Capitulo 5

1857 Palabras
La caravana abandonó la ciudad. Xana fue encarcelada en una prisión, era una ironía ella Xana Lundqvist, tercera princesa del reino Franco, quién había vivido en opulencia no estaba en una cómoda habitación con adornos de oro y plata ni cuyos asientos estaban acolchado con terciopelo. Ella Xana Lundqvist, la tercera hija del rey, estaba en una celda rústica de hierro. *** Prisión de máxima seguridad del reino Dorado Xana miraba a través del pequeño tragaluz que había en su celda, el sol se asomaba poco a poco por dicha ventanita iluminando levemente su rostro. No se podía tapar el sol con una mano, su padre intentó taparlo con un solo dedo. Grave error. Siente el chirrido de las ruedas al abrirse y dando vuelta con rapidez pudo distinguir el rostro del príncipe de Ronda. El hombre avanzó con cautela logrando ingresar al pequeño cuarto —Todo fue una mentira —dijo con su mirada vacía en el hombre —Princesa, las cosas no son como piensa. —Entonces como son, explíqueme —se burla —El reino Nevado ya había tomado posesión del suyo cuando el sur lo conquistó. Nos enteramos que Franco había sido conquistado y se vio la oportunidad perfecta; dos ejércitos contra uno. Mi trato con usted quedó roto cuando el reino Franco dejó de existir. —Excusas, son sólo excusas. Muy bien sabía usted que nunca cumpliría aquel tratado de paz. Usted me engañó, por eso accedió a ayudarme —Princesa nunca la engañé —el hombre da unos pasos consiguiendo acercarse a sana —No se atreva a tocarme. Váyase ¿qué hace aquí? —Conseguiré una forma de sacarla de aquí. Sea mi esposa, es la única forma de protegerla. —¿Su esposa? Usted está loco. No me casaré con uno de los asesinos de mi familia—se burla —Yo no los maté, es todo lo que le digo. Su clan había caído, ahora estaba en desgracia ¿qué sentido tenía vivir? Su linaje estaba casi extinto y con ella moriría el clan Lundqvist. —Digame, ¿cuáles son sus verdaderos motivos? El hombre queda en silencio por varios segundos con la mirada perdida. —Su hermana, la segunda princesa está viva, está cautiva en el reino Malón —aviso mientras pasa sus manos por el cabello Xana se acerca al principe con los ojos llorosos. ¿Estaba viva? La sensación de alivio golpeó su pecho, su hermana Raizel estaba viva. —¿Dónde está? La ayudaré a liberarla si accede a mi petición, una vez a mi esposa entenderá las razones Xana acepta repetidas veces con su cabeza. —¿Qué pasó con mis otros hermanos? —Fueron asesinados, murieron batallando. Aquellas palabras borraron su incipiente y nueva alegría, que se evaporó tan rápido como llegó. Raizel estaba viva pero sus hermanos mayores habían muerto. —Lo odio. Es usted un ser sin corazón —grita al principe quien ya había salido de su celda y la aseguraba con llave. Los ojos de iris rojizo inyectados en sangre, miraban al hombre con ira a través de las rejas. *** —Ronda, ¿Qué debemos hacer con Witgate? —Alteza, es mejor matar a dos pájaros de un solo tiro, ¿no cree? —¿Que propones? —habla Lanes. —Hay que preparar el terreno para que Witgate y Dylan pierdan la gracia del rey, así los saca de una vez por todas de su camino. Jaden Ahlström cruzaba cada punto en su entretejido plan con cuidado y un cálculo frío como el hielo, se tenía prohibido los errores. Sabía que Lanes no confíaba plenamente en él. Pero, tampoco pensaba ganarse su confianza. No la necesitaba. El solo se había forjado a si mismo, cada logro, cada paso en la corte lo ganó con mucho esfuerzo y humillación. Ahora, había puesto la idea en el corazón de Lanes y este sin duda la ejecutaría a su propio beneficio. Ronda movería sus fichas para no solo matar a dos pájaros de un solo tiro, más bien tres. El proceso sería lento pero, al final obtendría los resultados. Ronda salió de la mansión de Lanes y a su mente llegó la imagen de la tercera princesa del reino Franco. Se sentía un poco culpable por el estado actual de la princesa. Pero, ella tenía razón, el no tenía corazón. Por lo tanto, no tenía que sentirse culpable por aquel reino que algún día caería, el reino Franco tuvo un líder débil e incompetente, no le sorprendía que ese reino hubiera caído cuán torre de naipes, que se derriba ante el menor movimiento. Ahora, ese terreno sería codiciado por todos y tendría que ser muy cauteloso, de lo contrario saldría disparado del tablero sin ninguna recompensa. Caminó hasta llegar a su sección del palacio, entró a su habitación despidiendo a todo el personal. Su mente cansada reclamaba un descanso y ante aquella demandante petición cerró los ojos. Poco tiempo había pasado cuando unos ojos rojos cobran vida en su mente, junto con el cabello platinado y piel de luna. Xana Lundqvist pronto sería su esposa, de eso estaba seguro, necesitaba a esa mujer a de su lado, una mentalidad como esa no podía quedar en malas manos. Una sonrisa se dibujó en su rostro, ¿qué diferencia había entre unas manos malas y él? Ninguna. Ella había caído en sus manos. Aunque, a su lado nada le faltaría pues, tendría mucho poder al convertirse en emperatriz y su cariño. Dejando sus pensamientos a un lado, se dedicó a descansar. Los sentimientos de Xana se enfriaron en aquella celda. La jóven sabía que la única manera de sobrevivir ella y su hermana era aferrarse al principe de Ronda. No sabía a ciencia