—¿Se están divirtiendo Jeremy y tú? —Su voz tranquila y sofisticada llega. Me lo imagino sentado detrás de su escritorio y golpeando con el dedo sobre la mesa. —Sí. —Miro a Jeremy, que ahora está preocupado observando un ejército de hormigas que desaparece detrás del banco. —Está frío. —Llevamos abrigos, bufandas y guantes. Te aseguraste de ello, ¿recuerdas? —Lo hago. —Estamos bien, Mason. Realmente lo estamos. —Eso me gusta. —Su voz baja de tono. —¿Te gusta qué? —Ustedes dos están bien. Te refieres a Eliza y Jeremy. Pero no lo digo, eligiendo permanecer en silencio. —Ten una cita conmigo esta noche. —¿Una c-cita? —Sí. Es cuando dos personas tienen un tiempo a solas. —Sé lo que es una cita. Sólo que no estoy segura de por qué la quieres. —Ya tienes una cita con J

