Cuando ya había pasado un mes , me encontraba casi sin esperanzas. El se volvía cada día más débil, ya ni siquiera podía mover sus dedos mientras dormía. Y estaba embarazada, me había enterado cuando el doctor volvió al día siguiente. Me sentía tan perdida, suspiré de nuevo. Juan me veía con lastima desde lo alto,yo estaba en un escalón de la entrada muy perdida. —Jose. —Hola Juan —dije y le sonreí. —¿Quieres dar un paseo?, hace tiempo no vas a la granja. —No... quiero estar ahí para el. —Joselyn. —¡Estoy embarazada!, ni siquiera le puedo decir —comencé a llorar. —Joselyn —Juan se sentó a mi lado. —Me duele tanto, no lo soporto —lloré abrazando mis rodillas. —Mirame, deja de llegar, si estás embarazada le hará mal al bebé —habló y me tomo de los hombros, intentaba calmarme. Empe

