Cap 20 — No tenemos que quedarnos, atrapados en los problemas.

2021 Palabras
¿Quien era Daisy y de dónde diablos salió? Era la pregunta que me hice los días posteriores. No podía creer que siempre fui una segunda en su vida, no lo aceptaba. Y sin embargo, lo era. Pero comencé el camino de la perdición cuando revisé red social por red social  y veía que ella era todo y más. Y entonces decidí seguirla, y ella, muy a mi sorpresa, me siguió de vuelta. Ahí estábamos, dándonos ''me gusta'' las unas a las otras, como si nada nos uniera cuando en realidad nos unía todo, o yo pensaba más bien que nos unía. Y pasó. Un día, estaba triste pero nadie lo sabía y visité a una de mis amigas, usualmente no duermo en casa de nadie porque las pastillas me pegaban fatal y no quería que me vieran de esa forma las únicas personas decentes que tenía en mi vida, y sin embargo, organizamos para vernos entre Andrea, Brenda y yo. Brenda tenía el departamento sola, porque ella estaba atravesando algo como la soltería y digo ''algo'' porque creo que no es importante, pero ella nunca estaba sola realmente. Y llevábamos mucho tiempo sin vernos juntas, entre todas, y reír. Ese es el objetivo supongo de verse con amigas, reír. Y lo hice, pero no lo recuerdo. Porque como dije, las drogas no solo se llevan lo malo, sino, también lo bueno. Al final nos quedamos en el departamento las tres con un vino blanco, que es algo más digerible que algunas bebidas más fuertes, el problema es que tomé mis pastillas pensando en que nos iríamos a dormir pronto, y quizás estoy mintiendo un poco, quizás también solo quería mezclar y estar drogada. Quizás en parte, inconscientemente, me quería llevar a mi misma al olvido. Pero después de eso, ellas sacaron marihuana, y yo nunca la había fumado, entonces lo hice, porque en parte estaba drogada, y ellas se reían, quería por primera vez sentirme como todo el mundo se siente y lo hice. La parte mala vino después, cuando doblemente drogada, le escribí a Daisy, que por supuesto no se llamaba así, su nombre real es Daiana pero se atribuyó a si misma el seudónimo ''Daisy''. Le pregunté entonces, si ella me conocía. A lo que ella respondió que sí, a mi sorpresa. ''Entonces sabes lo de Giuliano, ¿verdad?'' insté. ''Sí, sé que se veían, él nunca admitió nada pero le revisé el teléfono y me lo aceptó'' ''Perdón'' le dije. Fue honesto mi perdón, porque realmente lo sentía, y Giuliano ya no estaba aquí, ya nada tenía sentido en realidad. ''No te preocupes, Giu me puso el cuerno con muchas'' espetó. ''¿Y eso? ¿Porque seguían entonces?'' ''Porque yo también hice mal algunas cosas. Además, siempre hablaba mal de vos'' Y así fue como comencé mi interrogatorio digno de haber salido de Chernobyl. Me llevé el celular al baño para chatear especialmente con ella, medio como pude, porque cada dos segundos, entre risas, chocaba con lo primero que tenía. Y ahí comenzó todo, encerrada en el baño. ''¿Que te decía?'' ''No me voy a enojar si me lo decís, me harías un favor'' le insistí. ''Nada, que le habías hecho un oral a su mejor amigo y que estuviste con varios chicos que él conocía, que era medio puta, no eras para novia, igual lo dijo en frente de los chicos, capaz no era cierto'' Y un nudo fue a mi garganta, no podía parar de llorar, y quería escribirle a un muerto, era tan estúpido el momento y a su vez sentía que todo podía romperme, me tembló el cuerpo, y tenía miedo de salir y que se dieran cuenta que había estado llorando, así que solo me sequé las lágrimas, me tiré agua fresca y me recogí el cabello, practiqué un par de veces mi cara, o lo que identificaba como mi cara, para que pareciera que solo estaba drogada y borracha, no drogada, borracha y llorando. Y al parecer, todo marchó bien, porque nadie se dio