Gustavo, salio del Restaurante directo a las oficinas, en su carro deportivo, Jesus asombrado nunca lo había visto conduciendo asi a gran velocidad. El prefirió ir con prudencia. Al llegar, Gustavo estaba sentado en la puerta de la oficina. - Jesús, le informo… te deje en tu despacho un juego de llaves. - Gustavo… gracias Jesús y sobre todo por tu lealtad conmigo porque incluso pasas por tus códigos secretos familiares, para decirme siempre la verdad. - Jesús… indistintamente de esto, yo nunca voy a olvidar lo que hiciste por mi. - Gustavo… te repito lo que dije en el Restaurante, mi sociedad contigo, esta totalmente separada de mi relación con tu hermana. - Jesús… gracias. Al entrar busco el libro de las reservaciones y el de pasajes, así como de reservaciones en hoteles. Los llev

