Sudo. Todo hierve, el vapor me tiene jadeando con el cabello desordenado y algunas hebras pegadas a la frente. Grito por la embestida de Massimiliano que me toma desde detrás mientras mis dedos se pasean en el abdomen de Nader que sonríe con la escena que tiene delante de sus ojos. Se inclina un poco para besarme. Enloquezco. Estoy sometida a ellos, dejándome desarmar como sea que se les antoje. Cada estocada alborota mis sentidos y abro los ojos cuando el estómago se me revuelve de una forma descomunal, tanto que termino despertando de ese sueño húmedo, desesperada por contener el vómito que no logro evitar. Termino soltando todo en el suelo, me apoyo del colchón mirando hacia abajo, me arde la garganta por todo lo que tomé ayer. No estoy acostumbrada a hacerlo, supongo que es la reac

