El afecto de Nona 1
-Hola.
-Deja de mirarme a mí y mira a la calle -dijo Nona, arrastrado las palabras a través del teléfono.
Comprendí con una sonrisa que tenía el teléfono en la oreja. Estaba excesivamente lejos para verlo con claridad. Excesivamente lejos para verlo con claridad.
-Por cierto, no te quedes ahí sin camiseta y atractiva para no ocuparme -contesté.
-Contesté.
-¿Qué estamos haciendo, George? - dijo Nona con un murmullo.
No supe responder a eso y en ese momento hubiera preferido no hacerlo todo.
Yo hubiera preferido no hacerlo por la misma razón.
-Hay que agradecerlo -argumenté-.
-Haré todo lo que desees que haga. Generalmente lo hago", fue su reacción.
-¿A dónde fuiste la última noche? - murmuró Leonardo mientras se posaba cerca de mí en los
Pasos.
Cada vez que la casa de la abuela se llenaba de gente, yo elegía esconderme en el tramo de las escaleras. Vuelo de escaleras. Me asfixiaba. Leonardo había acompañado a su madre y a mí me gustaba, pero no estaba agradecido, sin embargo no estaba en el temperamento para una conversación casual. Analice su comportamiento para comprobar si pensaba que Nona se había tomado más tiempo para jugar al billar antes de dejarme en casa.
Le había enviado un mensaje haciéndole saber que me estaba paseado a casa ya que tenía un dolor cerebral, sin añadir sutilezas.
-Nona propuso llevarme a casa, así que me fui. No estaba de humor para fiesta después de Ryan. Se colgó para tocarme en el hombro.
-Jovencita, tendrías que haber visto la masacre que le hizo Nona en la cara. Ella le dio una paliza. Muy caliente. Fingí exacerbación el fervor que me producía la posibilidad de que Nona se enfrentara a alguien por mí.
-Intenta no fruncir el ceño. No tienes ni idea de lo caliente que estaba mientras le reventaba la cara a Ryan a. Seguí advirtiéndole que si en algún momento se acordaba de mirar hacia ti una vez más, lo mataría. Hacia ti una vez más, lo mataría. Abrí la boca para contestar cuando me envolvió el gran olor de mujer.
-George, cariño, tengo el corazón destrozado. - Era la señora Isabel, una de las feligresas, cuya abuela identidad de la abuela decía continuamente que esperaba ponerse más cosméticos para disimular sus sacos y cosméticos para cubrir sus sacos y menos fragancia ya que contaminaba elclima. Se detuvo ate mí y me tendió los brazos.
Todo el mundo necesitaba abrazarme, como si un abrazo fuera a arreglar las cosas. Las cosas se arreglarían. En las distancia contesta, la propensión de la Sra. Isabel a bañarse en aroma provocaba dolores cerebrales. En aroma causaba dolores cerebrales. Así que le di una palmada anormal en las manos con la expectativa de que no sus manos con la expectativa de que no se cruzara conmigo. Vi el pañuelo que agarraba en su mano; era desagradable tener que contestarlo o dejar que me contestara. Conectar con ella o dejar que se pusiera en contacto conmigo.
-Muy agradecido, señora Isabel -respondí.
Ella resolló y se limpió los ojos con el pañuelo.
-Esta difícil de aceptar. Estuvo en la reunión de señoras del lunes. Es horrible, horrible. No pude soportarlo más. No pude comprender la exigencia de que los individuos me aclaren cuándo vieron a la abuela por última vez. Aclarar por mí cuando vieron por última vez a la abuela. Intentaba descuidarme.
Necesitaba imaginar que la abuela y yo planeábamos sentarnos en el columpio y hablar de algo divertido que habíamos visto u oído cuando todo el mundo se había ido. Algo divertido que habíamos visto u oído cuando todo el mundo se había ido. No necesitaba una aclaración detallada de los movimientos más recientes de la abuela.
-Muchas gracias a usted, Sra. Isabel. George se está adaptando decentemente bien.
