¿Qué pasaba por mi cabeza cuando permití que me arreglaran así la tía y mamá? La mujer que se reflejaba en el espejo era una atrevida, una con senos altos, cintura sinuosa, caderas apretadas en el vestido de algodón n***o y piernas que me hacían lucir alta porque mis pies estaban metidos en los tacones negros. –¡Esto es exagerado! –Les dije a las tres que me miraban con admiración. –¿Qué va a pensar Federico? Es una cena, no sé ni siquiera a donde iremos. –A donde vayan estarás bien arreglada. –Me dijo mamá arreglando el collar en mi cuello con un dije de corazón. –Yo estoy de acuerdo con tu mamá, aunque parezca broma. –La tía pasó la mano por mi cabello voluminoso, brillante y muy n***o. –Falta la boca, la boca que vaya de rojo. Habían usado sombra blanca muy clara en los ojos y apen

