelencia, ya se está organizando todo en su nueva mansión, ¿desea algo más?
—Enviale este mensaje a la señorita
—Si, alteza.
Xana llevaba varias semanas hospeda en aquella posada de mala muerte y ningún día Ronda le había notificado nada.
—Señora, le enviaron este mensaje
Acelerada toma el papel y lee su contenido. La adrenalina corre por sus venas al saber el significado de las palabras. Entraría a la mansión del Duke de södermanland como su esposa y saldría de allí para convertirse en emperatriz. Debía comprobar las palabras de Ronda, de ser cierto lo ayudaría a hacerse con el poder, de lo contrario lo llevaría a la ruina.
—Dentro de 2 días partiremos—ordena a los hombres apostados en las puertas de sus habitaciones.
Tras el pasar de los días el carruaje parte de aquella posada con destino a la mansión del Duke. Aquel día un séquito de doncellas entró al lugar con la misión de preparar a la mujer para su ceremonia de matrimonio.
Las doncellas la bañaron repetidas veces con agua caliente, esencias y lociones dejando su cuerpo perfumado y suave. Le colocaron su traje nupcial y una vez estuvo lista, se miró en el espejo. Su cabello estaba escondido tras cabello postizo y así ocultar sus rasgos característicos, llevaba las cejas pintadas con carbón ocultando su blancura.
El traje de color blanco con encajes le sentaba muy bien a su figura aniñada. La mujer alzó el mentón gesto de adulación
Xana sabía que a partir de ese momento el ritmo de las cosas podía cambiar para bien o mal. Pero algo tenía claro, sea el reto que fuese debía enfrentarlo y no rendirse.
La novia subió a su carruaje, emprendiendo el viaje nupcial seguidos de una gran caravana. Pronto llega a la mansión del Duke. Sin embargo, las cosas no iban como esperaba.
—¿Qué pasa?—pregunta a la doncella que viaja con ella
—No lo sé, señorita
Xana se mueve inquieta al interior del carruaje. Algo andaba mal.
—Señorita, no salga por favor. Manténgase dentro del carruaje. —escuchó
Jaden Ahlström trataba de mostrar una actitud tranquila ante lo que se enfrentaba. Simplemente no entendía por qué no podía ir todo según el plan. Así sea solo una vez en la vida.
Jaden Ahlström trataba de mostrar una actitud tranquila ante lo que se enfrentaba. Simplemente no entendía por qué no podía ir todo según el plan. Así sea solo una vez en la vida.
—Duke usted es un funcionario de la corte real, su matrimonio no debe ser tomado a la ligera —expresa molestó el rey que de alguna forma se había enterado de sus nupcias y le había solicitado en su corte
—Que su majestad me disculpe
—Jaden has pasado por alto mi autoridad, no te lo perdonaré tan fácil
—Aceptaré el castigo de su majestad
—Tus funciones en la corte son recortadas y además también se te quitará la mitad de tu salario
—Si majestad
—¿Quién es la mujer? —la pregunta tomó por sorpresa el duque
—Le ruego su majestad por la vida de la mujer. Le diré su identidad cuando prometa no hacerle daño
—¿Intentas actuar con astucia conmigo? —ataca al rey
—No me atrevería
—Habla, no le haré nada
—Es una esclava, majestad
—¿Cómo puedes dañar tu linaje con una esclava?
El hombre no responde y se queda con la cabeza agachada. Lo estaba arriesgando todo su esfuerzo, estaba poniendo mucho en riesgo. No podía arriesgarse más
—Pido perdón a su majestad
—Cómo puedes perder así la cabeza por una mujer. No te reconozco jaden. Reflexiona muy bien. No tendrás a la mujer viviendo en tu palacio, se mantendrá en la oposición de esclava. Te haré un favor y espero no arrepentirme.
La caravana nupcial estaba detenida a las afueras de la mansión del duque. Ya la princesa empezaba a impacientarse, estaba pasando vergüenza delante de aquella gente ociosa si Ronda no se presentaba y la había dejado plantada le haría pagar esa humillación.
—Señorita el duque de Södermanland ha sido amonestado y por la gracia de su majestad usted será enviada palacio del Rey malón como tributo.
