Capítulo 15. El cumple mes de Don Gustavo…

4316 Palabras
Para Gustavo, era difícil la situación, en cualquier momento la prensa iba a estar detrás de él, y no quería exponer a Anthonela. Realmente no sabía cómo ni en qué momento  hablar con ella sobre su situación, lo debía hacer antes que alguien le comentara algo. Pensando en esto y recomendándose el mismo, dejar de atraer las cosas malas, se quedó dormido. Al día siguiente se despertó, a la hora de siempre, cinco de la mañana, fue al baño, hizo su rutina de aseo y bajo al gimnasio, encontrando ahí a Sheyling, saludándola con un beso, le agradeció que este ahí, para si no aburrirse el solo. - Sheyling le comento… estoy ejercitándome de nuevo, he subido mucho de peso y el cardiólogo me recomendó no descuidarme con el peso ni con mis ejercicios, por eso los he retomado… - Gustavo preocupado le comento… pero ¿te has estado sintiendo mal? - Ella… no, sino que cuando camino mucho, comienzo como a ahogarme, tú sabes la condición cardiaca que tengo desde mi nacimiento y por eso al ir a mi chequeo de rutina, le comente esto al médico, me examino, me hizo varios estudios, solo me dio como diagnóstico, que debería bajar un poco de peso, me estableció unos límites mínimos y máximos y ha sido espectacular, porque no he vuelto a sentir ese ahogo. Lo único que he hecho es esto, retomar mis ejercicios. - El… que bien hermanita, me alegro mucho por ti. Y Jorge ¿Cómo le va? - Ella… bien gracias a Dios, ya le dieron la Dirección que tanto anhelaba, solo que ahora lo tenemos menos en la casa, pero bueno, todo tiene su sacrificio. - El así es, lo importante es que está cumpliendo sus sueños. Y ti ¿Cómo te va? Estoy necesitando una Contadora, hermosa, sabia, inteligente, honesta y honrada como tú? - Ella, por ahora se me hace difícil, Gus (diminutivo de Gustavo, que ella utilizaba con el) él bebe apenas tiene un año, y esta bello, hermoso, sano, pero muy travieso… - El riéndose, le comenta como yo a esa edad - Ella… si, definitivamente si, como tu… Rieron los dos y se dedicaron cada uno a su rutina de ejercicios. Siendo ya casi las seis, abren la puerta del gimnasio y era su tía Gladys quien muy deportiva venía a realizar sus caminatas diarias. - Buenos días amores de mi vida… se acerca a cada uno los besa y se dirige hacia la caminadora… ¿Cómo amanecen? - Sheyling es la primera en responder… bien madre gracias a Dios, dormí como nunca, bueno como hace un año no lo hacía. Los tres rieron del comentario, porque era precisamente la edad de su último bebe. - Gustavo, después que termino de reírse por lo dicho por su prima, expreso, excelente, como hace meses no lo hacía, desde que regrese de Europa. - Gustavo, siendo hoy el anfitrión que siempre le gusto a su tía, en la Isla o fuera de esta, les consulto… ¿Dónde quieren ir ahora en la mañana? Soy todos suyos, totalmente a su disposición. - Su tía contesto… al cementerio, quiero llevar flores a mi hermano, convencida estoy que con todas tus carreras no has vuelto desde el día del entierro. - Gustavo, como hijo regañado, asintió y le ratifico con sus palabras…cierto tía he estado tan metido en mis asuntos, que se me ha olvido eso, es más les confieso algo que me está pasando, la gran mayoría de las cosa se me están olvidando… - Su tía le dice… cuando te acepte la jovencita que te trae de un ala, como me dijiste ayer, eso pasara. - El riendo pícaramente con su tía y su prima, les consulta ¿ustedes creen? - Las dos rieron a carcajadas. Al concluir todas sus rutinas, salieron del gimnasio y a lo lejos observaron a Lorena en un diminuto traje de baño, que la tía, califico de falta de glamour. Todos rieron ante los términos utilizados por ella. Cada uno subió a su recamara, para vestirse. Bajaron simultáneamente al comedor, desayunaron y salieron camino al cementerio. En el cementerio, caminaron al panteón