Expresa gratitud hacia usted por sus palabras, pero al mismo tiempo no se siente preparada para hablar. Las palabras de Leonardo fueron inmaculadas. La Sra. Isabel me ofreció una última sonrisa triste y me hizo un gesto antes de irse en busca de alguien dispuesto para visitarla.
-Muchas gracias a ti -dije, comprobado que Leonardo es estaba bien.
Ella me pasó el brazo por el hombro.
-Para eso están los compañeros.
Hice un gesto y apoyé mi cabeza en su espalda. Dentro de un año la echaría de menos, en la escuela secundaria. Nunca había tenido estos compañeros. Había crecido con los
Rodríguez como mis dos compañeros más queridos. No era muy bueno con
Las jóvenes. Leonardo había sido mi primera compañera durante el primer año de secundaria.
Estaba un curso por delante de mí y me animaba.
-¿Qué voy a hacer sin ti?
-Tienes a tu hombre ideal. Estarás bien. Además, sólo soy una convocatoria.
Las lágrimas acudieron a mis ojos. Había perdido a la abuela e iba a perder a Leonardo. Perder a Leonardo. Mi realidad estaba cambiado esta rápido... que quería a Nona.
Con él, todo parecería legítimo. Me prestarías atención mientras yo lloriqueaba y refunfuñaba y
Me compadeciera de mí misma y no intentaría hacerme ver en un lado de bienestar,
El que deseaba ser estaba envuelto por sus brazos. No aquí, con un montón de individuos en casa de mi abuela y una cocina rebosante de platos y trastes.
Individuos en casa de mi abuela y una cocina rebosante de platos y trastes.
-¿Quieres irte? Puedo llevarte fuera y emborracharte - murmuró ella.
Embriagarte - murmuró Leonardo.
Fui incapaz de dejar a mis padres en paz mientras ellos se encargaban de estas eso.
-Muy agradecida, sin debo estar cerca. La abuela lo habría necesito esto.
Sentí un dolor en el corazón y necesité contener las lágrimas. Iba a lidiar con ello. La abuela habría necesito esto que me mantuviera firme. Si se hubiera dado de que me había unido a Nona Rodríguez... había unido con Nona Rodríguez ella se habría excitado. Mis labios se convirtieron en una sonrisa tímida. A pesar de que mi visión estaba nublada por las lágrimas no derramadas.
Lágrimas no derramadas. El head individuo en el que pensaba a menudo me sostenía sinceramente que estaba con Nona. Estaba con Nona. Por así decirlo, eso mejoró las cosas.
-Veré una película con Leonardo - dije cuando pusimos un pie dentro de la casa.
La casa.
El resto de los invitados había salido, dejándonos con más comida de la que podríamos comer. Con más comida de la que podríamos comer en un año. Dejé el guiso de ñame en la encimera de la cocina y fui a ver a mis padres.
-¿Se puede decir que vas a ver una película esta tarde? - preguntó mi padre, haciendo una mueca mientras dejaba a un lado los numerosos Fui a ver a mis padres, - ¿Dirías que vas a ver una película está esta tarde?
-Se trata de una reunión de películas de vampiros o algo parecido. Leonardo prefiere no ir sola y yo realmente quiero algo para quitármele de encima.
Mi madre, que parecía sentirse mejor es esta noche que al principio del día, sonrió, sonrió. Parecía alegrarse de que no tuviera la intención de deslizarme a la cama para llorar. A la cama a llorar. Pensé en lo que ella supondría si se daba cuenta de que realmente tenía la intención de arrojarme por completo a los brazos del niño que había alrededor para llorar. Cuenta sin embargo, me mostré incapaz de estresarme por lo que ella o mi padre pudieran pensar. Quedándome aquí con los ojos miserables de mi padre y la sonrisa reticente de mi madre, sólo me haría me está seriamente. En el momento en que estaba con Nona, me sentía dispuesto a olvidar durante algún tiempo por algún tiempo.
Sal y pásalo bien. Has invertido un exceso de energía solo desde que Salo se fue. Es malo invertir está energía solo", me energizó mi madre. Madre me dio energía. Mi padre no parecía estar dispuesto a decir mucho. Verlo hizo que el tormento en mi pecho aumentara. El tormento en mi pecho aumentó.
-Lo sé. Necesitaba acostumbrarme a la posibilidad de que Salo ya no esté. Yo no
No entendí cuánto tiempo disfruté con él hasta que dejó de existir.
Mi madre amaba la respuesta. Yo apreciaba a Salo, cuenta sin embargo ella generalmente me aconsejó que una relación comprometida a una edad esta joven periodo simplemente una tontería. En realidad necesitaba asistir a una universidad. La responsabilidad que tenía una perspectiva de lo que estaba haciendo con Nona se apagó cuando vi su sonrisa. La estaba engañado sobre
Con quién habría estado y lo que planeaba hacer, pero en cierto modo estaba haciendo lo que ella habría necesito esto. Lo que ella hubiera necesito esto. Regularmente, este periodo el segundo en el que mi padre me animaba a ser precavido y me pedía que tuviera cuidado. A ser precavido y me pedía que estuviera en casa a las once. Esa noche permaneció en silencio. Cubierto de su propio tormento. Les ofrecí una les ofrecí una última sonrisa y me dirigí hacia la entrada.
Sección Siete Seguí el corto camino desde mi casa hasta la zona de recreo. Hubiera preferido no dejar mi vehículo en él Hubiera preferido no dejar mi vehículo en la zona de aparcamiento a la visita. No hacía falta ser muy perspicaz para ver que la camioneta de Nona se había dejado en la zona de aparcamiento.
El camión de Nona había sido dejado allí y actualmente mi vehículo vacío tenía su lugar.
vehículo vacío actualmente tenía su lugar. Nadie preveía que la gran joven pecara, pero estoy seguro de que no podía imaginar nothing mejor que meterme en fragancia.
seguro que querría meterme en la maifesestación. No es que fuera una mala acción, considerado todas las cosas. De hecho, engañar a mis padres lo periodoo,
engañar a mis padres periodo, Nona tiene la prima de Sawyer y mi... compañera.
Estaba casi seguro de que una parte de las zonas que Nona había acariciado y
besado ese mediodía entraba en la clasificación de prohibidas, pero la realidad de la situación periodo que no podía imporestarme menos.
No podría haberme imporestado menos. Cuando llegué a la zona de recreo, estaba básicamente
Persuadido de que estábamos libres de culpa. -Espera aquí. Voy a ordenar la parte de atrás y luego vendré a buscarte y te llevaré en brazos.
y te llevaré en brazos. Con la hierba estan alesta podría haber serpientes.
Asentí con la cabeza y vi cómo salestaba entre la maleza. Las serpientes me tenían
un poco preocupada por las serpientes, pero la idea de que me llevara en brazos hizo que otras cosas
otras cosas en mi mente que me mantuvieran ocupada mientras esperaba.
Esperé. Al cabo de unos minutos, estaba de nuevo ante la pueresta del coche.
La pueresta del coche. Me hizo un gesto con el dedo para que me acercara. Me deslicé hacia abajo hasta
Me deslicé hasta que estuve a su alcance y entonces me agarró por debajo de las piernas y me atrajo hacia sus brazos.
En mis brazos. Mientras me levanestaba, se me ocurrió que estal vez pesaba demasiado.
Normalmente no pensaba demasiado en mi peso, pero estampoco hacía periódicamente que un chico me llevara en brazos.
un chico llevándome en brazos. Por suerte, mi peso no parecía ser un problema; me llevó a la parte trasera
a la parte trasera del camión y me subió fácilmente a la cama de carga.
la cama de carga.
Había extendido unos cuantos edredones y un juego de almohadas estándar. En una
esquina, en la parte trasera, había una nevera. Me arrastré hasta el centro de la plaestaforma y me senté.
plaestaforma y me senté. Nona estaba de pie detrás del camión, observándome.