¿Esclava? ¿Había escuchado bien? No era una esclava, era libre nadie podía quitarle su libertad, ¿porque siempre todo iba en su contra?
Con la poca dignidad que aún le queda, la muchacha sale del carruaje, todas las miradas cayeron sobre ella. Con la cabeza en alto caminó como si estuviese en el salón de audiencias de un reino. El vehículo avanza por las calles con gran velocidad cuando Xana alcanza a ver a ronda. Ambas miradas quedaron fijas pero Xana suelta la cortina del carruaje justo cuando pasó por su lado, dejando frío al hombre
La princesa había entrado a la capital del reino Malón que quedaba a varios kilómetros del reino Dorado, el carruaje ingresó a la ciudad. Xana miraba con curiosidad toda la actividad comercial de la ciudad, pronto el carruaje se detiene y la atención de la princesa se posa sobre la grandiosa edificación que se alza sobre ella. Ni en todos los años de esplendor su reino había tenido un castillo cómo aquel. Era simplemente imponente.
La mujer bajó del carruaje y esperó el regreso del hombre, este salió y la guío hacia el interior del palacio. En las escaleras estaba de pie una muchacha de más o menos la edad de Xana, unos 19 años. La princesa vio como una mujer descendía de las escaleras con delicadeza.
—Gracias Donald, su majestad, ¿dejó otra indicación? —la muchacha habló con melodiosa voz
—No alteza, su majestad el rey Malón la envía su palacio. Es un tributo por parte del reino vecino.
—Oh lo entiendo Donald. Puedes retirarte.
—Si, alteza
Xana miraba con expectación aquella señorita. Por el porte que tenía estaba segura de que se trataba de alguien importante, aquella señorita tenía una apariencia realmente elegante y sofisticada.
—¿Cómo te llamas? —la señorita le pregunta con una tímida sonrisa
—Mi nombre es Xana
—Un nombre muy llamativo. Serás una de mis doncellas personales, ven conmigo
—Si, alteza
—Te presento a Madison, ella es mi doncella personal. Ambas me ayudarán en todo lo que necesite.
Xana miró con expectación a Madison para luego concentrar su atención en la princesa Céline, aquella era una situación incómoda pues, ella también era una princesa o al menos lo fue y ahora era un esclava. Era una ironía, no había otra palabra para explicarlo.
—Madison te enseñará todo lo que tendrás que hacer.
—Entiendo alteza
Con el paso de los días Xana se acostumbró a su rutina que de hecho no era nada pesada; ayudar a la princesa a vestirse, tomar su baño, su desayuno y sobre todo seguirla como un perro a cualquier lado
—Vamos a ver a Milene —demandó
Las mujeres siguen los rápidos pasos de la princesa hasta llegar a la corte de Milene. Ingresan al lugar y con rapidez se encuentran con la muchacha. Xana simplemente se mantiene tras Céline en silencio y sin ganas de ser notada.
—Alteza, veo que tiene una nueva mascota, ¿cuando comenzará a atacar? —el comentario mordaz de la muchacha sorprende a Xana
—Cómo puedes hablarme así —reprocha Céline con voz débil
La muchacha se levanta del cómodo sillón y se acerca a la princesa con una enorme sonrisa marcada en el rostro.
—Soy una princesa real, la hija de un rey. Tú en cambio, eres la hija de un duke, el hermano del Rey. Dime, ¿quién tiene más poder aquí?
—Alteza por qué es así de malvada conmigo que le he hecho —Céline dice dolida y con lágrimas corriendo por montón de sus hermosos ojos negros
¿Qué has hecho? Te robas todos los mimos y atenciones de la reina viuda con tu lloriqueo, ¿crees que yo me creo tu numerito? pues no es así —escupe con ira
—En realidad, te molesta mi existencia, nada de lo que haga te gusta. Yo me retiro
La muchacha sale de la hermosa corte de la princesa Milene aparentemente con el ánimo por los suelos. Sus criadas la siguen de cerca. Xana no logra procesar aquella escena. En un principio Xana pensó que ella era una hija del rey pero es su sobrina. La princesa real se veía que tenía temperamento fuerte, trataría de no buscar problemas con ella pero si estos ocurrían ella respondería, no le tenía miedo a las amenazas de una malcriada.