cuenta. Al día siguiente, quería tener un jet privado que me llevase de allí a mi cuarto, a mi encierro, a llorar a más no poder y a dejarlo ir, tenía que, no podía seguir sufriendo por alguien que ni siquiera estaba entre nosotros, pero todo me sobrepasaba, así que me desaparecí, de todo internet, una vez más, y esperando que sea para siempre. Buscando darme una oportunidad, buscando un consuelo en que esas palabras tan duras pudiera explicar muchas de sus actitudes, y al final, todo era tan tonto que no tenía un propósito, era un despropósito absoluto. Y no podía hacer más que querer dormir, no salí a ver a nadie ese día, tampoco hablé con nadie, y sentía que era un fantasma hecho en vida, sabía que probablemente vendría el caos, o el oasis, esta historia merecía un final en mi vida. Es tan fácil escribirlo, pero tan difícil decirlo cuando hablamos de vidas que se perdieron, y cuando hablamos de una que podría tomar el mismo camino. Sabía que este mundo no me había tratado con piedad, o al menos en cuanto amor se refiere, pero odiaría ser quien busque alguien indicado para salvarla, y aún así, inconscientemente lo buscaba. Cabé un pozo de tristeza tan hondo, tan profundo, que me sumergí en el él durante tanto tiempo, y a la única que veía era a mi misma, y me aterraba. Luego de eso comencé a dejar de ver a mis amigas. Ellas nunca supieron de Giu, es decir, sabían de un chico pero no sabían de quién y menos que hubiera muerto. Mis amigas no eran monstruos, se habrían preocupado. Aunque quizás el problema no radicaba en ellas, sino en mí. No quería sentir compasión, ni lástima, no necesitaba su ayuda. Así que las dejé pensar que seguía habiendo un alguien aunque no lo hubiese, porque me ahorraba de explicar porque estaba sola y no estaba disponible para nadie. Y esto es algo tonto, pero las mujeres solo te verán feliz junto a un hombre, nunca lo harán sola. Como si fuera esa idea tan lejana e imposible. Y mientras ellas pensaban lo que yo quisiera que pensaran, nadie estaba preocupándose por lo que me sucedía realmente. A nadie le importaba yo, más que yo misma. Después de un tiempo, no pude volver a sentir algo. No sé si era el shock o es que ya no distinguía lo que había sido real y lo que no. Todo sucedía como un caleidoscopio de recuerdos, y recuerdo estar estirada en la cama viendo al techo y no sentir nada, buscar mi música favorita para descargarme y seguir sin sentir nada. No podía llorar, ni sentir ni tampoco podía sacarme lo que sea que llevaba dentro.  Y como siguen las cosas que no tienen mucho sentido, siguió mi vida. El volver a seguir, sabiéndolo todo solo me dejó inerte sobre la tierra como un espíritu que vagaba por ella, por su casa, por la calle buscando y a la vez evitando personas. El amigo que había adquirido, cuya novia me odiaba, al final terminó alejándose, lo que hizo que quedara realmente sola. No podía decir que dolió, porque honestamente, me importaba un comino. Pero sí, supongo que hubiera sido bonito poder sentir las cosas, entonces pensé que no necesitaría más antidepresivos y comencé a dejar de tomarlos. Además, según mi mente, ya no tendría altibajos porque Giuliano ya no estaba en mi vida.  Mi amigo que se había desvinculado me dijo algo como que era una hoja flotando en éter, esperando, que nunca había hecho nada por mí misma y eso aunque sonara duro era real. No había hecho nada por mi, y estas cosas comenzaron a carcomer mi cerebro tiempo después. Y es que, cuando andas con drogadictos hay una mínima posibilidad siempre de que eso suceda, de que alguien muera. Y lo rápido que la vida dejaba de serlo para algunos, llevaba una reflexión enorme para tomar decisiones respecto a lo que uno vive en comparación con esa persona. Y yo no tenía que Giuliano en ese momento fuera más o menos drogadicto que yo, pero sabía que tenía sus cosas, y que yo no las tenías. Así que no pensé en terminar así sin propia voluntad, aunque las personas pensamos muchas cosas y en realidad nada tiene que ver realmente con la vida.  Pero de todos modos, todo estaba sucediendo como previó mi amigo. Había abandonado todas las universidades, renunciado a oportunidades de trabajo, y buscaba vivir sobre mi ley, pero mi ley no era ninguna. Era un desquicie.  Escribí mucho en esos tiempos  además de esto, escribí muchos cuentos y cosas que me ayudaron a despejar mi mente. Pero lamentablemente seguía sin estar sobria, y en ese pequeño trajinar, las personas pensaron que también estaba bien, y por ''personas'' me refiero a mis padres. Mi hermano había perdido el trabajo y se encontraba un poco aturdido, y allí comencé a sentir medianamente el universo sobre mí nuevamente. Una de mis mejores amigas, o al menos, a quien consideraba una de las pocas personas que no odiaba del todo, estaba metiéndose en el mundo de la cocaína pero no me había dado cuenta de la gravedad de estas cosas hasta que luego se profundizaron más.  Nadie lo suele decir pero en ocasiones, y caídas, tan estrepitosas como las hay de silenciosas, y éstas últimas, se generan lentamente, sin que nadie sea testigo consciente hasta que lo ve en el suelo. Y yo estaba en el borde del limbo, había perdido un amor, pero no sabía que la vida si quiere puede cobrarse las cuotas que quisiera. Así que me preocupé por mi hermano y por mi amiga. Comencé a volver a salir de la burbuja.  Polo estaba triste, cansado y pensaba que el mundo se había vuelto en su contra, y yo tenía miedo de terminar como él. Él había pensado durante toda su vida que tenía suerte y que ésta sería la que le abriría todas las puertas y luego, no se vio venir, que lo echaran. Puede parecer tonto, pero no lo es. Era su trabajo de toda una vida y tenía que volver a empezar de cero. No eran las mismas situaciones, y en ocasiones sentir su sufrimiento y saber que no podía solucionarlo me daba impotencia, otras veces solo le comentaba que no era el fin del mundo, que con un trabajo nuevo ya estaría mejor. Pero el trabajo nuevo no era el antiguo. Su mundo se había acostumbrado al trabajo anterior y lo veía cómodo, y feliz. Y de pronto, se derrumbó. Y quizás estaba muy preocupada por otras cosas de mi vida como para darme cuenta de que mi hermano estaba en el suelo y que no podía levantarse, y que tampoco lo podía levantar yo.  Y ya había vuelto a sentir la tristeza, toda la tristeza del mundo, volví a sentir todo aquello que no quería sentir, mi hermano inconscientemente me había destrabado. Lo cual era una mierda, porque también sufriría por él.  En la búsqueda por volver a que nada importe, busqué refugio en mi amiga que sabía que tomaba cocaína. Tenía entendido que la tomaba ocasionalmente, hasta que un día, estuve sobria. Como mis padres eran quienes compraban las pastillas, había decidido no tomar las que no fueran estrictamente necesarias ya que tenía problemas urinarios por parecer una farmacia caminando. Y no planeaba estar sobria, de todos modos, solo fue un momento.  Pero aquel momento bastó, para que viera las cosas desde otra perspectiva. Ella había cortado con su novio, y yo tenía que volver a acercarme socialmente a las personas porque sino, iba a enloquecer. Entonces mientras tomaba una coca cola, veía que mi amiga, junto con otras chicas, inhalaban esa mierda toda la noche a tal punto de sangrarles, y todo parecía normal, gracioso, y me recordó a mí. En ese momento me había dado cuenta que estaba rodeada de adictos y que solamente me había fijado en uno. Pero ya no quería perder a nadie más.   
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR