Haciendo caso de los consejos de su madre, Anthonela se monta en la camioneta de Gustavo dispuesta a escuchar lo que él quiere decirle. El, por su parte, muy caballero le cierra la puerta y camina hacia el lado del conductor, haciendo señas a Jesús, para que se les delante…
Una vez que se monta y se asegura el cinturón de seguridad, observando que ella había hecho lo mismo, comenzó diciendo…
- Perdón por el beso delante de toda esa gente, perdón por favor Anthonela, no sé qué me está pasando…o si se… amor (hizo énfasis en esta palabra)… que te has metido muy dentro de mí, te pienso, te siento, me llega tu precioso olor, tu aroma, te veo en cualquier parte, en todo lo bello que observo desde que amanece el día, hasta que me acuesto, estas en mí, en mi corazón (llevándose la mano a su pecho), en mi mente, en mi cuerpo, todo mi ser vibra y se muere por ti. Tengo aproximadamente unos tres o cuatro años buscándote. Ella totalmente en silencio y concentrada en él, escucha, sin hacer ningún gesto, inmutable.
- El continuo… esa noche que te vi, me anulaste, lo presentí, lo sentí, tenías algo especial, un no sé qué, pero tú estabas ahí, ni siquiera me miraste, estabas concentrada en algo que tenías en tus manos, leías, marcabas, tomabas como notas y yo desde lejos contemplando, esa bebe tan hermosa a quien había chocado, no es por nada, ni por engreído, pero donde entro llamo la atención y para ti, fui un cero a la izquierda, o sea nada. No entendía porque me sentía tan confundido por aquella Anthonela Mogollón, tu papa fue quien me dio tu nombre completo porque ni siquiera hizo quisiste hacer…
- El agrega… aun hasta antes del viaje a Aruba, tenía dudas y me decía, de seguro estas así por el reto que represento que no le llamaras la atención. Pero no fue así, ese viaje me sirvió para confirmar, lo que sentía por ti, lo que estoy sintiendo y viviendo. Me lo dice mi corazón, él no se equivoca…
- Desde hace cuatro años, le he pedido a mi madre, que está muerta, que me ponga en el camino la mujer que ella sabe será mi amor eterno y ¿eso qué significa? Que quiero un amor para toda mi vida, que lo último que yo vea antes de partir de este mundo sea su rostro o ella el mío, porque no sabemos a ciencia cierta cuando nos iremos…
- Te conocí el lunes y el miércoles, por un problema en mi casa, preferí ir a una playa a caminar, llegue a Playa Bonita, siempre desde niño me gusto esa playa. Intente caminar, pero el hambre me llevo a comer en un restaurante cerca de ahí, conocí a un joven que me atendió muy bien, me gusto su trato y no sé porque me vi reflejado en él, de repente, porque yo empecé así...
- Buscando independencia financiera, nada de mantenido por papi y mami. Aunque es un decir, porque a mami la perdí muy joven, cuando era niño. El caso es que para a completar, mire a lo lejos en la playa y veo un par de niñas o jovencitas jugando, a orilla de la playa y una de ellas me pareció conocida…
Me entretuve mirando pero en fin no supe quién era. Cuando termino de comer lo que este chico me recomendó, quede fascinado, ¡qué exquisitez! Me sentí tan complacido que le pague con un billete de 100 dólares, la cuenta hacia 20 dólares y le dije que agarrara el cambio…
- Al otro día vuelvo al mismo lugar a buscar al chico y me entero que lo despidieron (Anthonela comprendió que le estaba hablando de su hermano) porque supuestamente había robado a un cliente, te juro que me enfurecí, porque al chico por encima se le ve lo decente y honrado que es. Hablo con el dueño, para que me explique la situación porque según el joven que lo sustituía, había robado a un cliente con el cambio. Cuando le hago algunas preguntas, me doy cuenta que por dejarle el cambio al chico lo metí en problemas y me preocupe mucho. Antho, lo mira profundamente, sin pronunciar una palabra y sin hacer algún gesto.
