Pasado

864 Palabras
—¿Olivia? ¿Qué haces aquí?— Christian originalmente pensó que era una reunión de oficiales, pero no esperaba que Olivia fuera la única que viniera aquí… Era clara la intención, ya que la estuvo evitando en un lapso corto de tiempo. La mujer que estaba sentada allí era una mujer sumamente sensual y cautivadora, muy guapa incluso Christian lo reconoció así… Era su compañera del ejército, Olivia Durán una chica con carácter como a él le gustaban. —¿Estás aquí? Si viniste— Christian comprendió al instante que ese era el truco de Olivia, hacerle venir aquí. Christian suspiro cansado—Pensé que lo había dejado claro aquel día en el hospital, hable contigo, pensé que lo habías entendido todo— Christian hablo con voz alta… —No podía dejarlo así, necesitaba hablar contigo, verte nuevamente…—Olivia lo estaba haciendo muy difícil. Christian sonrió con amargura, no era el único, que quería aferrarse pero no podía dejarse llevar, sólo temía que se dejará llevar aunque no pudiera hacerlo... No quería estar en esta situación… Para él también fue difícil pero ya había dado el siguiente paso, se había casado no podía evitarlo. Le gustaba ella y mucho, Olivia era una mujer delgada, casi tan alta como Christian con un porte de mujer poderosa, e inalcanzable… Ha compartido el campo de batalla incontables veces con Christian, formando una unión. Una que no estaba destinada a ser. —Te lo ruego, no te cases, te lo pido escúchame ¿Lo harás?, Puedes quedarte conmigo, seré la mujer perfecta para ti. Olivia agarró con fuerza la mano de Christian, estaba decidida a pedir una oportunidad, lo miró con un rostro lleno de súplica. Christian sabía lo arrogante que era Olivia, aunque era la hija ilegítima de la familia Durán, era una hija no reconocía por la familia, pero frente a la familia Durán, nadie se atrevía a meterse con ella, era solitaria y decidida, fría e incluso despiadada. El día de la boda de Christian con Sofía, Olivia fue hospitalizada por un accidente menor, Christian sabiendo que los dos son personas que también venían de las fuerzas especiales, ¿cómo podía caer tan fácilmente? —Lo siento, Olivia, como dije, en esta vida te he fallado no podré seguir contigo, si existe una próxima vida, Olivia en esa segunda vida estaré a tu disposición… En esta vida ya me case con Sofía. Christian retiró cruelmente su mano, esta relación había terminado, él fue el que se retiró primero, también fue el que se rindió primero, estaba destinado a lamentarse por Olivia en esta vida… Pero tampoco está dispuesto a vivir un doble vida… No quería vivir una doble vida fuera de casa. Olivia agachó la cabeza sin poder evitarlo y se rio fríamente—Eres un cobarde, sólo porque tu abuelo lo dijo, estás jugando a las casitas con esa niña, Christian, ¿qué pasa con nosotros? ¿Qué somos? ¿Y qué soy yo? ¿Dónde quedó yo?. Olivia casi rugió con lágrimas en los ojos al final de su frase, no quería terminar así, siendo abandonada, dejada de lado, siendo reemplazada por una niña que no conoce nada del mundo… Una chica tonta que vive en un mundo de maravillas, estando bastante alejada de la realidad. Fue una suerte que todo el primer piso estuviera cerrado, de lo contrario, con el estado caótico de Olivia y Christian, habrían causado una conmoción… Y quizás abrían sido expulsado fueras del establecimiento. El nudo de la garganta de Christian se movió con dificultad, pero al final no pudo decir nada. Olivia le señaló el pecho—Tienes una cicatriz aquí de cuando me salvaste, tienes una marca de mordedura en el hombro de cuando te mordí la primera vez que lo hicimos, y un sinfín de marcas en tu cuerpo están relacionadas conmigo, Christian, ¿te atreves a hacérselo saber a tu esposa? ¿Te atreves a decírselo? ¿Cómo se sentirá Sofía? —Es un recuerdo entre nosotros, no se lo diré a nadie… Olivia estaba sumamente enojada y no quería dejar el tema quieto cada vez se enojo más. —¡Christian, eres un mentiroso! ¡Me dijiste que sólo era como tú hermana pequeña! ¡Me mentiste y volviste para casarte con ella!, Escapaste para tu boda. Olivia gritó histéricamente, agarrándole al cuello de la camisa, la Olivia que no tenía piedad ante los traficantes, ni ante los matones, lloraba incontroladamente en este momento… La mano de Christian que sostiene la silla ya es blanca, y los ojos rojos —Yo también pensé que iba a envejecer contigo, pero, también está Sofía y sus padres, ellos al salvar mi vida, ¿qué puedo hacer? Las últimas palabras de mis padres fueron que cuidara de Sofía, ¿qué podía hacer? ¡Olivia, a diferencia de ti, yo no estoy agobiado!, Esto no esta haciendo mal a ambos, debemos dejar esto es el fin. Christian estaba siendo firme, no quería lastimar a la que mujer que le gustaba. —Eres un mentiroso y un cobarde. —Ya basta Olivia, cálmate por favor. Christian estaba tratando por todos los medios hacer la cosas bien.
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