familiar, todo estaba impecable. Según explico Gustavo, su padre tenía contrato con una empresa que se encarga del mantenimiento y conservación de los panteones en el cementerio, lo único que no cubren es lo de las flores y cirios porque eso ya es de cada familiar llevarlos cuando los visite. - A su tía le pareció espectacular y le recordó… a mí también me traerás  acá, no importa donde yo muera. - El pasándole el brazo por los hombros, le recordó… tu eres propietaria de la mitad de todo esto. Recuerda que la compra de la parcela la firmaron los dos. Así que tranquila, además, ahora es cuando falta para eso. - Su tía agrego… Dios mediante, recuerda que es Dios quien decide, no yo. Estuvieron gran parte de la mañana ahí, acompañando a los padres de Gustavo y a sus abuelos, quienes también reposan ahí. Ya casi para las once de la mañana, al salir del cementerio, Gustavo las lleva a un recorrido por Lilimor, el área administrativa… Al llegar al estacionamiento, ayuda a bajar a su tía de la camioneta y abre la puerta a Sheyling, una vez, listos los tres para entrar, se encaminan a la entrada. Gustavo, va saludando en el trayecto a cuanto trabajador se consigue. - Su tía comenta… así es hijo la humildad ante todo y ya te aprendiste los nombres de todos tus empleados como tu padre. El riéndose, le dice… - No tía, ahora es cuando me faltan por aprender. - Tomaron el ascensor y las llevo al piso de área presidencial, donde está su oficina. Al salir de él, observa a Jesús trabajando con Ruth, quien al reconocer a su tía, camina a prisa hacia ella para saludarla… - Señora Gladys, que placer poder verla otra vez, el día del entierro me quise acercar, pero había mucha gente a su alrededor y ya después se me hizo difícil. ¿Cómo le va? - Gladys responde… muy bien, amiguita, para mí también es un placer volverte a ver, ven conmigo para que me cuentes como se porta mi hijo-sobrino. Ella sonreída le dice… - Excelente, espectacular… - Gustavo las interrumpe… no esperaba menos, porque si no, estaba despedida y todos rieron del chiste del joven heredero. - Jesús, discreto, se quedó exactamente, donde estaba sin moverse. - En eso, Gustavo dirige su mirada hacia él y lo llama… Jesús ven por favor… El joven camina algo tímido hacia el grupo, y lo presenta… - Tía mi asistente personal, más bien diría mi guardaespaldas, me cuida, me ayuda, está atento, a veces siento que me lee los pensamientos. Jesús ya más relajado se ríe y les dice extendiendo su mano, primero a Gladys y después a Sheyling… mucho gusto, Jesús Benito Mogollón. - Su tía encantada con ese nombre… comenzó a explicarle a Jesús y a su sobrino, porque el jovencito era así, llevaba el nombre del Hijo de Dios (ella era muy creyente de Jesucristo) y de San Benito, entonces le pregunto… ¿eres Benito por el Santo de Palermo o Abad? - Jesús respondió de inmediato… de Palermo, mi madre es muy devota de ese Santo. - Gladys toda emocionada y agradecida por la ayuda que le estaba dando  a su sobrino, se acercó y le estampo  un beso en la mejilla, y le dijo, bienvenido a mi familia, todos rieron, ella corrigió… bueno, bienvenido a nuestras empresas. - El jovencito muy bien educado, agradeció sus palabras a la señora Gladys. Interviene Gustavo, la toma del brazo y la conduce hacia su despacho. Su tía asombrada del trabajo que había sobre una mesa redonda ubicada en la misma oficina, le dice… - Hijo ¿todo ese trabajo está pendiente? y tu dedicándome el día a mí. No, no puede ser, perdóname, por favor por no avisarte; el próximo mes te llamo.   - Gustavo respondió… ese es el trabajo de todo el año, así que tu tranquila, ya te informare las fechas de las próximas misas (al decir esto, Gustavo mira a Ruth, para que se ocupe de esto)… - Ruth entendiendo el mensaje, de su jefe, informa… ya están reservadas todas las misas, por lo tanto le entrega un papel con todas las misas, todos los quince de cada mes se hará misa hasta el sexto mes y luego una al año. En la misma Catedral, solo hay un mes que cambia la hora, de resto, todas son a las 6 pm. - Gustavo muy agradecido con Ruth, le dice… gracias Ruth por toda tu dedicación, Tía te digo sinceramente, no sé qué hubiese sido de mí, si no tengo a Ruth aquí… es excepcional. Aunque a decir verdad, todo el personal que tiene mi padre aquí, se ve que fue escogido con mucha lupa, tiene a los mejores. Ellos todos aplaudieron esas palabras. Jesús sale de la oficina, para dejar a las visitas con mayor intimidad con su jefe, supuso que como era su familia, no convenía estar ahí escuchando, así que pidió permiso para retirarse y continuar con el trabajo que estaba realizando con Ruth, esta también salió detrás del jovencito y se quedaron solo los tres en la oficina, Gustavo, su tía y Sheyling. - Gustavo contemplando a su tía, le confeso, Jesús es hermano de Anthonela. - Su tía explayando sus pequeños ojos, pregunto ¿Cómo así? ¿Lo contrataste por ser hermano de ella? - Gustavo sacudiendo la cabeza, le respondió… no sabía que era su hermano, por cosas del Destino o de Dios, como dices tú, después que le di mi tarjeta para que se presentara en la oficina, es que al leer mi nombre, el me pregunta… ¿si yo era el hombre con él había chocado su hermana Anthonela?  No te imaginas lo que eso significo para mí, porque no es para ti, pero para mí fue una señal clara, ella es mi amor eterno, solo que aun ella no lo sabe. Porque sinceramente no sé cómo contarle que estoy casado… - Su tía lo interrumpió…pero es preferible que lo sepa por ti y no por otros, sobre todo por tu linda esposita, por ejemplo… - Ahora el interrumpiendo a su tía le dice… pero es que aún no somos nada, pasamos el fin de semana pasado en Aruba, pero fue en grupo, quede de llamarla todas las noches y no he podido cumplir a cabalidad por asuntos de trabajo, tengo planeado llevarlos este fin de semana que viene a recorrer las islas cercanas, pero va ir Irwin y Mildred, quienes la quieren conocer. Ya conozco a su papa y mama, son personas humildes, educadas, todos son profesionales, bueno, falta Jesús que está empezando sus estudios de Ingeniería, son fieles creyentes de Dios, tiene principios y valores y arraigados, a eso le tengo miedo… - Su tía, le dijo si me necesitas para que te acompañe, te apoye y de fe de tus sentimientos aquí estoy o si no, me llamas y salgo de una vez para acá, en el primer vuelo que consiga. - El todo emocionado, le dice… gracias, tú eres increíble. Yo sé que cuento contigo. Te amo. - Sheyling agrega… entonces no estaba errada mama…cuando al conocerlo le dio la bienvenida a la familia. - Su tía le toma la cara entre sus manos y le repite tu sabes que he sentido por ti un amor de madre, no de tía. - Él contesta, lo sé. Siempre ha sido así, desde que mis padres vivían. - Gustavo se dedicó a realizar unas llamadas y después de culminadas estas, le dijo a su tía… bueno señora, ya es hora de almorzar, pero no en la casa, le encargue a Jesús eligiera para ti y para Sheyling unos platos exquisitos en nuestro Restaurante. Me acaba de avisar que ya está todo listo, que nos están esperando. Vamos de una vez, para que te dé tiempo a descansar antes de salir a la Catedral. - Como siempre, Gustavo invito a Jesús a compartir con ellos, razón por la cual solicito al Maître se agregara a su mesa a Jesús como comensal, así que por favor colocaran otro servicio más. Jesús, encantado, los acompañó, el joven fue sometido al interrogatorio disimulado, por su tía. - El jovencito, fue respondiendo calmada y muy espontáneamente cada pregunta. Lo extraño, para él, es que muchas preguntas giraron en torno a su hermana Anthonela, por cierto, la señora ya sabía su nombre. A Gustavo no le quedo más que reírse de su indiscreción. Al terminar de