- El continuo narrando la historia… Hablo con el dueño, le explico que soy el cliente que había pagado el día anterior con el billete de cien dólares, que le regale el cambio al mesero porque me gusto como me atendió. Que había ido a comer ahí de nuevo, para que me volviera a atender el joven mesero, pero como no estaba me iba, no di un paso, cuando me dijo que esperara que ya lo mandaba a llamar, lo reincorporo a su puesto de trabajo y el chico todo emocionado vino a agradecerme lo que había hecho…
- Lo invite a comer conmigo, le pedí que el escogiera y le di mi tarjeta para que al día siguiente se presentara en mi oficina, obvio, era para darle empleo. Cuando el chico ve mi nombre en la tarjeta, me pregunto… ¿tú fuiste el que choco a mi hermana el día lunes, cayendo la noche? Esas palabras, taladraron mi mente y mi corazón, aun las tengo aquí, señalando su cabeza, esa era una señal, la que tanto le pedí a mi madre. Y cuando el joven me hace la pregunta, me muestra hacia la playa y ahí estaban dos niñas jugando en la playa con la arena y te reconocí, una de las jovencitas eras tú…
- Así que, por favor, perdón si por ese beso, en plena Catedral, ante las cámaras y periodistas, mañana tienes problemas en tu casa con tu familia por mi culpa, te juro no era mi intención, aunque ya lo que deseo es gritar al mundo entero, que te amo, pedirte matrimonio, pero se debo esperar, esto ha sido muy rápido, te debo dar tiempo, para que analices tus sentimientos hacia mí y yo debo resolver algunos problemas, los cuales se, solucionare, pero como no depende de mí, no sé qué tanto tiempo me tarde en resolverlos...
- En virtud de todo eso y porque no puedo prolongar más esto que estoy sintiendo por ti, mis deseos frenéticos de besarte constantemente, cada vez que tenga ganas, que me imagino va a ser siempre, las 24 horas del días, los 365 días de cada año que compartas tu vida conmigo y hasta el infinito, porque estoy seguro… este amor… es y será eterno, te pregunto… ¿quieres ser mi novia?
- Antho asombrada, anonadada por todo lo que dijo, solo pregunto… ¿Qué te detiene a pedirme matrimonio?
- El respirando muy hondo y profundo le dijo, mirándola a los ojos y acercando su rostro a ella… eso lo vamos a dejar para otro día, hoy solo quiero saber ¿Qué sientes por mí? Y ¿si quieres ser mi novia?
Ella guardo silencio, ya estaban llegando al estacionamiento del Restaurante y su hermano estaba ahí junto a la señora Gladys y Sheyling esperándolos…
- El, le dijo… si no te sientes segura, ni sabes con certeza que sientes, no me respondas, dímelo cuando ya estés segura, sabré esperar. Solo quiero que sepas que no te quiero, ni es puro deseo lo que me lleva a ti, no, no es eso, esto es amor, va mas allá, este sentimiento es muy fuerte Anthonela, tanto que me nubla. Por eso necesito definir mi relación contigo, porque estoy a punto de un colapso nunca vivido. Viene Jesús, mejor nos bajamos.
- Él se baja, da la vuelta y abre la puerta, la ayuda a bajar y todos como esperando una noticia, los miran a los dos, Gustavo rompiendo el hielo, les sugiere… vamos a entrar. Entran todos, al parecer los estaban esperando, los conducen a una de las mesas. Gustavo llama al Maître y le solicita…
- Por favor, recomiéndanos lo mejor de la noche, trae antes de la comida, la botella de champán, que pedí temprano sin descorchar, porque el descorche lo hago yo.
El Maître asintiendo, pide permiso para retirarse y regresa con la botella en una hielera y cinco copas. Muestra la botella a Gustavo, para que la revise, antes del descorche y Gustavo conforme con la botella, le solicita que traigan unos aperitivos antes de la cena.
