Cap 25 — No hay tiempo.

1976 Palabras
Durante un momento de mi vida sentí que no tenía tiempo, sí, efectivamente, había caído en un pensamiento incesante que solo tiene como salida lugares sombríos. Luego me di cuenta que este factor les era común a todas las personas que se encuentren entre los veinte y tantos y se sientan unos buenos para nada, lo cual sucede, a menudo y con más frecuencia de la que debería. Me di cuenta que las personas que pasaban de veinte estaban absortos por una incongruencia atípica para los que tenemos menos de su edad y no tenemos responsabilidades, y es que la facilidad en la que siguen sus vidas miserables y vidas que ni siquiera les gusta ni tampoco sienten que les sean propias, que solo arrastraban las penas, las silencian y las ahogan. Los adolescentes somos muy quisquillosos, nos sentimos muy maduros para nuestra edad, creemos que el mundo la mayor parte del tiempo está en nuestra contra, que las personas que deberían comprendernos no son un apoyo emocional, nos importa demasiado y en cantidades estúpidas las opiniones de las personas sobre nosotros y no se realmente porque carajo nos importa también dar nuestra opinión cuando ni siquiera sabemos del tema. Casi como si quisiéramos ser escuchados todo el tiempo, como si gritáramos, como si fuéramos un grito ahogado que quiere ser revolucionario. Ay, y la revolución...está en todas partes, la sientes todo el tiempo, crees que eres el revolucionario de tu generación y en fin, el chiste se cuenta solo. Cuando pasas tiempo con gente un poco mayor, entre veinte y treinta, comienzas a vislumbrar lo que dije pero menos magnificado, quizás, hasta con un suspiro desesperanzador. La gente ya no se siente tan especial, saben con seguridad que el mundo es una mierda, ya no esperan mucho de él a tal punto de que solo se conforman con que el día siguiente sea menos miserable que el día que vivieron hoy. Ya no dan tantas explicaciones, y buscan que los años les hayan aportado un tipo de sabiduría que la dejan vislumbrar cada tanto en frases y reflexiones tiradas casi siempre al aire, con un público borracho, drogado, o preocupado la mayoría de las veces en sus propios asuntos. El tema de la revolución ya no está tan vivaz, solo buscan no perder el tiempo. Para este segmento de la población los sueños están tan rotos, que el único sueño que mantienen diariamente es el de sobrevivir. No se con exactitud si es el enfoque correcto, pero está claro que no debe ser el de alguien feliz. Y hay una cuota que se mantiene para todas las edades pero no es una retórica para todos, y es la del tiempo. Todos buscan emplear el tiempo en algo, las personas están aquí y allá, buscando algo que hacer, como si quisieran aprovechar la vida de la mejor manera posible, pero no veo intenciones honestas. Es decir, quizás es un poco prejuicioso decir esto, pero no veo gente llevando a cabo tareas con buenas caras, es tan simple como salir un día a la calle y analizar a todas las personas que vemos, todos hacen algo, todos matan el tiempo, aún sabiendo que él es quien nos mata queremos fingir constantemente que la vida no se trata en realidad de una pugna con los años, nos convencemos de que no somos una batalla perdida contra la vida, pero solo veo bares llenos para ahogar penas ocultas, veo personas publicando constantemente la frecuencia con la que llevan a cabo productividad, veo personas que programan rutinas y filosofías de vida que se remontan a no quedarse quieto, porque ''quieto'' es sinónimo de fracaso, asumimos de una manera casi indiscriminada que aquel que no busca compañía es porque no puede y no porque no quiere, veo instituciones que nos hacen creer que somos lo que hacemos y que la acreditación nos precede. Veo descripciones de si mismos como ''abogado'' como si el trabajo que uno desempeñe fuera el total de lo que uno comprende, de nuestra propia existencia. Establecemos una jerarquía mental donde la persona que se visibiliza a si misma como trabajadora es aquella que tiene carácter de triunfador, y aquel que no sabe que mierda hacer con su vida está destinado al fracaso y quizás, un día se saque la lotería y se convierte en millonario, pero hasta este ejemplo aislado lo consideramos tonto, porque ''nadie'' puede tener suerte, porque no hay destino ni personas que se describan a si mismas como ''éxito'', como ''suertudas'', necesitamos que alguien nos ejemplifique con un costal de dinero para darle sentido a esta palabra. Como si no se pudiese sentir o ser el éxito, la suerte, lo que queramos, sino que en definitiva debemos ser lo que nos permiten y diariamente, te convencen de que eres lo que te permitieron. Entonces mi conclusión es que somos tan ruines como lo somos de interesados, y a su vez, somos profundamente personas tan rotas, tan lastimadas, que se nos hace ajeno pensar en nosotros mismos como triunfadores. Uno diría que el triunfo es personal, que podemos ser un triunfo en la misma medida que podemos ser fracasados. Somos dualidad, después de todo. El problema es que ni siquiera veo gente que lo sepa, solo veo gente ciega. Puedo decir con absoluta certeza que fui durante mucho tiempo ciega. Una parte de mí quiso apagar todo lo que era por una pequeña parte. Quise deshacerme de mi solamente porque no me gustaba en ocasiones. Las partes pequeñas y malas opacaban los grandes momentos de mi vida, y tenía una vida excelente, estaba viva, pero no hacia mas que liquidarme. Dualidad, ya lo dije. El problema es que siempre era tan errática, que cuando me sentada en un lado, solo existía ese lado, y en ocasiones ese lado, y solo un tonto momento en