cierta si lo que decía el hombre era cierto pero lo sabría una vez hablara con su hermana. Ella le diría si fue el reino Nevado o Dorado el que había conquistado el suyo. Si el Dorado lo había conquistado después de la invasión tal como había dicho Ronda, no tenía nada que pelear con él. Habían pasado varias semanas desde su último encuentro con el príncipe. Esperaba que este ya hubiese pensado como liberarla. Las puertas de la celda se abrieron dando paso a Ronda. La mirada de tormenta se posó sobre las brasas de Xana. —La sacaré de aquí —¿Cómo lo hará? —Mis hombres están esperando, debemos salir antes que los guardias terminen me comer. Generaremos un incendio, pondremos un cuerpo y dejaremos la cadena, nadie sabrá que en realidad estás viva. —Nadie sabe que eres una de las hijas del rey Franco, ¿verdad? —Nadie lo sabe. Xana esperó con impaciencia la llegada del principe. No sé sentía preparada. Sintió nuevamente el paso de los guardias a su espalda y el nerviosismo tomó posesión de ella, ¿qué le pasaba? No era una persona nerviosa ni asustadiza. El lugar quedó en total silencio y Xana con el corazón en la mano. El tintineo de las llaves le avisó la presencia de Ronda. —Dame ese collar que llevas puesto —Esto es mío, me lo dio mi padre, no te lo daré. —Tu padre murió, pero tú no tienes que correr la misma suerte. Debes vivir—al ver que la princesa cedía a las lágrimas y aunque luchaba por no derramarlas, Ronda la abraza y Xana se desploma en su pecho. Ronda coloca sobre los hombros de la mujer una capa oscura y salen con rapidez de la cárcel. Xana ve como el hombre le entrega a sus hombres sus pertenencias y las llaves de la celda. Minutos más tarde el fuego que había en su celda empezó a salir y llamar la atención de los carceleros. A lo lejos Xana podía ver cómo el fuego consumía sin contemplación aquella celda, los largos brazos del fuego salían con sed. El carruaje empezó a moverse, alejándose cada vez más de aquel lugar. —¿Cuáles son sus motivos, alteza?—interroga Xana —El matrimonio permite estabilizar mi poder, usted me ayudará a hacerlo, este país será suyo. —¿Cómo cree que le seré útil? Ahora, no soy nada. No tengo familia, no tengo riqueza, nada. —Usted es astuta y de mente ágil. Eso es justamente lo que necesito. —Entiendo. Le seré útil en su ascenso al trono, ¿qué le hace pensar que seré su peón? —Usted será un peón que se convertirá en la reina. Sacará mucho provecho, pues sacará de la deshonra la dinastía Lundqvist. Se convertirá en la emperatriz después de la unificación. Xana no imaginó que los deseos del príncipe fuesen la unificación del imperio, aquel que cayó hace 200 años. Volver a la riqueza y el esplendor de aquellos tiempos sería un verdadero reto, uno muy grande. —Planea hacerse con los 4 reinos —No solo con los 4 reinos. También, con países vecinos. Hacer de este un gran imperio. —Se enfrente a un verdadero reto, alteza —Por eso la elegí a usted. La considero mi estratega aquí. Dígame su nombre, tercera princesa. —Xana Lundqvist —Usted es muy osada al usar todavía su apellido. Yo soy Jaden Ahlström. —el hombre sonríe levemente *** Teniendo bajo su protección a la tercera hija del rey Franco, Jaden Ahlström corría un verdadero peligro. Si alguien lo descubría podría ser desterrado, declarado traidor o enviado a la horca junto con Xana Lundqvist. Debía ser muy cuidadoso con sus pasos para no despertar sospechas en sus primos. También tenía otro problema, ¿dónde escondería a la princesa? No podía tenerla en la mansión. Pensó en el resto de sus propiedades y la mansión de verano Hoffman era la más indicada. Debía idear un plan. Primero, enviaría a la mujer hacia esa residencia junto con sus mejores hombres para protegerla. Luego, tendría que acabar lo más rápido posible con Witgate y Lanes, eliminar sus oponentes del tablero. No podía permitir que ellos reconocieran a la mujer pues ahí estaba su punto de caída. Nada podía salir mal, pero como muy bien sabía nada sale como se planea. —Alteza, encontramos algo que le podría servir—su guardaespaldas entró al despacho con unos documentos en sus manos —¿Qué son? —Los pasos de Witgate, seguro le servirá, alteza. Sus ojos grises se centran en el contenido del documento. —Verifica la información si resulta ser cierta, no tuvimos que mover mucho, sus mismos hombres lo entregaron. —Asi es, alteza —Leonard, ¿dónde está la señorita? —La instalamos en una posada cerca de la entrada de la ciudad. —¿Hay suficientes hombres? —Si, alteza —Vigila bien la zona, no dejes que nadie sepa nada acerca de ella. —Si, alteza. Hay otra cosa, la princesa Céline le mandó una misiva. Ronda tomó la carta y la leyó, la princesa Céline, sobrina del rey Malón. Conocía a la mujer hace tiempo, con cada visita al país, siempre la muchacha se afanaba en tratarlo, tal vez buscaba una posición estable dentro del escalafón social. Su padre, el marqués de Midler había expresado en algunas ocasiones la intención de casamiento con la princesa, pero Ronda había rechazado rotundo la idea, no quería emparentarse con alguien que no tuviera su mismo interés por el trono. Jaden había pasado 10 de sus 27 años de vida trazando un plan completo y detallado de su ascenso al trono, nadie podría arruinar eso.
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