Gustavo, se levanta, descorcha la botella y a la primera que le sirve es a quien sentó a su lado derecho: Anthonela, luego su tía, su prima, su cuñado y por último, su copa. Coloca la botella nuevamente en la hielera, y ahí, delante de sus invitados hace un brindis…
- Brindo por la mujer que amo, que me trae de un ala, como dice aquí mi amigo (tocando por el hombro a Jesús) y a quien le acabo de declarar mi amor, a quien le pedí que sea mi novia, pero que aún no me ha dado respuesta. Salud mi amor y choca su copa con la de Anthonela, su tía, Jesús y Sheyling. Todos gritan ¡salud!...
- Anthonela toda ruborizada por el brindis, muda al principio, bebió de un sorbo el contenido de la copa, pero luego, en fracción de segundos, asimilando lo que Gustavo acababa de hacer, se atrevió a brindar también… brindo por este hombre valiente, maravilloso, responsable, sincero, extraordinario, con una calidad humana única y por el amor que dice sentir por mi…
- Todos dijeron nuevamente salud y volvieron a chocar las copas. Gladys tomando ahora la palabra, brindo por su amado hijo sobrino y le aclaro a Anthonela, que no es que lo diga, es que realmente lo siente y nadie mejor que ella, para corroborar esas palabras y esa bella declaración de amor, que estoy segura te hizo, así que brindo por ese amor eterno que mi sobrino siente.
Sheyling y Jesús también brindaron todos emocionados. Llego el Maître, con los aperitivos, todos buscan probarlos, estaban exquisito y finalmente, traen las comidas. Deseándoles un excelente apetito.
- Gustavo vuelve a llenar su copa y le pregunto a Antho si le servía más y ella toda sonrojada más por el Champan que por cualquier otra cosa, le dijo que no.
- El nuevamente siente los fuertes deseos por besarla, se levanta de la silla, y le dice a Anthonela… acompáñame un momento fuera del Restaurante, por favor. Ella se levanta y camina a su lado, cuando de repente, los detiene alguien conocido…
- Hola Gustavo, siento lo de tu papa, no estaba en el país y no había podido darte mis condolencias. Gustavo las acepta y le da las gracias. Y pidiéndole disculpa a la persona, se retira con Anthonela de la mano. Salen a un área que es como un jardín, donde hay una brisa extraordinaria y Anthonela respira profundamente, como queriendo llevarse esa brisa en sus pulmones. Él se coloca de frente y suplicándole no lo detenga, la envuelve en sus brazos y la besa. Ella nuevamente no opone resistencia, le responde al beso e incluso lo acaricia alrededor de la nuca.
Definitivamente para Gustavo esa era la gloria, besar y saborear los labios de Anthonela. Ella se dejó llevar, nuevamente por un beso suavecito, tierno, parecía una caricia sobre su piel. Ella sentía que está perdiendo su voluntad. Sus fuertes principios, la hicieron tomar otra vez el control de la situación y le pidió…
- Por favor Gus, llévame de nuevo a la mesa.
- El complacido por ese diminutivo de su nombre, la complació en su pedido, la ayudo a acomodarse el cabello, le termino de quitar el labial de sus labios… y susurrando a su oído le dijo te lo voy a repetir millones de millones de veces… te amo.
- Antho, le pregunto ¿de veras necesitas que te responda que siento?
- El presionándola nuevamente contra su cuerpo, le suplico que se lo dijera, lo quería escuchar de sus propios labios.
- Ella ya sin querer poner resistencia a lo que sentía le dijo (más suave y tierno aun)… también te amo. Y sintió chispas de corriente en todo su cuerpo cuando Gustavo la abrazo y la beso. La piel se le puso chinita.