almorzar, Gustavo le recordó a Jesús por favor llevara a Anthonela y que trataran de estar una hora antes. El chico le dijo que no se preocupara que ahí estarían Dios mediante y a la hora señalada. Jesús regreso a la oficina, consulto a Ruth si había algo pendiente, ella le encomendó algunas cosas que el desarrollo de inmediato. Pasada las dos de la tarde, Ruth le recuerda a Jesús que ya termino su horario de trabajo, el joven, le contesta, ya casi termino. Ruth, riéndose, reconoció que Gustavo tuvo muy buen ojo para elegir a su asistente. Lamentándose que no sea a tiempo completo. Siendo ya casi las tres, Jesús le entrega los resultados y sale para su casa, despidiéndose de Ruth, Martha y Jesús (su tocayo). Anthonela, en la casa andaba toda angustiada, porque aún no se había decido que vestido ponerse, su madre, viendo la inquietud de su hija, le sugiere, algo formal, pero sencillo, porque hay mucho calor, si bien es  cierto ira mucha gente de la clase pudiente de la Isla, lo mejor es sentirse cómoda. La madre revisa el closet y encuentra un vestido en blanco y n***o, ajustado arriba, con los hombros descubierto y amplio en la falda, recuerda que debes usar mantilla para entrar a la iglesia, de esa manera te cubre la parte descubierta del vestido. A Antho le pareció perfecta la elección de su madre, con unos tacones muy altos, a la moda de color blanco. Agradeciendo a su madre la asesoría, salió corriendo al baño para ducharse. Jesús llega a su casa, deja la camioneta en el frente y entra para bañarse y arreglarse porque se le hizo tarde, echando gasolina y haciéndole servicio a la camioneta. Busca a Anthonela quien aún no estaba lista y andaba muy nerviosa. - Mientras, en la mansión, Gustavo todo emocionado terminaba de arreglarse. Al bajar pregunta a su tía y a su prima ¿Cómo me veo? - Ellas responden… guapísimo. El respirando profundo, les dice a las dos… están muy bellas, las amo. Cada una corrió a su lado y le estampan un beso en sus mejillas. Así salieron de la casa, camino a la Catedral. Gustavo al llegar, se fija que hay tres camionetas de la empresa, alguna de esa, pensó, la debe cargar Jesús, así que se imagina ya ellos llegaron. Ayuda a bajar a su tía, luego abre la puerta a Sheyling y se encaminan los tres hacia la puerta de la catedral. El mira hacia todos lados y no visualiza su objetivo. Su tía, quería confesarse para comulgar, por lo que le pide la acompañe al confesionario. - Llegando el con su tía, al confesionario, para esperar salga la persona que se estaba confesando, se detiene y al levantarse la persona que estaba ahí… ¡Bingo!... quedo mudo. Era Anthonela. El mudo por tanta belleza, solo pudo pronunciar su nombre… Antho. - Su tía que lo escucha, mira a la joven que sale, y observa la reacción de su sobrino, sus ojos adquirieron un brillo intenso y de inmediato la tomo por el brazo y el beso en la mejilla. Él le dice, tía de presento a…. - Su tía interrumpiéndolo, a completa la frase… Anthonela (con una sonrisa de oreja a oreja) se acerca a ella le toma las manos, la besa en la mejilla y le dice, es un enorme placer conocerte. Ahora entiendo porque cargas a mi sobrino de alas caída. Eres muy hermosa. -Antho sonriendo al piropo, emanado de la señora, lo agradece y le dice… para mí también es un placer conocerla. Su tía entra al confesionario y ellos se quedan de pie esperándola. - El, le dice… me gano tía, con el piropo, lo que te diga será poco… - Antho le contesta con una mirada muy picara… pero yo quiero escuchar el tuyo. - El, repite lo dicho por su tía… eres muy hermosa y si me traes de un ala, no lo niego. - Ella… pero eso, no me la habías dicho. - El… nunca estamos solo, siempre hay personas en nuestro entorno. - Ella…no es del todo cierto, recuerda la mañana del domingo en el yate, estuvimos solos en el Camarote ¿recuerdas? - El… imposible olvidarlo, te robe un