Cap. 7 “Confusión”

1409 Palabras
— ¿Tú te tocas?, o sea, ¿te masturbas? Preguntó dudoso y curioso. A lo que yo solo me limité a reír nerviosa. No esperaba que me hiciera esa pregunta. Ahora entiendo cómo se sintió cuando le hice aquella pregunta. — Amm... Bueno, para ser sincera no lo he hecho ni lo he intentado. Respondí honestamente. Lo he pensado, pero luego me arrepiento. Me da una cierta curiosidad, sin embargo, me retengo a no hacerlo. Es que es raro para mí. Aunque muchos ya me han dicho que es bueno. — ¿Por qué? No es nada malo, al contrario, es importante que te conozcas bien. Respondió asombrado. — Sí, pero no. Bueno, es solo que no me he dado curiosidad, y no sé, solo no lo he hecho y ya. — Bueno. — Supongo que tú te das mucho amor. Dije risueña. «Ah, cómo me gustaría que ese amor también me lo dieras a mí. Ay, pero Esther, ¿qué cosas dices?» Me reprendí enseguida de mi pícaro pensamiento. — Sí, demasiado. Deberías intentarlo. Respondió riendo. «Ah, Jess, no ayudas con ese tipo de comentarios. No, no, no, estas malditas hormonas me hacen daño» — No sé, tal vez algún día lo intente... Dije y luego me reí, tratando de ocultar mi creciente vergüenza. A lo que hizo que él estallará en risa, se ve tan lindo cuando sonríe, me encanta esa sonrisa. Sin darme cuenta me acerqué más a él. No sé por qué de repente me invadieron unas ganas de besarlo. Ver esos agradables labios, se ven tan suaves, quisiera probarlos... — Esther, Esther, tierra, llamando a Esther. — Eh... ¿Qué pasó? Pregunté saliendo de mi nube. — Estabas pérdida, ¿qué es tan interesante? — Tus labios. Solté de repente. «¡Ay que rayos dije! No puedo creer que se lo haya dicho.» Me miró sorprendido y un poco desconcertado. «Ah, ¿qué estoy haciendo? Tengo que controlarme primero. Piensa en algo, Esther, en algo sensato» — ¿Qué? —¿Qué? Yo no dije nada. — ¿Por qué mis labios? Acaso, ¿tengo algo? Dijo acercándose un poco más. «¿Por qué hace eso conmigo? No sé qué hacer, no me puedo contener a estas perras ganas de besarlo. Sus labios, su calor que irradia me atrae más a él. No puedo controlar esta peligrosa atracción» — Amm... Sí. Solo atiné a decir. «Esto se está saliendo de control» —¿Qué es? Preguntó acercándose aún más a mí, de manera que estamos a sólo unos centímetros de rozar nuestros labios. — Algo. Susurré mientras le pasaba mi dedo anular sobre su labio. Me quedé hipnotizada por sus labios carnosos y me miró de una forma tan tierna, que no aguanté más y le planté un beso. Del cual, al principio se quedó totalmente sorprendido y no correspondía. Sentir sus suaves labios, su respiración y su sabor a menta, ya que, por lo general a Jess le gusta comer caramelos de menta. Nuestros labios siguen el compás, me besa lento, sus labios son extremadamente suaves, su beso es refrescante, nuestras respiraciones se agitan, al fin nos separamos. Él me mira desconcertado. — Amm... Yo... Dije tratando de controlarme. — ¿Qué sucedió con nosotros? Preguntó confundido. — Amm... No lo sé, solo me dio curiosidad y tus labios se veían tan besables. Indiqué riendo nerviosamente y sintiendo una gran calor. Así que me abanique con mi mano derecha. — Esther, pero esto no debió ocurrir, nosotros somos amigos, solo eso. Nada más que amigos y no me gustaría que nuestra amistad se perdierá por esto. «¿Qué puede hacer un beso? No creo que con eso nuestra amistad se destruya. Además, no creo que no le haya gustado el beso. Porque yo si lo disfrute» Quería decirle, pero me traga mis palabras al ver su rostro preocupado y desconcertado. Cada vez más me daban ganas de salir huyendo hasta mi cuarto y llorar por lo estúpida que me veía ahora. — Solo fue el momento, no es para tanto, aparte no creo que no te haya gustado porque no pusiste ninguna objeción ni te