Eliza Mi vida continúa. O al menos eso es lo que me gustaría creer una semana después. En mi intento de recomponerme, finjo que mi vida sigue adelante. Que no presencié un asesinato, que no besé al asesino, que no fantaseé con coger con él y que no me corrí por sus estímulos. Dos veces. ¿Porque ese orgasmo cuando estaba borracha? Sí, eso no fue del todo mío. Simplemente estaba añadiendo un poco de fricción a la avalancha que ya había provocado jugando con mis pezones. Puedo culpar de todo eso a lo sensibles que son o a lo borracha que estaba, pero el hecho es que me excitaba, por su presencia y su tranquilidad salvaje. Pero eso no fue todo. Le pedí que me cogiera. En mi estado de embriaguez, estuve a punto de rogarle que tomara lo que quería. Sí, pensé que aceleraría el p