beso… y aun llevo ese sabor. - Ella… ¿Cómo pasaste el día? - El… muy bien, de guía turístico de mi tía en su propio pueblo y sonrió. A Anthonela, esa forma de sonreír que tenía, la estremecía, se veía tan bello, guapo, varonil. - Su hermano, quien le había estado haciendo señales para que supiera donde estaba el, llego a su lado, saludo a Gustavo y le dijo a su hermana, conseguí asiento atrás, vamos. - Gustavo deteniéndose y mirando hacia donde estaba su tía, les dijo bajito, por favor esperen, yo di órdenes que reserven asientos para ustedes, cerca de nosotros. Vamos a esperar que mi tía termine sus confesiones. - Jesús, le preguntó… ¿mañana vas temprano a la oficina? - Gustavo, contesto… si voy a cumplir el horario de la mañana porque en la tarde me voy a ausentar para despedir a mi tía en el Aeropuerto. ¿Por qué? - Jesús le respondió, porque mañana presento álgebra, te recuerdas y tengo algunas dudas que necesito por favor me aclares, es algo muy puntual. - Él le expreso, con gusto, mañana estoy ahí a las siete en punto. Cualquier cosa recuerda que siempre las actividades formales normalmente arrancan a las 8 am. - La tía de Gustavo sale del concesionario y saluda con un beso a Jesús… Hola Jesús Benito ¿Cómo has estado? - El… muy bien gracias a Dios. - La tía responde… me fascina esa forma de expresarte. Sabes que se me ha hecho difícil,  tu jefe se exprese así, ojala se contagie y reciba esa influencia de ti. Ella apoyándose en el brazo de Jesús camino hacia la banca donde los habían ubicado. Gustavo, respondió… anda sigue hablando que no estoy aquí. Todos sonrieron. Una vez concluido el acto de confesión de su tía, los cuatro caminaron hacia el área donde los habían ubicado. Al llegar a las bancas, se encontraba sola Sheyling, quien saludando a Jesús y a Anthonela, por lógica debía ser ella, se levantó para saludarla con un beso en la mejilla, una vez sentados todos, Gustavo sentó a Anthonela entre él y su tía, le seguía a este Jesús y Sheyling cerraba los ocupantes de la banca. Gustavo, hablaba muy bajito con Anthonela, para no interrumpir a su tía que estaba concentrada en sus oraciones. Aún faltaba como veinte minutos para que iniciara la misa, pero no se atrevió a salir, porque había visto  al amigo de Lorena rondando en la entrada de la Iglesia. Lo que menos deseaba era dar alguna entrevista, por eso había autorizado al Gerente de Relaciones Interinstitucionales para que se encargara de la entrevista. Anthonela, pidiendo unos minutos a Gustavo, se concentró en cumplir la penitencia… - El, en broma, le pregunto ¿tan fuerte el pecado que te castigaron? - Ella responde… si y tú eres el culpable. - El todo emocionado y como adolescente le hablo al oído y le rogó…por favor dime ¿de qué trata? Recuerda que es pecado mentir, además que soy parte del mismo. - Su tía, escuchando lo que él decía, le regaño… silencio, estamos orando, respeta a Antho y a mí. - Antho, asombrada que supiera hasta su apodo familiar, miro a Gustavo muy intrigada, ¿Por qué el, no le había dicho aun nada a ella? - Gustavo adivinando sus dudas e inquietudes, le tomo una de sus manos y enlazo sus dedos en los de ella… y muy bajo le susurró al oído, te amo. Anthonela mirándolo de frente, entre abrió sus labios y ese gesto basto para que él se volviera loco y la besara ahí delante de todo el mundo. Aunque solo se dieron cuenta los que estaban en el altar, su tía y los que estaban detrás de ellos. - Antho asustada, porque seguro la noticia iba a correr como pólvora, no se quería imaginar la reacción de su papa y de su hermano mayor. Habían muchas personas que se les veía estaban pendiente de Gustavo. El tomándola de la mano, le dijo bajito, tranquila mi amor, que se entere el mundo entero que te amo. No obstante, y a pesar de su apoyo, ella temblaba. Gladys dándose cuenta del estado de nervios en que se encontraba Anthonela, le dijo bajito a él, por delante de la joven… - Si vuelves a hacer algo parecido, te voy a pedir que te salgas de la iglesia. No le has pedido aunque sea tu novia y la besas ante una multitud y una manada de buitres que solo quieren carne para descuartizar.   - El disculpándose con Antho, porque no pensó que el beso la afectara tanto, le repetía al oído, perdóname por favor, anda amor perdóname… - Ella un poco más controlada, le pidió con lágrimas en los ojos, que la dejara tranquila escuchar la misa, por favor. Gustavo se sintió mal, por dejarse llevar por sus impulsos, no hacia esto, desde que era adolescente. En ese momento, el Obispo sale porque el oficiara la misa. Y comienza la ceremonia religiosa. Gustavo no volvió a tocar más Antho, sino hasta el abrazo de la paz, el cual le dio cálidamente y tratándola como una preciosa obra de arte, la cual se mira pero no se debe tocar. Ella más relajada, le dio un beso en la mejilla. Y voltio para dar el abrazo de la paz, a Gladys, su hermano y a Sheyling. El Obispo baja y le da el abrazo de la paz en primer lugar a Gustavo luego a Antho, a quien le dijo algo en el oído, a Gladys, Jesús y a Antho, con la misma subió de nuevo al altar. Continúo con el ceremonial hasta la conclusión del mismo. Una vez culminada la misa, casi todos los invitados a la misa se acercaron a la banca donde estaban ellos para dar el pésame a los familiares. Muchos desconocían que Antho y Jesús no formaban parte de la familia, pero igual recibieron las condolencias. Cuando se acerca el personal de la empresa, comienzan entonces a hacer conjeturas dando por hecho que Jesús era familia de Gustavo. Y en su mayoría decían, con razón la preferencia. Algunos llegaron a decir, ya lo íbamos a sacar, y se reían bajito. Ruth, extrañada no entendía porque Gustavo no le había comentado que eran familia. Y así, se fueron despidiendo uno a uno. Al salir ellos, Gustavo algo serio, les dice a todos los invito a cenar, de esa manera aprovechamos y hacemos la despedida en familia a tía y a Sheyling. - Dirigiéndose a Jesús, le preguntó… ¿escuchaste los comentarios del personal? - Jesús un poco atormentado, le respondió… sí. - Gustavo le solicito… no vas a sacar a nadie de dudas, deja que todos sigan pensando somos familia, eso incluye a Ruth, ¿te parece? - El chico respondió… sí. - Gustavo tomándolo por los hombros, le sugirió… así estarás protegido, lo pensaran dos veces para meterte alguna zancadilla. Debes estar muy pila quienes son tus enemigos, porque según lo que escuche, te querían sacar. Ya averiguaremos más adelante quienes son… les daremos sus sorpresas Cuenta con eso. - Jesús un poco dolido y otro emocionado, asintió con su cabeza a lo expuesto por Gustavo. Su hermana estaba muda, no se imaginaba que eso estuviera pasando a su hermano y además el apoyo incondicional que tenia de Gustavo. - Gustavo, disculpándose con todos ahí afuera de la Iglesia, le pidió a Jesús que por favor llevara a su tía y a Sheyling en la camioneta, que el necesitaba hablar con urgencia con Anthonela a solas, antes de llegar al Restaurante y el único momento era ese. - Jesús de inmediato acepto, Gustavo ayudo a montar a su tía a la camioneta, mientras, Jesús le abría la puerta a Sheyling. Anthonela se quedó observando y tenía la mente como en blanco, prefería estar así, que emocionarse y después sufrir alguna decepción. Su mama siempre le decía, no es nada por hecho, no presumas, no creas, deja que la persona se exprese, abra su corazón y su alma ante ti, escucha con todo, observa gestos, movimientos, descifra el mensaje totalmente, luego pregunta solo para corroborar que lo que escuchaste, es exactamente lo que esa persona te quería expresar o comunica. Así que recordando la voz de su madre, camino hacia la camioneta de Gustavo…
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR