Al salir de la casa se montaron en el coche de Gustavo, quien la llevo del brazo, abrió la puerta de su coche y la ubico en el puesto del copiloto, justo a su lado; Jesús, sonreído y con un guiño de ojos, se ubicó cómodamente en la parte trasera del coche.
Al montarse nuevamente en el coche, Gustavo no perdió la oportunidad para reconocer lo bella que estaba…
- Estas preciosa, ni una miss, luce esa belleza tan natural y real que tienes, por cierto ya descubrí donde la heredaste, de tu mami, es una mujer extraordinariamente bella…
- Anthonela, le agradece el cumplido… gracias.
- El… pregunta… ¿cómo estuvo el día?
- Ella… bastante bien, gracias a Dios.
- El… me alegro mucho…
- Ella… y ¿tu, como pasaste el día?
- El… hoy me fue mejor que nunca, tengo un asistente de primera, que me ayudo a lucirme, en una reunión y todo fluyo naturalmente, cuando casi siempre, mi padre decía, que salía de estas reuniones agotado y enfurecido, a punto de meterse a un ring de boxeo…
Todos rieron, ante las palabras de Gustavo, quien ya se preparaba para entrar al estacionamiento del Lilimor. Al estacionar el vehículo, se bajó, le dio la vuelta a su coche y le abrió la puerta a Anthonela. Quien parecía haber crecido unos centímetros. El mirando hacia abajo observa los zapatos que ella lleva puesto y le dice al oído…
- Te ves preciosa, te quedan lindos, pero te aseguro no necesitas andar en tacones tan alto, para alcanzarme o estar a la par con mi estatura, tú ya estas a mi altura, los dos sabían, que no hablaba precisamente de la estatura.
- Ella… sonrojada, porque sabía exactamente a lo que se refería, bajo la mirada…
- El, levantándole la barbilla, le corrigió… no hagas eso nunca, ante nadie, aunque esos sonrojos, deben y tienen que ser solo para mí, tú no tienes que bajarle la mirada a nadie, siéntete muy orgullosa de todo lo que eres y representas… de corazón -le dice muy tiernamente- no te quise hacer sentir mal, bajito aún más su tono de voz, le confeso… casi pegado a ella… me anulas la voluntad cuando te sonrojas así, pareces un c*****o de alguna flor.
Nuevamente, Antho, ya recuperada intenta seguir hacia la puerta del restaurante, cuanto el, la detiene, la toma del brazo y entra del brazo con ella. Anthonela, se sentía viviendo un cuento de hadas. El llamo al Maître, para que los atendiera. Este de inmediato, ubico una mesa, había muchos comensales, debido a la época de turismo en la isla.
Una vez ubicados, el maître, desarrollando extraordinariamente su trabajo ofreció la carta e hizo las recomendaciones de rigor, así como ordeno a uno de los meseros ocuparse de la bebida preferidas de los clientes en la mesa, para ser traídas de inmediato, y así fue. Antho y Jesús, apenas si habían entrado al Restaurante una vez, esta es la segunda, ellos cuando podían, hacían uso del servicio externo que está a un lado del restaurante, el de comida rápida.
El servicio, fue excelente, le sirvieron unos aperitivos, antes del plato fuerte, que aprovechando Gustavo a Jesús, le sugirió, revisar la carta, darle el visto bueno y hacer las sugerencias correspondientes. Mientras el, realizaba esto, el maître acompañado de un mesero, se acercó para servir tres piña coladas, deseándoles que las disfrutaran se retiró junto con el mesero, a esperar ordenaran.
- Jesús por su lado, asombrado, le fue detallando todos los aspectos positivos del menú y se sinceró… no la tengo fácil aquí, hay varios platos que son recomendables, pero recordando lo que hemos comido todos los ultimo días, probaremos el pernil asado, aún es temprano, por lo tanto digerible.
- Gustavo totalmente de acuerdo con él, asintió y Anthonela hizo lo mismo. Este llamo al maître, le solicito explicar con que acompañan al pernil asado y como lo sirven.
- El empleado, da respuestas a todas las interrogantes de él joven propietario, dirigiéndose a todos los comensales. Además les pregunta…¿desean algo más? para después de la comida, el Restaurante cuenta con una larga listas de postres, no solo los tradicionales del lugar sino otros de talla internacional.
En este caso, Gustavo fue quien hizo la sugerencia, sobre cual escoger y todos estuvieron de acuerdo. Una vez hecho esto, solo pasaron unos cinco minutos, cuando ya el maître con un mesonero y un carrito portátil para traslado de comida, se acercó a ellos, con todo lo pedido, salvo el postre.
- Jesús, quien desde los diecisiete años, ha trabajado en Restaurantes de la zona, exclamó ¡que espectacular! Servir con un asistente así, tocando el carrito portátil.
- Gustavo le explica… esto lo sugerí a mi padre hace aproximadamente cinco o seis años, cuando comencé a supervisar los Restaurantes que tenemos en Europa, donde ya era conocido como el carro caliente se utiliza generalmente para transportar manjares y piezas grandes, como el solomillo, el gigote o pierna de cordero, o pernil, un pescado asado completo u otros manjares que deben conservar una temperatura determinada para mantener sus cualidades.
-Jesús replica…espectacular, no lo había visto aquí en la Isla.
- Gustavo orgulloso de su empresa, le agrega… además contamos con el de entremeses, postre o pastelería.
- Jesús aplaude y felicita a su amigo, diciéndole ¡qué éxito!
Una vez culminada estas aclaratorias, el personal del restaurante, se retira, deseándoles buen apetito… y Gustavo hizo lo mismo…
Comieron y disfrutaron todo plácidamente, de igual manera hicieron con el postre y charlaron de cosas banales, específicamente, Gustavo, especialmente para desviar la atención de la perturbación que produce en él, la cercanía de Anthonela.
- Gustavo para seguir disfrutando la compañía y belleza de Anthonela, les invito a caminar un poco a orilla de Playa Bonita, adivinando ese era el lugar favorito de ella. Los dos aceptaron. El recordando cual era el cantante favorito de la joven, hizo sonar una de sus canciones en el equipo de sonido de su coche. Ella toda emocionada, se deleitó escuchándola…
El simplemente la tarareaba…
Así llegaron al estacionamiento ubicado a un lado de la playa, se bajaron y Anthonela recuerda, que carga zapatos muy alto y se le va a hacer difícil caminar con ellos, por la arena, por lo tanto, antes de bajarse, se quitó los zapatos y los llevaba en sus manos. El complacido por la sencillez de esta mujer, nuevamente le roba un rápido beso, antes que Jesús, lo vea. Luego, se excusa diciendo…
- Lo siento, mi amor, no lo pude evitar, ya no hayo de qué forma controlar estas ganas de comerte a besos cada vez que te veo.
- Ella, se baja del auto y muy bajito le dice, tranquilo que yo también lo disfrute.
El, la tomo de la mano, como en Aruba y caminaron los tres, jugando con la arena, como si fueran tres niños, divirtiéndose. Hasta que por fin Gustavo, agotado del día, les dice…
- vamos para su casa, no quiero que su madre se enoje conmigo por acapararlos…
Todos riendo subieron al auto, a pesar que estaban cerca. Gustavo vuelve a poner la música, ellas fascinada, le indica…
- Esa es la canción que más me gusta… Su hermano por bromear, le guiña un ojo a Gustavo y le explica…
- ¿Esa? … serán todas, porque casi todo el día está escuchando esas canciones, yo creo, que anda enamorada…
- Ella, ahora si enojada con su hermano, le dice…
- ¿Por qué no te callas?
-Los otros dos soltaron una sonora carcajada, que la hizo reírse, de ver el papelón que estaba haciendo. Pero era que no le había gustado que su hermano la delatara y menos en presencia del galán.
Al llegar a su casa, Gustavo bajo del auto y da la vuelta al mismo, para abrir la puerta a Anthonela, ella aun apenada por la niñería de unos minutos atrás, le expresa muy bajito, disculpa ese momento de niñería, pero me saco de mis casillas que Jesús dijera eso… El ya serio, le pregunta…
- ¿Por qué te saco de tus casillas el comentario, porque es verdad o porque es mentira?
- Ella asumiendo una posición de rebeldía, le reto… adivina o averigua la respuesta…
- El, le dijo, la voy a encontrar (aunque ya estaba casi seguro, cual era)
Se despidieron, él le dio un beso en la mejilla a Anthonela, quien casi se derrite de la emoción. Solo atinó a decir un breve… hasta mañana.
Gustavo, salía e iba pensando cómo y cuándo decirle a Anthonela que estaba casado, antes que se enterara por otra boca, porque como dice el refrán “pueblo chiquito, infierno grande” …estaba seguro, que sus detractores, que por cierto son muy contados, al darse cuenta que anda con ella, la van a querer destruir, por lo tanto, debía hacer algo ya.
Al llegar a la mansión, fue directamente al Despacho, busco el número telefónico del Contador y lo ubico, para presionarlo, en esta gestión…
- Halo, Jorge, es Gustavo… ¿Cómo estás?
- Bien, gracias a Dios. No ha sido fácil conseguir toda la información simultáneamente, porque es obligatorio que con tu poder, acuda a las oficinas y registros para que me den los valores de los inmuebles certificados, ya tengo de los mobiliarios, pero aun así, me faltan, debo ir a Francia, salgo el Miércoles en el primer vuelo, no confirme la reservación del viernes para llegar a Italia porque no sé qué tanto me tarde en Francia. Mañana ya supuestamente me dan las copias certificadas de los montos reales y al día. Aquí hizo una pausa, que Gustavo aprovecho para recomendarle…
- Jorge te soy sincero, mi paz, tranquilidad y mi felicidad dependen de que tú me hagas este trabajo lo más rápido posible. Necesito liberarme de este compromiso de inmediato.
- Tranquilo jefe, entendí su necesidad cuando me planteo su situación y acepte este trabajo, confíe que todo lo que pueda hacer y más en un día, lo hare con tal de terminar esto en tiempo record.
- Gustavo agrego, gracias Jorge Luis. Espero noticias, que descanses.
Gustavo, nuevamente preocupado, subió a su habitación, se bañó y se acostó a dormir. Al día siguiente continuando su rutina, una vez que se asea, baja al gimnasio, al entrar recordó a Antho, haciendo sus ejercicios en la alfombra de su casa, sonrió, prometiendo que pronto ella estará aquí con el ejercitándose.
Termino su sesión de ejercicios, subió a la habitación se bañó, vistió y bajo a desayunar, solo bebió su acostumbrado jugo. Y aprovechando que estaba Flor, le pregunto…
- ¿cómo te fue en tu primer día, como amas de llave?, ella contesto…
- Muy bien, joven, ayer la señora Ruth me explico todo y con un jovencito me envió por escrito todo lo que debo hacer. Hoy ella va a entrevistar algunas personas para enviarlas a la casa, según ella se necesitan dos empleadas más…
- Gustavo respondió… me parece muy bien. Bueno, felicitaciones Flor y espero te agrade tu nuevo trabajo. La joven, le manifestó…
- Gracias a usted, señor.
- El dispuesto a resolver su situación, salió camino al garaje y vio aparcado otro vehículo, distinto al de Lorena. Se devuelve y le pregunta a José, el chofer… ¿Qué hace ese otro vehículo aquí? ¿De quién es?...
- El empleado responde, es de una amiga de la señora Lorena que se quedó a dormir anoche. El, ahora sí, fuera de sí, entro a la casa y subió a la habitación que se le había prestado a Lorena, toco varias veces la puerta, y por fin ella abre…
-Él le reclama, tú no tienes permiso para traer y mucho menos para darle alojamiento a alguien en esta casa, recuerda que es mi casa, y aquí se hace lo que yo diga, al regresar no quiero encontrar más intrusos en ella. ¿Está claro?
- Lorena, que había tenido una noche de farra en la habitación con su amiga, no le respondió, además, de no estar tan presentable como hubiese deseado, para enfrentarlo, pues se levantó y fue directo a la puerta a abrir. Así que nuevamente, se le escapo la situación de la mano, no obstante, le fascino haberlo sacado de sus casillas, a él, que era impenetrable. Al dar Gustavo la vuelta, para marcharse, ella tira la puerta. El con intención de reclamarle, se devuelve, pero no abre la puerta, ni dice nada, sino que se controla y baja. Busca a Flor y le dio órdenes específicas, de no dejar que nadie más se quede a dormir en la mansión, salvo que sean invitados de él.
Una vez hecho esto sale directo al garaje y se monta en su camioneta, sale de la mansión en dirección a la Empresa. Al llegar, saluda a todo su personal que va encontrando en el camino y llega al área de su oficina, donde lo está esperando Jesús, le da los buenos días, saluda a Ruth y entra a la oficina.
- Jesús asombrado, porque venía muy serio, de repente como bravo, se acerca a Ruth y le pregunta… ¿usted cree que debo entrar? Ella le responde, no vamos a esperar cinco o hasta diez minutos, si no nos llama, entramos los dos…
El joven se sienta a un lado del escritorio de Ruth y comienza a hacer entrega de la información, los aparatos y casete utilizados en el día de ayer. Ruth le pregunta al joven…
- ¿Cómo les fue ayer?
- El responde muy bien, es más, el mismo me lo confirmo.
Ella fue haciendo las anotaciones respectiva, prende la grabadora y se escuchaba muy bien lo que exponía Gustavo, luego la participación de alguien, Jesús, buscó en sus apuntes y le dijo…
- El que habla es el Director de las agencias que están en Chile, representa una en Santiago, y otra en Concepción...
Perfecto jovencito, haremos una llave increíble, el sonriendo muy alegremente, le dice…
- Me alegro le guste mi trabajo…
- Ruth, comenta, eres bueno hijo… muy aplicado, eso te va ayudar mucho en cualquier cosa a la que te dediques… ahora falta a ver qué opina el jefe, mirando ella hacia la puerta de la oficina de Gustavo.
Él ya sabía la respuesta, por eso lo llevo a comer ayer, pero a nadie le comentaría algo de eso. Así que decidió callar. En vista que pasaron los diez minutos y Gustavo no llamaba Ruth, decidió entrar al Despacho acompañada de Jesús. Ella toca la puerta suavemente y escucha su voz grave y sonora que le dice…entra…
Pasan los dos y Ruth comenta, hoy voy a entrevistar cuatro personas que me han enviado sus hojas de vida, ya llegaron y necesito utilizar el salón de reuniones…
- El responde, estas autorizada para usarlo y gracias porque sé que ese trabajo no te corresponde a ti, si no a mí, pero no tengo tiempo para ello.
- Ella agrega… hoy a las diez de la mañana, tiene la reunión con el jefe de la Cámara de Comercio, de la Isla, para presentar al Abogado Ricardo Herrera como el apoderado jurídico del Consorcio. Ya le participe al Abogado que usted está aquí, para que se pongan de acuerdo. Solo está esperando yo le avise. Tú me dirás…
- El, muy preocupado, le comenta, se me había olvidado totalmente…
- Ella comenta… cuando uno anda perdido en las nebulosas…es fijo que anda enamorado…
De inmediato, se escucharon dos fuertes y sonoras carcajadas, por parte de los dos hombres presentes en esa oficina… que vino como auténtico rompe hielo…
- Gustavo, aun sonriendo, solo atino a confesar… mucho de eso hay. Y nuevamente sonrieron los dos, demostrando complicidad entre ellos. Ya con mejor humor, él le dice a su secretaria, bueno, hoy llegue y ni siquiera el café me brindaste. Cómo debo salir en una hora, pide por favor desayuno para los tres y comemos aquí, porque tú vas a ocupar el salón, y no es bueno que haya olor a comida. Ella sonriendo, salió de la oficina para hacer el pedido para el desayuno.
En eso repica el teléfono y Gustavo respondió…
- Si… soy yo, necesito un buen abogado, pero para ayer, es urgente y quiero que me busques uno bueno, honesto y fundamentalmente discreto.
La persona del otro lado de la línea, le indica, que tratara de hacerlo lo más rápido posible. Gustavo, le agradece y cuelga el teléfono.
- En eso, Jesús, le comenta, disculpa, que haya escuchado tu conversación, pero te puedo recomendar una abogada joven, buena, graduada con honores, fue la máxima calificación de su corte, honesta y discreta…
- Gustavo, se levanta, de su silla y le pregunta… ¿Cierto, la tienes?
