Capitulo 8 Ruido Blanco

1465 Palabras
Alices. —No puedo creer todo el drama que estan haciendo, sólo estoy siendo una adolescente normal. Mamá no me respondía, solo seguía con la mano extendida esperando a que le entregara mi celular, tenía esa mirada que te hace sentir tan miserable, así que mientras trataba de excusarme, también intentaba imaginármela con una venda en los ojos, así podía reducir el remordimiento. —Como una adolescente normal, te estoy privando de lo que te gusta, y sé que para ustedes el teléfono hoy en día es algo esencial. —Pero… —Sin peros, piensa en lo que has hecho, toda tu vida he intentado ser más que solo tu madre y te he enseñado que en esta familia la confianza es muy importante, y tú has roto la confianza de todos nosotros. Preferí quedarme callada, sabía que mamá tenía razón, siempre supe que si me descubrían esto iba a suceder, me imaginé tantas veces que pensé estar preparada pero aquí estoy sintiéndome como lo peor de este mundo. Mamá salió del cuarto, yo me tiré sobre la cama, a mirar el techo mientras me lamentaba junto a Israel. Qué fácil debe ser la vida para él, los gatos pueden hacer cualquier cosa sin tener ningún problema. —Pff. Por un momento pensé en Theo, sé que no es el momento adecuado, dudo salir de esta casa en mucho tiempo pero sólo pensar en que quería que fuera a verlo, hacía a mi corazón querer salir volando. ¿Por qué pensó en mí? ¿Acaso le gusto? Agarre mi almohada y tape lo roja que esta mi cara, no podía darle estos ejemplos a Israel. Tal vez si hablaba con mama podía lograr que me devolviera el celular, MI CELULAR, ¡demonios¡ cómo se me olvido, tengo el wifi activado debo quitárselo de algún modo. Baje lo más rápido que pude al comedor, seguro mamá se encontraba supervisando a Víctor, le tocaba hacer el desayuno, sin querer esa noche lo arrastre a mi desgracia, mamá estaba ahí, por desgracia mi teléfono ya no estaba en sus manos, rece porque no estuviera en su cuarto, analizando la situación era lo más probable. Si ella se enteraba, o peor si papa se enteraba me enviarían al reformatorio donde enviaron a la tía Yoli, debía pensar en algo. ¡Bingo! Me costaría algo de dinero pero podía convencer a Dani para que me ayudara a conseguirlo, era el único en esta casa que estaba a salvo de miradas. Subí nuevamente las escaleras, suspire, me calme y toque su puerta la cual se abrió apenas di el primer toque. —Entonces necesitas algo de mí. —Dijo como si se tratara de un yacusa. —Sí, ya sabes un favor pequeño —Dije. —Adelante, te invito a pasar a mi humilde morada para hablar de negocios. El mocoso con solo 12 años de edad hablaba mejor que yo, eso solo me fastidiaba más. —No te preocupes, estoy bien aquí afuera. —Como desees entonces, cuéntame sobre lo que quieres. —Mi celular, mamá me lo confisco y lo necesito para algo, sería algo de un momento, hago lo que necesito hacer y luego tú lo devuelves. —Suena a que puedo terminar como Víctor y tú, ¿qué me estarías ofreciendo? —Realmente pensaba que podía ser un favor de hermanos, ya sabes sin nada a cambio. —Entiendo, quiero tu ropa interior. —Qué asco, no. —Entonces… Adiós. —No, espera ¿Para qué quieres eso? —Necesito verme menos virgen que mis amigos, así podría ser el líder de la banda. Eso sonaba muy tonto, supongo que a pesar de hablar mejor que yo seguía siendo un simio, no me quedaba de otra, necesitaba salvar mi pellejo. —Ok pero no mía, le diré alguna amiga que me preste su ropa interior, necesito algo de tiempo porque sin mi celular no la puedo contactar. -—Mucho mejor, no te preocupes, es un trato entonces. Asentí y me fui aliviada a mi cuarto, lo había logrado y me había salido barato. —A comer— Grito Víctor desde la cocina. Baje sin poder festejar mi victoria junto a Israel. Todo en la mesa se sentía muy tenso, papá ni siquiera me miraba, mamá cada vez que podía solo murmuraba y para ponerle la cereza al pastel, cuando Víctor sirvió las arepas, lo cual era inusual que hiciera, pues era una receta que le sacó a algún loco extranjero, sólo me aterrorizaba pensar que había escupido sobre la mía. Desde anoche Víctor no me habla, por suerte tampoco hemos tenido tiempo para encontrarnos en la casa, sólo he podido notar como me observa fríamente, sé que me odia, no lo culpo. Papá ha dicho que va a vender su batería y así demostrar que ser rebeldes no nos iba a servir de nada, eso significaba que la banda moriría, yo era a culpable, creo que enserio iba a pasar todo este día y los que me quedan sintiéndome miserable conmigo misma. Agarré la arepa y le di un gran mordisco, merecía esto aunque no estuviera segura de que le hubiese hecho algo, tenía bien merecido lo asqueada que me hacía sentir cada mordisco que le daba. Cuando Víctor finalmente se sentó en la mesa a desayunar con nosotros, todo seguía muy silencioso, extrañaba un poco la pelea rutinaria. Pensé en hablar con papá, tal vez podría convencerlo para llegar a algún acuerdo, para que Víctor no abandonara la banda, se me ocurrió también trabajar pero me costaría mucho tiempo poder ganar o suficiente para comprar una batería, son caras, la forma en la que la consiguió Víctor fue sin pedir nada en sus cumpleaños durante tres años seguidos. Suspiré, pensé que no lo notarían Víctor terminó de comer se levantó y dijo. —Tengan cuidado con esa bocanada de viento que expulsó podría terminar de destrozar esta familia. —Que esté castigada no te da el derecho a decir algo así— Dijo papá algo molesto. —No hay mucho en mi cuarto que me puedas quitar— Dijo Víctor sarcásticamente. —Hijo, por favor no le hables así a tu papá. —Espetó mamá. —Déjalo así Mary Ann, solo son unos groseros. Me encontraba colapsando, me levante de la mesa, miré hacía las escaleras, automáticamente me dirigí hacia mi cuarto. Dani venía del pasillo muy alegre, tropezó conmigo, el no puso mucha atención a eso solo se paró y siguió, pensé en que seguramente se estaba muriendo de hambre o algo así, ahora que lo veía, se me hacía raro que bajara tan tarde a desayunar, volteé para ver hacía la mesa una vez más, al menos mis padres estaban feliz con él, era su talón de Aquiles . Desanimada me fui, al entrar al cuarto, fui a cepillarme, debía pensar en este tiempo como algo bueno para mí, podría hacer ejercicio, escribir una historia una chica que se enamora de un chico de banda o algo así, no lo sé, debía ingeniármelas para que el aburrimiento no me matara. Al salir del baño que se encuentra en mi cuarto, vi mi celular sobre la cama, Dani lo había conseguido, ese enano me había salvado la vida. Que feliz me sentí por un momento. Tenía una nota encima de él, Dani me había dejado el mensaje que sólo contaba con cinco minutos, ahora entendía porque había tardado tanto en bajar, ese mocoso era listo a pesar de ser un simio. Dejé de perder tiempo y lo tomé, encendí el celular, lo desbloquee, me dirigí al w******p y ahí seguí su mensaje, su bello mensaje, tenía suerte de no tener casi mensajes de nadie, así podía concentrarme solo en su mensaje. Levemente reí, lo abrí y coloqué. Texto: Hola, disculpa no haber respondido tu mensaje, realmente no soy de usar w******p, así que preferiría que si quieres, si te provoca volver a escribirme lo hicieras por mensaje de texto normal. Tocaron muy bien anoche y disculpa de antemano por el drama. *emoji riendo* Pensé mucho en las palabras que debía usar, cuando escribía no sabía si estaría bien lo que había puesto pero ya lo se había enviado, borré el wifi de mi teléfono, así la clave se desaparecería, en este momento solo me sentía bien y ya. Era aturdidor este silencio, como si de un ruido blanco se tratara, no sabía cómo arreglar las cosas pero debo buscar una forma. Israel maulló, le respondí que tenía razón, no había pensado en lo sabio que es Israel a veces, sonreí, tomé el celular para dejarlo en el cuarto de Dani y salí de mi cuarto nuevamente, si quería arreglar las cosas, debía proponerme a hacerlas, lo primero era disculparme con Víctor.
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