Ella sabía debía poner freno a esto, por su bien, por el de todos, no podía dejarse llevar a la primera. Así que respiro profundo, se soltó de sus brazos y camino de prisa hacia las mesas, en la retuvo y le pregunto…
- ¿te enojaste?
- Ella contesto riendo… no. Pero si no pongo freno a esto, después nos vamos a arrepentir. Te amo y ya los sabes, te deseo y también lo sabes… pero ayúdame por favor a conservarme intachable como hasta ahora.
- El, tapándose la cara le dice… como cumplirte eso mi amor, si estoy que ardo por ti. Y le beso la punta de la nariz, riéndose, caminaron abrazados hacia la mesa.
Su tía, su prima y Jesús cuando los vieron llegar así, los aplaudieron, junto con los comensales que se encontraban en las mesas cercanas y quienes comenzaron a pedir un beso. El riéndose e inmensa feliz, porque se enteraran su corazón tenia dueña, los complació y ahí mismo la beso cálidamente. Cuando de repente, la luz de un flash de alguna cámara lo hizo reaccionar y cubrir a Antho de inmediato con su cuerpo. El, grito seguridad y llego el personal de guardia esa noche, por órdenes de Gustavo, le quitaron la cámara a quien había tomado la foto. Al mirar al grupo donde estaba la persona que había tomado la foto, descubrió sentado de espalda hacia donde él estaba, a Luigi Novelli, quien en ese momento voltea.
- Gustavo lo reta… y ahora ¿qué dirás? ¿Qué le robe la cámara a tu asistente? Mira lo que dice, ahí y le muestra un aviso con un escrito, pegado en la pared del local: “Se reserva el derecho de admisión” esto que ves aquí (haciendo referencia al restaurante), el lugar donde estas, es mío y decido lo que se hace.
El llama al de seguridad y le pide la cámara, la abre y quita el rollo de la película, la vuelve a tapar y entrega la cámara a seguridad, para que la devuelva a su propietario. El joven fotógrafo la recibe, pero atemorizado, le explica, señor, ahí está un material que si no lo entrego mañana me despiden.
- Gustavo le contesta… eso debiste pensarlo antes, dale tu dirección al Maître o mejor, pasa mañana al mediodía por aquí y tendrás tu rollo intacto, salvo mi foto, porque te recuerdo algo, este momento es mío, es mi exclusividad, es mi vida privada, solo entra quien yo quiero, estoy con mi familia y no quiero compartirlo con nadie, por ahora.
- El joven recibiendo su cámara, le recuerda nuevamente señor, esto debo entregarlo, mañana a primera hora. Gustavo responde…
- Eso debiste pensarlo antes de hacer la foto. Pasa a las 12 del mediodía y tendrás tu rollo aquí. Ahora con el permiso de todos, soltando a Antho, la ayuda a sentarse de espaldas al grupo, para que no la reconozcan y justo a su lado, para que nadie más se atreviera a mirarla.
- Gustavo, tomo asiento de nuevo y actuó como si nada hubiese pasado. Riendo de nuevo les dijo… creo que me dijo que sí. Todos volvieron a sonreír y se olvidaron del incidente que acababa de ocurrir.
- Anthonela, enamorada, se arrecosto a él y guiñando uno de su ojos, les dijo… él sabía que le diría que sí.
- Así que Gustavo llamando nuevamente al Maître, pidió otra botella de Champan para hacer un nuevo brindis. El empleado, volvió casi que de inmediato con la botella sin descorchar y trajo nuevas copas. Gustavo, se levantó, descorcho la botella, la cual hizo un fuerte ruido, y nuevamente de las otras mesas surgieron los aplausos. El haciendo una reverencia hacia ellos, hizo el brindis, cruzando copas con Anthonela, ven mi amor eterno, por favor acompáñame, porque este amor es para toda la vida, es que ni la muerte nos separara, porque aun así, permaneceremos unidos.
- Antho sintiéndose en las nubes y viviendo un sueño, le contesto… chocando su copa contra la de él, para siempre mi amor eterno. Y antes de consumir el primer trago del brindis se volvieron a besar, esta vez, rodeados de agentes de seguridad.