- Si, respondió Jesús y tú ya la conoces…
- Gustavo, sorprendido y con una fuerte inquietud, le interroga… ¿Quién?
- Jesús, contesta sonreído… Anthonela…
- Se hizo un silencio, que realmente no se sabe a ciencia cierta si fue largo o corto, pero Gustavo trato de controlar y dominar la situación, porque realmente Jesús lo había sorprendido, con esta confesión. Y más aún, el saber que su amada, su amor eterno era toda una profesional, eso significa que debe apurarse a hablar con ella y explicarle su situación.
Complacido y preocupado, le comentó a Jesús… déjame digerir esto, porque voy a necesitar hablar con ustedes…
- Jesús, un poco desubicado, no entendía porque decía que tenía que hablar con ellos, entonces le pregunto… ¿con quiénes?
- Gustavo contesto… contigo, tu hermana, tu familia…
- Jesús tratando de entender, abrió sus brazos, en señal de desconocimiento…
- Gustavo sonriendo, más por nervios que por alegría, le explico… tranquilo yo me entiendo. Entonces, se acerca a una mesa redonda de trabajo que tiene en su oficina y le pide al joven, le ayude a ordenar, para desayunar ahí.
- Jesús, más experto en estos menesteres, le dice, déjame eso a mí, esa era mi especialidad antes de llegar a Lilimor… Gustavo aprovecha para llamar a su amigo Irwin, porque la noche anterior llegó tarde y se acostó a dormir temprano. Se apoyó en su escritorio para hablar cómodamente con su amigo. Cuando este responde… le saluda y le desea un buen día. Le pregunta por los asuntos de la empresa cómo van y además le pide verse hoy en la noche pero a las ocho, porque a las siete tiene una cita. Se ponen de acuerdo y nuevamente tranca el teléfono, justo en el momento que entra Ruth con un joven mesonero quien traía todo listo, para los tres desayunos solicitados.
Jesús recibe la comida y el mismo la ordena en la mesa. Gustavo alegre y hasta más tranquilo le agradece su atención. Despiden al mesonero, para que vuelva en veinte minutos y se sientan los tres a comer, mientras comen, intercambian información sobre la reunión del día anterior y muy específicamente de las fechas establecidas.
- Gustavo le informo a Ruth que había sido excelente el trabajo de Jesús, no hizo sentir a nadie nervioso porque lo estuviera grabando, es más, pienso, que de repente algunos ni se habían enterado. Además que Jesús disimuladamente me consultaba, el nombre y país que representaba. Muy buen trabajo Jesús, ayer se lo dije.
- Ruth, consulta a Gustavo… ¿hoy también te vas a llevar a Jesús?
- El, pregunta a su vez… ¿por?
- Ella, responde, lo necesito para que me ayude con la minuta de la reunión de ayer, pero si lo necesitas, no hay problema, lo hacemos mañana.
- Gustavo, contesto… se puede quedar, porque voy con Ricardo, no sé qué tiempo me tarde, recuerda como son las reuniones en la Cámara. Ella asintiendo, le agradeció, porque era de mucha ayuda para ella, en la elaboración de la minuta, la presencia de Jesús.
El jovencito sintiéndose ya indispensable en la empresa, se sintió feliz. Terminaron de desayunar, Jesús recogió todo y preparó todas las cosas al mesero, de tal manera, que solo debía llevarse los platos y cubiertos utilizados. Al mirar Gustavo la hora, levanta el teléfono, marca la extensión de Ricardo y le informa que ya está listo para salir, que llame a uno de los choferes para que los lleven, ya que no desea manejar. Gustavo se despide y sale hacia su reunión.
Este fue otro día de arduo trabajo, como Gustavo no regreso, por fin Jesús salió temprano y se fue hacia su casa donde lo esperaban su mama y su hermana, para preguntarle sobre las bolsas de tienda exclusiva y la ropa que estaba en ellas. Al entrar, su mama lo bendijo y fue directamente a la cocina para servirle su almuerzo.
- Ya en el comedor principal de la casa, su mama le interroga… ¿hijo y esa ropa tan fina, cara y exclusiva, que están en unas bolsas, en tu habitación?
- Él contesta… son mías.
- Su hermana afirma… Jesús no puedes gastar todo tu sueldo en una sola compra de ropa así, aunque yo creo, por la tienda donde la compraste, que no abarca un solo mes de sueldo, ahí, hay más de un mes de sueldo…
- El joven dejándolas intrigadas a las dos les comenta… o sea estuvieron revisando mis cosas… El seguía comiendo tranquilo y sin responder quien había pagado todo eso.
- Su madre, le sugiere, mi amor, a mí me fascina que puedas comprar las cosas que anhelas y que hasta ahora no habías podido tener, pero se mejor administrador del dinero, recuerda la historia de José, en la Biblia, el gobernador de Egipto, hay que sembrar, cosechar y almacenar para tener alimentos en tiempo de escasez.
- Jesús, ya fastidiado, decide decirles la verdad, me las compro Gustavo… las dos abrieron la boca asombradas y con la misma las cerraron…
- Él me dijo que no me preocupara, que esos serian gastos de representación, que no me los van a descontar, pero el necesita que cuando yo lo acompañe a un evento vaya muy bien vestido, como él. Soy su asistente personal, ayer fue mi primer trabajo y fue todo un éxito, tan es así, que me invito a comer, que se extendió a Antho; y hoy le comento eso a Ruth, y los dos, se estaban disputando mi presencia, solo que Ruth me necesitaba más, para que le ayudara a transcribir la información de la grabación, para una minuta que debe elaborar sobre la reunión de ayer. Las dos, totalmente orgullosas corrieron hacia el para abrazarlo y felicitarlo.
Ante estas demostraciones hacia su hermano, la atención brindada a ella y a su mama, Antho, se sentía más atraída y enamorada de él, como le había dicho su madre la noche anterior.
Esa noche, Antho espero su llamada a las siete, pero no llamo, ella iba y venía de la sala al comedor, esperando la llamada. El atrapado, en una reunión que no le veía fin, no hallaba como salirse de la misma, solo pensaba en la llamada de Anthonela. Dándose por vencido, a las ocho y treinta minutos de la noche logro salir, pero estaba demasiado cansando, tenía que llevar a Ricardo a su casa, porque su coche lo dejaron en la oficina. Así que llego tarde a la mansión, al mirar el reloj, ve que son las nueve y cuarenta minutos de la noche, el a pesar de la hora se arriesgar a llamar a Anthonela y le responde su papa…
- Gustavo saluda y se identifica… Buenas noches, habla Gustavo Morales.
- El papa de Anthonela expresa… Buenas noches, joven, que alegría escuchar su voz, le habla Rafael Mogollón, el papa de Jesús. ¿Cómo está?
- Gustavo, le contesta… muy bien y ¿usted?
- El señor, responde… bien gracias a Dios hijo. Me imagino que llamabas a Jesús, él no ha llegado de la Universidad.
- El atreviéndose y yendo totalmente de frente con ella y su familia, le responde, no, si supiera estoy llamando a Anthonela, necesito hacerle una consulta legal.
- El papa de Antho le responde, ¡caramba!, me da pena con usted, joven Gustavo, pero desde hace rato mi hija ya está durmiendo…
- El enojado consigo mismo, porque nada debe estar por encima de sus prioridades, le ofrece disculpa por haberlo molestado a esas horas y que no se preocupe ya la llamara mañana a una hora más razonable y entonces le explica, que por asuntos de trabajo, muchas veces pierde la noción del tiempo.
- El papa de Antho, poniéndose en su lugar, le dice… lo entiendo perfectamente en mis años de juventud, hice lo mismo e incluso, algunas veces me toco después lidiar con los enojos de Ana María, porque me reclamaba… ¿quién esta primero, tu trabajo o yo? Bueno, joven me despido, le deseo una feliz noche y en la mañana le aviso a mi hija de su llamada, para que este pendiente.
Gustavo se despidió y colgó. Sin embargo, su futuro suegro ya le había dado sin querer, un mensaje, de cómo posiblemente este Anthonela con él. Brava y enojada por que no la llamo. El cansado, se mete al baño, se da una buena ducha y se acuesta a dormir, pensando, ya mañana será un nuevo día y veré como la contento. Dando por hecho que Antho, era igual a su mama.