ese lado, puede arruinar todo lo que eres. No quiero adelantarme a los hechos, pero puedo decir que salía a caminar y tomaba alcohol solo para poder soportar a las personas, y luego no dejaba de preguntarme porque buscaba soportarlas, y comenzaba a sentir que algo estaba mal conmigo. Llegué incluso a pensar que se me habían aflojado las tuercas desde que pasó lo de Giuliano, entonces pensé que si me faltaba amor, ése tipo de amor, ése tipo de sensaciones, las debía buscar. Y allí comenzaron algunas cosas. Nunca se debe comenzar nada en esta vida por un impulso de un corazón roto, porque todo lo que suceda después solo es desdén. Había un sujeto, que era básicamente todo lo que me gustaba en un chico y por casualidades de la vida vivía en mi vecindario, así que no me costaba nada hacer algo con él. Me invitó primero a una fiesta que pasarían música eléctrica y luego terminamos entre sus amigos y yo en su casa, lo que para mí era favorable por el solo sentido de que su departamento era dos cuadras de mi casa. Vino una chica con nosotros pero la ignoré como muchas cosas que no son mi objetivo, y comencé a hacer lo mío, besar al sujeto dueño del departamento. La cosa se puso tan ensimismada que el anfitrión terminó echando a todo el resto de los invitados para quedarse a solas conmigo. Y sucedió las cosas que suceden cuando dos adultos están solos, el problema no es lo que sucede sino como se sintió al día siguiente. El sujeto era un imbécil así que eso habría terminado allí, el problema es que terminé preguntándome a mí misma si esta actitud nueva que presentaba frente a los hombres, de mujer seductora, fuera la real yo. Después de Giuliano estuve con poca gente en general pero sabía a fondo que jamás me había presentado de tal forma, y una nueva parte de mi estaba desflorando naturalmente frente a los hombres, ya no me importaba que pensaran esto o lo otro, solo iba a lo mío y lo mío era diversión porque nadie podía darme amor. Al final creo que no se cual es el destino más triste para el ser humano que la cama de un extraño cuando tu corazón está en otro lado o la cama de un extraño cuando tú mismo no te puedes reconocer. Creo profundamente que esta soledad de la que hablo, en donde puedes abrazar a una persona con todo el cariño del mundo y sin embargo sentir toda la frialdad del polo norte, es algo hasta normal. Lo realmente atípico es lo contrario, que no te sientas mal cuando tienes sexo con alguien, que exista una complicidad en el acto, y que cuando vuelves a tu cama solo puedas dormir con una media sonrisa que se ha formado inconscientemente en la cara. Pero las personas y más en estos tiempos, solemos tener primero la frialdad. Nunca nos quedamos lo suficiente para que suceda lo segundo. Y nada está mal en realidad, supongo que son cuestiones de fortaleza. A algunas chicas les importa demasiado, a mí no me importaba porque estaba acostumbrada a no conectar con nadie. De todos modos, es aterrador. Mi amiga Verónica por este tipo de cosas nunca le gustaba estar sola. Yo lo aceptaba como podría aceptar el cambio climático. Sin embargo, lidiar con lo distinto, con la conexión, era diferente. Porque significaba que escapaba de mi control. Que existe algo y que como seres humanos, lo arruinaremos. Había estado tan acostumbrada a la nada, que cuando las cosas se incendiaban, era normal que quisiera apagarlas. Pero era como incendiar a la lluvia, sabes que una vez que sucede, no puedes parar. Pero son esas sensaciones que solo suceden ciertas veces en la vida.  El mundo te dirá que no puedes estar solo, o que es mejor estar rodeado de personas, pero yo te diré que no todo el mundo puede hacerte sentir fuego, y que puedes estar rodeada de personas y solo llenarte de conversaciones vacías que luego olvidarás como muchas otras cosas en la vida, como a muchas personas. Pero que las indicadas se quedan grabadas a fuego en tu piel, en tu mente y en tu recuerdo. Y son a éstas, a las que les debes temer.  Lo importante en realidad de cualquier tipo de relación, es que somos humanos, y como solemos romperlo todo, al menos la mayoría de las veces, es que es tan importante el tiempo. ''El tiempo apremia'' y ''el tiempo lo es todo'' me dice mi padre constantemente.  Cuando pasas tanto tiempo sumergido en las drogas y vas perdiéndote de cosas importante de tu vida y de la vida de los demás, te das cuenta el peso del tiempo. El tiempo puede ser relativo para tu mente, pero nunca lo es realmente. Es aquel que al final nos matará, y no puedes perderlo con personas vacías, no puedes perderlo con personas que no te entenderán jamás. O mejor dicho, piérdelo, pero mata el tiempo con ellos. Debes ser consciente de la diferencia del tiempo que matas con el tiempo que realmente sirve. Y el que perdura muchas veces no lo vemos, como el abrazo de nuestros padres, la risa genuina entre amigos y la felicidad intangible de la infancia. Aquello perdurará en el tiempo, pero jamás será un desperdicio. En cambio, llevarte a la cama a personas vacías, sí lo es, pero también es entretenimiento. Pero hay una diferencia entre esperar solamente entretenimiento de esperar algo más.  Y el problema es ése, exactamente, esperar algo más. Nunca te drogues porque no puedes soportar la pesadez del tiempo ni el vacío de algunas situaciones de la vida, aférrate a las situaciones que están tan llenas por sí mismas, que de solo recordarlas, podrá cambiarte el humor en diez años. Como caballos saltando en un tablero de ajedrez, pero saltando sobre el tiempo, para recordarte que años atrás, valió la pena. 
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