Creo que tuve mucha suerte por como pasaron las cosas. Después de colgar la llamada de Isabel y aceptar su trato mi corazón aprendió a latir a otro ritmo. Comprendí que mi vida sería imposible al lado de mamá y sus ideas y que sería peor si no estaba junto a Basco. Si era como ella decía, y él venía a mí, después de ver mi fotografía en la prensa, entonces yo le importaba. Y si yo le importaba no era tan malo ocultarle de nuestro trato y aceptar comprar su dinero, cancelar la deuda y poner la hacienda a mi nombre. De todas maneras ya estaba perdida y firmaría un documento donde le enviaría grandes cantidades mensuales a mamá y a mis hermanos para sus gastos. Claro que mamá no estuvo de acuerdo. Ella no confiaba en mi palabra y hasta se inventó que los dejaría en la calle. Le juré que

