Pero una multitud de ellas se multiplican en mi cabeza. ¿Como qué tipo de mujer era? ¿Madre? ¿Esposa? ¿Mason la amaba? Me burlo internamente de esa pregunta. Ese demonio no es capaz de tener emociones, y mucho menos algo que requiere dar más que tomar. Pero hizo todo lo posible por sustituirla por mí, así que quizá sentía algo por ella. O tal vez simplemente estaba obsesionado con ella y me infligirá eso. Me llamó su cosa, y a la gente como Mason no le gusta que les quiten sus propiedades. No es que les gusten, sino que anhelan la sensación de poder que conlleva poseer esas cosas. Las cosas siendo Eliza y ahora, yo. Unos dedos fantasmales me arañan la columna vertebral al pensar en ello y rápidamente ahuyento esa sensación, optando por centrarme en Jeremy. Al parecer, está int

