Capitulo 4

1959 Palabras
Jaden Ahlström, príncipe de Ronda, nunca había sido expresivo, no acostumbraba a decir o mostrar lo que sentía. Siempre había sido así. Cuando era pequeño solía ser más sociable, pero esa sociabilidad se había perdido por completo al llegar a la adolescencia, a pesar de los esfuerzos de su padre por integrarlo a la familia. Al llegar a la adultez se caracterizó en la corte Dorada por ser de mente ágil, cauteloso y desconfiado. Aunque, muchos lo consideraban doble cara. No tenía buenas relaciones con sus primos, los que podrían ascender al trono, solo con el principe de Lanes, Marcus Ahlström, se podía decir que eran cercanos. Aunque para Ronda no era más que una relación interés—beneficio. Al llegar a Herem se encontró con la tercera princesa del reino Franco disfrazada de regente en la ciudad. Analizó la personalidad de la mujer y se dio cuenta que era diferente, peculiar. Eso le atrajo en gran manera. La tercera hija del Rey franco era inteligente, astuta y confiada, era simplemente magnífica, era su manera de ser, arrolladora y aplastante lo que le generó intriga. Ninguna mujer se parecía a la tercera princesa, no era cuestión de belleza ni cuerpo, era su inteligencia. —Cuando se cayó del caballo, sé que todo fue planeado por usted —el hombre toma por sorpresa a Xana, quien esconde sus emociones bajo una máscara de seriedad —Digame alteza, ¿Qué hice? —lo reta —Avergonzar al principe de Witgate ante la ciudad, obligándolo a ofrecer una retribución por la falta contra el representa del rey. Por supuesto, usted pediría pactos de paz. Para demostrar mi interés en usted, puedo ayudarla a conseguir ese pacto. —Me imagino que espera algo a cambio por esa ayuda, ¿estoy en lo correcto? —Pequeña princesa, yo sé que ustedes es lo suficiente sensata y al final aceptará mi propuesta. Xana se aleja del lugar una vez deja sus puntos claros. Ronda parecía tener algún sentimiento hacia ella, una llama de felicidad ardió en su estómago. Sin embargo, no confíaba el todo por todo en el hombre, por ahora debía caminar con cautela. *** Xana se mantenía tras las puertas de la sala de audiencias, siempre le gustaba llenarse de fuerza y determinación para pelear con esos príncipes. Pero ahora, no tenía mente para eso. Abrió las puertas y caminó por todo el pasillo de la sala hasta su puesto, donde se sentó y apenas alzó la vista unos ojos tormentosos cayeron sobre ella. —Saludos, ¿Que es lo importante hoy? —Gobernadora, tenemos que pedirle una disculpa a usted y la ciudad por el inconveniente acaecido ayer. Usted puede pedir lo que desee en retribución y sin excepción se lo daremos —habla Dylan, el principe heredero de los dorados. —¿Qué quiere gobernadora? ¿alhajas, tesoros?—se mofa Witgate —Está equivocado, alteza. En nombre de todo el reino solicito un pacto de paz entre ambos países. —Gobernadora, creo que este asunto ya había quedado claro —Alteza, sólo estoy respondiendo a su petición. Me dijeron que escogiera un regalo y eso es lo que estoy haciendo, ustedes afirmaron darlo sin importar qué o acaso no puedo confiar en su palabra —ataca Xana —Eso es cierto. Si nos negamos, ¿que se pensara de los hombres del palacio dorado? ¿que se pensará del Rey? Lo más seguro es que se piense que somos faltos a nuestra palabra. —Razona Ronda —Es verdad—acepta el príncipe dylan—. Le aseguramos que lo que ha pedido lo tendrá. Las manos le sudaban debido a la emoción, ya había solucionado el problema con los vecinos del sur. Ahora, escribiría a su padre para darle la buena noticia. Además, consultarle si ya podía regresar a la capital. Sus ojos pasaron por toda la sala hasta toparse con el príncipe de Ronda. El hombre había cumplido su palabra y la había ayudado a conseguir el tratado de paz con el sur y no sabía qué precio. Dio la vuelta ignorando al príncipe y luego salió del salón mientras que una sonrisa triunfal marca su rostro. —Alteza, ¿logró lizy pregunta ansiosa así es lizzy? —Alteza, eso es maravilloso, ya podemos volver a la capital. —Lizzy, por favor llévame a mi habitación papel y tinta enviaré una misiva ahora a padre. Lizzy salió corriendo entusiasmada ante la idea de volver otra vez a la capital mientras que sana se queda parada en medio de las escalinatas con la mirada perdida. —Pensé que estaría feliz, alteza —Ronda llega a su encuentro. —Lo estoy alteza. —Pero percibo otra cosa. —Me imagino que está esperando la retribución a su ayuda. —evade —En lo absoluto alteza. Estoy seguro de pronto llegará ese momento. —finaliza el príncipe y se retira de las afueras del salón de audiencias. Xana no entendía las palabras del príncipe. ¿A qué momento perfecto se refería? Pronto tendría que volver a la capital y nunca más lo volvería a ver, aquello no tenía sentido. ACLARACIÓN La princesa Xana por si no lo han notado tiene una apariencia peculiar, ojos rojos, cabello blanco y piel delicada. Ella sufre de un tipo de albinismo, se considera el más grave, pero por lo que leí no afecta en nada su calidad de vida, solo que no ven igual que una persona normal y la piel requiere de muchos cuidados, pero su promedio de vida es de 30-40 años. Aunque, hay algunos que sobrepasan el límite. La carta con destino al palacio real salió con gran premura de Herem, a pesar de la rapidez del mensajero la carta llegó a manos del rey pasada una semana. El rostro envejecido de Monicq, rey de los francos se iluminó al ver las animadoras noticias de su hija, cada vez que el hombre piensa en sus hijos, sobre todo en Xana, no puede contener las lágrimas de orgullo. Su pequeña Xana tan capaz y temeraria desde niña. El hombre alborota su canoso cabello y una expresión nostálgica aparece en su rostro. Su hija quería volver a la capital, sin embargo la situación allí era desesperada, las revueltas y los motines eran parte de su día a día, aquello era la pesadilla de cualquier rey. ¿Derechos del ciudadano? Ninguno, vivían para el rey ¿Sublevación? Merecía la muerte. No permitiría que su hija viera en lo débil e inútil que era. Nunca. *** Xana tenía en sus manos la respuesta de su padre, las manos le temblaban debido a la expectativa de volver. Sus ojos devoraron el contenido de la carta y poco a poco la alegría en su mirada se borró. Su padre no había permitido su regreso y en cambio le decía que pensaba envíar a la ciudad a su hermana, Raizel. Algo andaba mal, eso era seguro, su padre decía que la rebeldía de Raizel había colmado su paciencia, cuando en realidad su hermana era más dócil qué una oveja, ¿qué ocurría? Dejó la carta a un lado y se dispuso a escribir para su padre otra vez. Enrolló la carta y le puso su sello. Esa carta no fue respondida y tampoco las muchas otras cartas que envío una tras otra. Durante medio año no hubo respuestas, medio año que quedaría en los recuerdos más tristes de la princesa. Las noticias se esparcieron tan rápido como pólvora. Los reinos del sur había conquistado ambos reinos norteños, Franco y Nevado. Aquellas palabras desconcertaron a Xana que con una mano en el pecho cae al suelo envuelta en un manto de lágrimas. Las puertas se abren y la figura de Lizzy aparece en la habitación, con los ojos llorosos la doncella se acerca hasta la princesa e intenta levantarla del suelo. —Lizzy, dime ¿ellos murieron?—los llameantes ojos de la princesa la miran con desgarro —Princesa, su padre fue asesinado, en cuanto a sus hermanos no lo sabemos, pero lo más probable es que hayan muerto. —Esto pudo haberse evitado—repite vez tras vez —Princesa—lizzy tomó su cabeza, sus ojos quedaron fijos en su doncella—, es hora de salir. Xana recupera su compostura y sale de su habitación, afuera todo era un caos. Los hombres se hallaban sobre las murallas de la ciudad preparando los ataques contra el enorme ejército que se acercaba. La princesa se acercó hasta la parte superior de la muralla y se aterró, parecían un montón de hormigas. —La ciudad no está preparada—le dice al oficial —Alteza—el oficial saluda siguiendo el protocolo real —¿Cómo sabe que soy una princesa? —Alteza, su majestad envío un comunicado, ordenó proteger al único heredero del reino, incluso daré mi vida para protegerla. Debe escapar por el túnel, este la llevará varios kilómetros de distancia de la ciudad. Xana queda quieta en su lugar sin saber que responder, su padre le había ocultado toda esa situación, ¿por qué? —Alteza, debe salir de la ciudad —dice el hombre desesperado. Xana siguió las instrucciones del oficial a cargo del ejército de la ciudad y salió junto con Lizzy por el túnel. Los pasos apresurados de las mujeres resonaban en el concreto. Cuando logran salir sus ojos se pierden en la inmensidad del bosque, cualquier dirección se les hace desconocida y peligrosa. En sus oídos retumban los gritos de guerra y pánico de los ciudadanos. No podía simplemente dejar que ese grupo de bárbaros acabaran con los habitantes. Se detuvo alertando a su doncella. —¿Qué hace alteza? —Debo volver. Son mi pueblo —gira su cuerpo, sin embargo la doncella la detiene. —Alteza, ¿Qué puede hacer? —Protegerlos, soy una princesa —¿Eso cree? Ya no es una princesa, alteza. Nuestro reino fue destruído, mire como estamos, somos peor que un par de ratones La mirada de la princesa se mantiene fija en las murallas de la ciudad, cierra los ojos dejando que las lágrimas sigan su camino por sus mejillas. Por primera vez no tenía una solución para un problema, eso se sentía realmente frustrante. —Vamos—dice mientras deja atrás su tierra Las lágrimas salían sin control de sus ojos, ¿qué había pasado con sus hermanos? ¿en realidad habían fallecido? No sabía qué sería de su vida ahora que su linaje había desaparecido. —Alteza, ¿por dónde iremos? —Solo debemos alejarnos Las mujeres se alejan por completo de la ciudad y anduvieron por varios días en el bosque, sus fuerzas empezaban a menguar y no veían ningún resultado de sus largas caminatas por el bosque Árboles, troncos y pequeños caminos. Estaban seguras que habían caminado en círculos, ya el pan y el agua estaban por acabarse y no habían logrado salir del bosque, ¿acaso ese era su final? Tropezó con un pequeño tronco seco y cayó con fuerza al suelo lleno de hojas muertas, ¿tan desgraciada era su vida? —¿Cuántos días llevamos, Lizzy? —3 días, alteza. La ciudad tuvo que haber sido tomada por el sur —¿Acaso no soy capaz de vivir? —expresa con ira. —Alteza, pronto encontraremos un camino, no se debe enojar. Ambas mujeres siguen recorriendo el bosque en busca de la carretera principal. La tercera hija del rey nunca se imaginaría que el camino que tendría que recorrer estaría lleno de agujeros, gigantes montañas, inmensos océanos y columnas de fuego. ¿Podría resistirlo? —Alteza, mire. Ahí está el camino principal—dice aliviada. —Vamos rápido. De pronto habrá alguien que nos pueda ayudar. Una vez llegan a la carretera, caminan unos cuantos metros, esperando que algún carruaje pasara. Xana se alegró al ver que se acercaba una caravana, pero pronto se dio cuenta que aquel carruaje pertenecía al ejercicio sureño, tenía el blasón del reino Dorado. ¡Que idiota! se reprendió, era una guerra, ese camino era del ejército sureño. —Corre Lizzy —intentan internarse al bosque pero los soldados bloquearon su camino dejándolas acorraladas.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR