Capitulo 9 Bombo

1308 Palabras
Víctor. —Sin más que decir, estás castigado. Enserio no podía creer esto, ya soy todo un hombre para tomar mis propias decisiones. Estaba suficientemente mayor como para hacer de mi vida lo que quisiera, estar bajo su techo no le daba derecho a mandar sobre mis cosas, en serio, están locos por pensar en vender mi batería, pasé tres cumpleaños sin pedir nada, solo creo que él está siendo un poco exagerado. —Supongo que tu padre terminó de hablar contigo —Dijo mi madre entrando de la nada a mi cuarto. —Entonces ahora es tu turno de darme el sermón. —Solo quiero hablar contigo, sigo siendo tu mamá. Sé lo que está pensando tu papá, entiendo sus motivos pero al igual que tú, pienso que se está excediendo un poco. Mamá al menos intentó consolarme, debía relajarme para no arruinarlo. —Disculpa mamá, en serio estoy muy molesto con todo esto. —Te entiendo hijo pero si el hechas más leña al fuego solo creas más fuego. —Tienes razón, ¿qué tengo o debo hacer para que papá lo reconsidere? —Llevo muchos años con tu padre —Dijo mi madre riéndose. —Pero es un hombre que puedes convencer con palabras, lindo y tierno que le importa mucho su familia, así que para empezar apegándote al castigo, no te quejes, a tu papá solo se le pasará. Mamá es alcahueta pero tiene razón, de los veinte años que llevo con mi padre, llevarle la contraría nunca ha salido bien. —Supongo que tienes razón, madre. Mamá sostuvo mi cara, me dio un beso en la mejilla y dulcemente dijo —Vayamos a hacer el desayuno. —Bueno. Salí de mi cuarto con mamá, ella solo dijo que me adelantara que iría a hablar con Alice ¿Por qué no la venden y ya? Ella nunca quiso ser parte de esta familia, es que quisiera pensar que estoy siendo cruel pero jamás la delaté, lo de Max, lo de su escapada, lo de la banda, siempre intenté entenderla porque seguro no es fácil ser ella pero lo que me hizo, su rara forma de desquitarse con mi padre, de solo tirarme mierda encima para intentar ser mejor que mi padre, es algo que no puedo perdonar. Bajé las escaleras y entré a la cocina, en el proceso en que estuve cocinado fue inevitable no pensar en toda esta situación, esto es como un Dorama, seguro se preguntaran por qué y es por todo el asunto del drama, seguro están esperando a que suceda algo para que la perdone pero ella aplastó mis sueños, no veo justo regalarle mi perdón. — ¿Cómo te va con la comida, cariño? —Bien. —Ohh estás haciendo tus especialidades. —Si… pensé en hacer arepas para cambiar la rutina de tostadas con huevo y tocino. —Eso es maravilloso cariño, tu padre y yo somos fans de tus arepas, aunque no sepamos cómo hacerlas— Dijo mamá riéndose. —Realmente no tienen mucha ciencia, es solo darle forma a la masa, claro colocarle agua a la harina de maíz para que se vuelva esta masa— Dije mostrándole la bola de masa a mi madre. —Dejaré que el chef siga haciendo lo suyo— Sonrió mi madre mientras sacaba su teléfono y se entretenía con el Candy Crush. Hacer estas cosas llevaba tiempo, a veces pensaba que estas duras piernas que tengo salieron de estar tanto tiempo metido en la cocina, no en esta cocina, sino en casa de Darling, cuando milagrosamente permitía mi padre quedarme en su casa. Cuando finalmente estaba lista la comida y era hora de poner la mesa, se me ocurrió la maravillosa idea de escupir la arepa de Alice, se lo merece, ustedes saben que se lo merece. Debía apurarme con mi maligna idea, mamá ya estaba colocando los platos sobre la mesa, cuando tomó el de Alice me espanté y le dije que yo sería el que lo colocara en la mesa, ella extrañada, le dio unos golpecitos a mi hombro mientras sonreía. Contaba con poco tiempo para seguir pensándolo, cerré los ojos y la escupí. La llevé a la mesa llame a todos, corrí velozmente a la cocina y cambié su estúpida arepa por otra. Debían darme un premio al mejor hermano o uno por el más idiota, ahora solo me sentía más molesto sin motivo alguno y una arepa que me tocaría comer con mi saliva, en serio que suerte tiene ella, ¿se acuerdan de lo de qué vida más difícil debe tener ella? Bueno olvídense de eso. Mire hacia el techo, maldecí en mi mente, y me di la vuelta para dirigirme hacia la mesa de nuevo, me senté lo más distante que pude de Alice, lo cual no fue mucho porque la mesa no era tan grande, mamá dice que “mesa pequeña, familia unida”. Fue un largo silencio todo el tiempo que estuve aquí desayunando mi asquerosa arepa, para cuando terminé de comer Alice suspiró, solo vino todo ese vómito verbal. —Tengan cuidado, con esa bocanada de viento va a terminar de destrozar esta familia. —Que esté castigada no te da el derecho a decir algo así— Dijo mi padre dirigiéndose a mí. Esto era sorprendente, primero me castiga por chocar el auto, suceso del que mamá estaba enterada, por llevarme a Alice al Club, cuando estoy cansado de explicarle que yo no me la llevé, solo me siguió, y por estar tomando prestado dinero de su cuenta para la banda, cosa que le dije que le pagaría al hacerme famoso, pero los adultos de hoy en día solo quieren tener la razón. —No hay mucho en mi cuarto que me puedas quitar. —Hijo, por favor no le hables así a tu papá— Intervino mamá. —Déjalo así Mary Ann, solo son unos groseros. Preferí retirarme de ahí, que seguir peleando por algo que ya no tiene sentido, empecé a fregar los platos que me llegaban, mamá al colocar el suyo, solo me susurró que me calmara, que todo estaría bien, pero sé que nada está bien, aún no lo he hablado con la banda pero por culpa de Alice los perdería, ese tren junto a mis sueños se iría, fregué y fregué y cada vez fregaba con más odio estos platos, tanto que la esponja de brillo se deshizo. En ese momento mi teléfono empezó a vibrar, lo tomé para ver quien estaba llamando para mi suerte, mi padre no me había confiscado mi celular o tal vez lo había olvidado. Contesté la llamada que era de Theo. —Hola Bro, hoy no estuviste en el ensayo, ¿todo bien en casa? Por aquí preguntan por ti. —Sí, solo es mi padre molesto conmigo, solo necesito un poco de tiempo para que me quite el castigo. —Ohh, ¿entonces estás castigado? ¿Será por mucho tiempo? ¿Qué deberíamos hacer mientras no estás? —Dile a los mellizos que no se preocupen, estaré ahí pronto, mientras tanto ensayen mucho, intenten escribir una canción, tenemos que corregir el fracaso de presentación que tuvimos anoche. — ¿Y cómo está Alice? —Eso no es relevante, ella ya no pertenece a la banda. Colgué inmediatamente, Theo a veces era un imbécil por preguntar cosas que no le incumben. Terminé con los platos y fui directo a mi cuarto, subiendo las escaleras, me encontré a Alice, se encontraba mirando al suelo. Ella intentó decirme algo, solo pude escuchar que decía. —¿Me perdonas? Ella me miró, yo la miré y seguí adelante hacía mi cuarto, cuando entré a mi habitación de inmediatamente cerré la puerta, miré hacia el techo y dije. —Supongo que esto es lo mismo que haberle escupido la arepa.
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