- Los empleados del restaurante, quitaron todo de la mesa y trajeron una fuente de chocolate, con toda una variedad de galletas, tartas, y demás exquisiteces… para celebrar la ocasión y el compromiso de nuestro jefe…
- Ella, feliz, agradece al personal su atención y acercándose a Gustavo le expresa…gracias por todas tus atenciones, te juro que no era necesario, me siento inmensamente feliz y agradecida con mi Creador, mi Padre Celestial, por estar aquí, a tu lado y con tus deliciosos besos.
- El sonriendo y susurrando al oído le recuerda… no me lo digas otra vez, o no respondo de mis actos, están demasiados autónomos e independientes del raciocinio y la razón. Ella, le regala una preciosa sonrisa que nuevamente lo deja sin aliento, pero logra controlar sus instintos y reacciones, para no arriesgar más a su amada Anthonela.
Así transcurrieron dos horas más, de una agradable tertulia y de bellos y extraordinarios deseos para que los dos puedan realizar sus sueños lo más pronto posible. Su tía, le pidió a Anthonela, que antes de separarse por cualquier causa de su sobrino, que le prometa que primero la llamara a ella y le hizo llegar una tarjeta de presentación con su número telefónico. Ella un poco extrañada por la solicitud, le prometió que lo haría. Gustavo, no hizo comentario alguno.
- Faltando diez minutos para las once de la noche, Gustavo, les informo que era preferible retirarse ya, porque al día siguiente debía estar a las siete de la mañana, en la oficina al igual que Jesús. Estando todos de acuerdo, se levantaron, se despidieron y agradecieron a todo el personal que los atendió. Gustavo ofreció escoltar la camioneta de Jesús y luego el seguiría hacia la del. Su tía, toda emocionada, le propuso a Jesús acompañarlo para que no fuera solo en el vehículo, Sheyling hizo lo mismo, para que así Gustavo y Anthonela pudieran disfrutar de estos minutos de intimidad, el complacido que lo entendieran, les agradeció el gesto.
- Jesús ve tú adelante, yo te sigo…
Jesús de acuerdo con todos, le abrió la puerta a Sheyling, mientras Gustavo ayudaba a montar a su tía. Antho estaba de pie cerca de la camioneta de Gustavo, esperando por él. El al acercarse, abre la puerta, para que ella entre, la ayuda y da la vuelta rápido a la camioneta, se acomoda en el asiento y de inmediato antes de encender la camioneta, la sorprende con un apasionado beso… la va soltando despacito y le comenta…
- Estaba que estallaba allá dentro de verte, sentirte, tenerte muy junto a mí y no poder besarte como tanto lo deseo…la siguió besando y simultáneamente con una voz muy ronca por el deseo le decía, me estoy volviendo adicto a ti.
- Ella le comentaba, creo que estoy igual, por favor, vámonos, ya son demasiadas emociones para una noche, te parece si dejamos algo para mañana… y mordiéndole suavemente los labios se separó de él.
- Gustavo le comento… porque me hiciste eso, ella haciéndose la inocente, le pregunta…
- ¿Qué hice? El acercándose de nuevo a ella, le muerde muy suavemente el labio inferior y ella se estremece… pidiéndole por favor…
- Gus, arranca de una vez, no quería tener problemas con ninguno de sus hermanos…
- El controlándose también, le dijo…mi amor eterno, definitivamente si queremos hacer las cosas bien, no debemos estar solos ¿te parece? Ella asintió, mirándolo a los ojos.
- Gustavo no pudo resistir esta mirada y nuevamente la besa, pero la suelta de una vez y enciende la camioneta con destino a la casa de Anthonela. Al salir del estacionamiento, observa que Jesus estaba afuera esperándolos, al acercarse, Jesus continuo la marcha. Y asi escoltando a su cuñado, llevo una animada conversación con ella, sobre todo para conocer mas de ella. Al estar cerca de la casa de Anthonela, fue reduciendo la velocidad, y le robo otro beso en un descuido de ella.
- Ella le dijo… ya no necesitas robarmelos…
- El, todo emocionado le corrige…si necesito robartelos, no te imaginas lo divino que son…
- Ella riéndose, se pego a su cuerpo y le expreso… todos tus besos son divinos y le estampo un beso en la mejilla.
- Ya en el frente de la casa de los padres de Anthonela, esta se rodo hacia la puerta, el le pregunto… ¿nos vamos a ver mañana?
- Ella, no, vamos a dejarlo para el sábado ¿te parece?...
- El contesto… como tu digas mi amor. Abrio la puerta, se bajo, dio la vuelta a la camioneta y ayudo a bajar a Antho, no sin antes darle un beso, apenas rozando los labios de Anthonela, muy suavecito de despedida. Ella le devolvió una turbada sonrisa. El la tomo de la mano y la acompaño hasta donde estaba el grupo, es decir, su tia, primo y su cuñado.
- Despidiendose todos, la tia de Gustavo, solicito a Anthonela… por favor, hija, de vez en cuando llamame para saber de ti.
- Antho, encantada de haberla conocido, le dijo... prometo hacerlo y se despidió con un beso y un abrazo tanto de la tia como de Sheyling; finalmente les deseo un feliz viaje. Jesus guardo la camioneta y se despidió también de todos. Gustavo, arranco la camioneta, muy suavemente, contemplando por el retrovisor de la camioneta la bella figura de su amada despidiéndolos.
- Su tía, observando la situación, le aconseja, hijo habla pronto con ella, de repente te puede ayudar, es abogada y trabaja con uno de los mejores Despacho de Abogados de la Isla y agrego, tu padre y yo conocíamos a ese grupo de abogados, me imagino, ya ahora estarán los hijos, al frente, pero los Mendoza, siempre han sido respetados y considerados como el equipo extraordinario en cuanto a esa profesión se refiere.
- El, retomando su realidad, le contesto… te lo prometo tia, apenas tenga la oportunidad lo hago, mas ahora, con lo que ocurrio hoy en el restaurante, ese periodista, no el fotógrafo, es amigo de Lorena.
Los tres, apenas llegaron a la mansión, subieron cada uno a su habitación despidiéndose, hasta dentro de un rato, por que ya era la una de la madrugada.
Esa noche, Gustavo, casi no pudo dormir, despertó varios veces soñando que Anthonela lo dejaba, el muy preocupado, se sento al borde de la cama, y haciendo lo que desde hace mucho tiempo no hacia, rezo y ahí solo en su habitación, sintió la presencia de su madre… de repente, en plena oscuridad, observa de frente una ráfaga de luz blanca, muy nítida y aprecia una figura de mujer que se le acerca…no le podía distinguir el rostro, pero el sabia era su madre, quien le dijo… ella es la mujer de tu vida, no dudes de su nobleza y sentimientos, no la toques hasta que sea tu esposa, que si lo va a ser, pero debes tener mucho cuidado o sufrirás mucho hijo, aunque al final del camino, ella siempre estará contigo… es tu amor eterno, como tu padre fue el mio…y dicho esto, la imagen se esfumo.
Gustavo, sacude nuevamente su cabeza, con muchas dudas, no sabe a ciencia cierta si esto ocurrió o si su mente, le jugó una mala pasada. Se pone su bata, baja a la cocina, bebe un vaso con agua, y sube nuevamente. Después recuerda que bajo como una autómata, porque en su habitación dispone de una nevera ejecutiva donde seguro hay agua.
Al llegar a su habitación, apaga nuevamente la luz y se acuesta a dormir, eran las tres de la mañana y debía estar a las siete en la oficina, cambio la hora del reloj despertador, para levantarse a las seis…