apártaste de mí. — No, porque me quedé en shock. Explicó a la defensiva. — Ya, olvídalo, no paso nada. Solté un poco decepcionada. — Está bien. Dijo tranquilo. «Claro, cómo él no es el que se está muriendo por dentro. Me siento tan tonta, no sé por qué hice eso, es tan impropio de mí. Él tiene razón eso solo puede empeorar nuestra bonita amistad. Pero aquel beso era tan importante para mí, aquel había sido mi primer beso. No me arrepiento, pero, estoy segura que no debería sentirme de esta manera. Debería estar saltando de felicidad y no sentirme tan avergonzada, tan patética. No puedo verlo a la cara y más que él no siente lo mismo» — Mejor me voy a mi casa, nos vemos luego. Brame de mal humor, estaba enojada conmigo misma, por haber permitido que esto pasará. Además de que, cada vez que lo recuerdo me siento más patética. — Esther, ¿Estás bien? Preguntó preocupado alcanzandome a sujetar por detrás de la espalda. — Sí, sí, estoy bien, estoy perfectamente bien, ¿Qué te hace pensar que no estoy bien? Respondí exaltada tratando de soltarme de su agarre. — No lo pareces. Se apresuró a decir con seriedad. — Ya, no me digas nada. Nos vemos después. Me separe bruscamente y me dirigí a la puerta, pero él me lo impidió. — Suéltame. Dije forcejeando. — Tranquila, Esther. Dijo mientras me abrazaba de frente ahora. Su calor y su esencia me hacen sentir muy pequeña. Me gusta sentirlo, quiero que sea dueño de cada uno de mis momentos, estar de esta manera, juntos. Pero, claro eso no se puede, no, él y yo solo AMIGOS. Y eso está más que claro que el agua. — Por favor suéltame, no me confundas más de lo que estoy. Me lamenté mientras trataba de impedir que me salieran las traicioneras lágrimas que amenazaban con salir. — ¿Sobre qué? Preguntó confundido. — Sobre nada, ya entiende que fue solo un error, un error lo puede cometer cualquiera, ¿no? «Eso es lo que yo quiero creer, al igual que él. Me duele negar esto. Sin embargo, no sé qué pasa conmigo. No lo amo, o, ¿sí?» — Sí, está bien, solo no hay que repetir lo que hicimos, tú eres mi mejor amiga y te respeto. Respondió tranquilo. — De acuerdo... — si así lo quieres. Trató de esbozar una sonrisa, la cual creo que en vez de parecer sonrisa es más una mueca. Me abraza, y me despido. Finalmente salgo hecha una bala, hasta que me alejó de su casa, camino despacio. De regreso, en el camino todo me parece demasiado brillante, mis ojos arden, solo quiero llegar a casa y encerrarme en mi cuarto. ¿Cómo un momento tan hermoso puede ser tan doloroso? La manera en la que él me miró, en sus palabras. Al sentir el movimiento de sus labios sobre los míos, pensé que realmente sentía lo mismo que yo. Pero, me equivoqué. Al llegar a mi casa, no me puedo explicar por qué me siento tan mal y solo comienzo a llorar sin saber porqué. Es que cómo puede ser tan tonto, cómo no puede darse cuenta... cómo es que destruí nuestra amistad solo por un sentimiento que no tiene ningún fundamento. Soy una tonta por haberme enamorado de mi mejor amigo, lo peor de todo es que al parecer él ya lo sabe o finge, o no sé. Me duele que haya respondido de esa manera. «¿Será que solo me ve como una amiga, nada más? ¿Cómo es que me enamoré de él? Solo debe ser una confusión, ¿No? No nos podemos enamorar. Además, él no es mi tipo. Ni yo de él» Sin embargo, esto que estoy sintiendo no es nada que no haya sentido ya. Sin dudas siento algo más que amistad por él. ^°^°^° Bonus Los labios de Esther son muy suaves y cálidos, su dulce aroma y el calor de su cuerpo es tan... Relajante. Pero, no puede pasar nada entre ambos, si todo sale mal, es posible que perdamos todo lo que tenemos. — Lo siento, Esther. Esto no puede ser. Susurre después de que ella se fue.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR