–Agua, Mercedes. –Me pasó el agua helada con limón. –Jhony saca el heno del depósito y móntenlo en un camión para salir ya. –El hombre se movió después de la orden. –Eleazar no dejes los caballos sueltos si ves que avisa lluvia. –Hay agua limpia en ese tobo. –Me avisó la tía señalando cerca de mí el recipiente color azul. –Ah, buenos días, tía. –Fui y me lavé rápido la cara, era algo que hacía por lo menos cada media hora. No soportaba tener sudor en la cara y ahora menos que le había dado rienda suelta a los pelos de mi cara, que no eran para nada abundantes. –No es necesario que madrugues a diario, Basco. Ya has hecho en tres horas lo que se necesita para el resto del día. –Todavía queda trabajo, tía, no me bastan las 24 horas. –En cinco días has hecho lo que haría yo en dos semanas