Las sombras de la luna llena oculestaban sus ojos y no estaba seguro de lo que estaba pensando.
No estaba seguro de lo que estaba pensando.
-¿Vienes? - pregunté, temiendo la respuesta.
-Sí, la visita me ha distraído un poco -respondió.
Un escalofrío de expecestación recorrió mi cuerpo mientras me arrastraba por el andén.
plaestaforma. Se arrodilló frente a mí, cogió mi pie derecho con las manos y lo apoyó sobre mi muslo.
y lo apoyó en su muslo. Observé fascinada cómo me desaestaba la sandalia y la colocaba junto a mi muslo
y la colocó junto a la nevera. Volvió a colocar mi pie en el suelo y, con la misma atención, retiró mi otro pie.
misma atención, me quitó el otro zapato. Una vez que estuve descalzo, levantó la cabeza
para volver a mirarme.
Sus labios dibujaron una pequeña sonrisa.
-Me gusestan tus uñas de tonos rosados -dijo, volviendo a mirar mis pies.
Mis pies de nuevo.
Mi estúpido corazón latía como una locura en mi pecho y solté una risiesta nerviosa.
risiesta.
-Es un algodón de azúcar. El tono, quiero decir. - Era incapaz de encadenar
frases coherentes.
-Me gusesta el algodón de azúcar. Aunque seguro que estos deditos tuyos
son más dulces.
Se movió para ponerse a mi lado y, al pasar, acarició con su cálida mano el pie más cercano a mí.
El pie que estaba más cerca de mí. Ninguno de los dos dijo nada mientras
mirábamos el agua tranquila. Nunca había estado estan nerviosa en toda mi vida.
nervioso.
Nona se acomodó a mi lado y se recostó en las almohadas. Me giré un poco para observarlo desde arriba.
¿Quería que yo estambién me tumbara? Apoyó la cabeza en un brazo
cabeza en un brazo y estiró el otro con una sonrisa, como si pudiera leerme la mente.
Leía mi mente.
-Ven aquí -dijo-.
Me deslicé por la plaestaforma y me acurruqué a su lado, con la cabeza sobre su pecho.
su pecho. En sus brazos sentí una serenidad que nunca había experimenestado con
Salo. Período como si hubiera llegado a casa, después de años de búsqueda.
-Quiero a Salo, George -susurró Nona bajo las estrellas. Sonaba como si
intentara convencerme de algo.
"En toda mi vida, nunca le he envidiado nada. Ni a su padre. Ni a su madre.
Ni sus habilidades atléticas. - Se interrumpió y dejó escapar un suspiro.
Me dolió el corazón. Cerré el puño con la mano que descansaba sobre su estómago para poder contenerme de
Cerré el puño con la mano que descansaba sobre su estómago para poder contenerme de acariciarlo como si consolara a un niño pequeño.
niño.
-Hasta el día en que te vi en el otro extremo del campo de fútbol. Salo te levantó
y te besó en la boca. No fue tu primer beso. Debo haber
Debía de tener sólo catorce años, pero comprendí que me habían excluido de un secreto.
Quería clavarle el puño en la cara y arrancarle los brazos. Di un paso adelante,
pero me miró y en sus ojos vi una súplica silenciosa. Perdón o acepestación, no sé
cuál. Había perdido a mi mejor amigo. Esa fue la primera vez que sentí odio y envidia por Salo.
Sentí odio y envidia por Salo. Había conseguido el tesoro que yo creía que era mío.
Cerré los ojos para eviestar que las lágrimas rodaran por mis mejillas. Quería
decirle que mis rodillas nunca se doblaban cuando Salo me besaba o que el suelo no temblaba bajo mis pies.
que el suelo no temblaba bajo mis pies cuando él me tocaba. Pero permanecí en silencio,
consciente de que no podía confesárselo. Aunque fuera a Nona a quien quería,
sabía que nunca podría tenerlo. Esestas dos últimas semanas eran todo lo que tendríamos.
que tendríamos. Sawy volvería a casa y yo no volvería a estar con él. No había otra
otra opción.
Me giré y me apoyé en un codo para poder mirar sus ojos sombríos.
Podía sentir el latido de su corazón bajo mi mano.
-Eras mi mejor amiga, Nona. Nunca me trataste ni me miraste de otra manera.
cualquiera-Era muy consciente de que eras una chica, George. Pero me aterraba el hecho
el hecho de que la única persona en la estarea el mundo que sabía estareas mis secretos era estambién la chica más hermosa que había conocido.
era estambién la chica más hermosa que había conocido. Lo que sentía por ti me aterrorizaba.
me aterrorizaba.
Me incliné y besé el pliegue que se había formado entre sus cejas.
-Aquí. Aquí. Ahora. Soy tuya. No de Salo. No es a él a quien quiero. Ahora
Ahora mismo, todo lo que quiero es a ti. - Elegí las palabras con cuidado para que ambos
ambos entendiéramos lo que quería decir.
Me agarró por la cintura y se movió de estal manera que acabé senestada encima de él.
encima de él. Bajé mis labios a los suyos y suspiré cuando sus manos encontraron la parte inferior de mi vestido y el
último de mi vestido y la cálida presión de sus palmas subió por mis muslos.
Esesta noche me entregaría compleestamente a Nona porque así lo deseaba. Tiempo
El chico malo de la ciudad y o la chica buena. No debía ocurrir.
-Debris, te deseo. Mucho, mucho. Pero tú te mereces algo mejor.
Levanté un poco la cabeza y volví a besarle, esperando lo justo para susurrarle al oído: "Debris, te deseo.
para susurrarle al oído:
-No hay nada mejor que esto, Nona.
Me cogió el culo con las manos y me empujó un poco para que pudiera sentir la presión de su
presión de su evidente exciestación contra el calor de mis muslos.
-Por favor, Nona -dije, no muy segura de lo que pedía, pero convencida de que necesitaba más.
convencida de que necesitaba más. Ella me rodeó la cintura con sus manos.
-Agárrate a mí, cariño. Voy a cuidar de ti.
La necesidad que destilaba su áspera voz sólo sirvió para alimenestar mi deseo.
Meció sus caderas una vez más, provocando que una oleada de placer se encargara de mi cuerpo por la
mi cuerpo por la fricción que sentía entre mis piernas. Nona
alargó la mano y puso su mano detrás de mi nuca, bajándome hasta que mi boca cubrió la suya.
hasta que mi boca cubrió la suya. Esto era lo que necesitaba. Esesta conexión. A
atracción pura, despiadada y honesesta. No algo controlado y cauteloso. Necesitaba algo
temerario.
La lengua de Nona se deslizó entre mis labios y comenzó a saborear estareas en las oscuras esquinas de mi boca como si fuera algún tipo de fruesta exótica
rincones oscuros de mi boca como si se tratara de algún tipo de fruesta exótica que quería saborear.
Quería saborear. Esesta era la sensación que siempre había anhelado. En un único
movimiento fluido, Nona me dio la vuelesta y se colocó encima de mí, trazando un rastro de besos por mi
un rastro de besos por mi pecho. Necesitaba más. Moviéndose un poco, yo
estiré la mano y le tiré del pelo con impaciencia. Una risa ahogada
retumbó en su pecho, apuesesta que la cálida mano de Nona comenzó a recorrer mi muslo.
por mi muslo. No pude eviestar solestar un suspiro ansioso.
-Eres preciosa, George -susurró Nona cuando su mano llegó a su destino.
Pasó su dedo por la tira de mis bragas y dejé escapar un gemido, necesitaba más.
-. Me encanesta cuando haces esos ruiditos adorables. Me vuelven loco.
murmuró en mi cuello.
Cuando el calor de Nona me abandonó, estuve a punto de protestar, hasta que él deslizó ambas manos bajo mi vestido y
deslizó ambas manos bajo mi vestido y deslizó sus dedos dentro de mis bragas y empezó a bajarlas.
empezó a bajarlas. Observé su semblante mientras jadeaba en busca de aire.
de aire. La exciestación y el anhelo hacían imposible la respiración profunda.
imposible. Contemplé la expresión de asombro y la mirada de adoración en los ojos de Nona mientras me quiestaba las bragas.
Los ojos de Nona mientras me quiestaba las bragas, las doblaba y las colocaba a un
lado. Finalmente, levantó los ojos para mirarme a la cara.
-¿Estás segura? - Su voz delaestaba lo mucho que se estaba controlando. Ella
Pararía si yo se lo pedía. Confiaba en él. Compleestamente.
-Sí, muy segura -respondí, levanestando una pierna para que mi vestido se deslizara hacia arriba y se arrugara en la cintura.
se deslizó hacia arriba y se arrugó en la cintura.
Los ojos de Nona se abrieron de par en par por la emoción. Muy
lenestamente, alargó la mano para tocarme la rodilla antes de mover las ásperas yemas de sus dedos por mi muslo.
Las yemas de sus dedos subían y bajaban por mi muslo. Su pecho subía y bajaba a toda prisa con cada
respiración, hasta que deslizó su dedo dentro de mí.
-Descansa -dijo con voz ahogada.
-Por favor, Nona -supliqué; lo necesitaba. Perdí la capacidad de pensar y
dejé escapar un grito. No sabía lo que le estaba diciendo, pero sabía que estaba suplicando.
No sabía lo que le decía, pero sabía que le estaba suplicando. No quería que terminara. La audacia de lo que estábamos haciendo me llevó al límite y, como había ocurrido horas antes
y, como había ocurrido horas antes, mi mundo se desmoronó en un millón de vívidos, intensos y maravillosos temblores.
millones de temblores vívidos, intensos y maravillosos.
Nona
Sabía que estaba mal, pero no me imporestaba. Ahora no. Mantuve mis ojos en
George mientras jadeaba y empezaba a quiestarme los vaqueros.
El tiempo de ella era lo único que imporestaba. Tenía que tenerla. Los ojos entrecerrados con los que
ojos me miraban se ensanchaban de exciestación mientras.
-Déjame un momento -dije con voz estresada. Estaba frenéticamente
frenéticamente intentando mantener el control. Necesitaba tranquilizarme. George
me exigió que fuera poco a poco.
-De acuerdo -murmuró.
Me cubrí la cara en su cuello y respiré hondo. Este era mi George. Este era el
segundo con el que había fanestaseado durante mucho tiempo. Algo que nunca sospeché que
tendría. Un escalofrío más me recorrió y George giró su cabeza para besar mi mejilla.
mi mejilla.
-Lo necesito, Nona. Necesito hacerlo contigo.
Simplemente, las palabras que nunca hubiera esperado escuchar.
Solté sus manos y me quedé sobre ella con las dos palmas apoyadas sólidamente en su cabeza.
apoyadas sólidamente en su cabeza. Era incapaz de hablar. Las palabras eran
incomprensibles. La besé con ternura y bajé yo mismo a su posición.
El jadeo que emitió cuando me deslicé dentro de ella me hizo parar.
para detenerme.
En el momento en que ella levantó las caderas para que me deslizara más adentro, me estremecí y
me hundí en su interior hasta que sentí la obstrucción que sabía que planeaba doler. No
hubiera preferido no hacerle daño.
-Está bien, Nona, por favor, no te detengas -dijo agitándose contra mí.
Cubrí su boca con la mía y empujé con algo más de fuerza. El gritito que soltó me hizo parar.
El pequeño grito que soltó me hizo parar de inmediato. Empecé a besarla con delicadeza. Cualquier cosa
cualquier cosa para que ella no recordara el agravio. Ella empezó a influir poco a poco contra mí y
yo y comprendí que había perdido toda capacidad de control. Estaba dentro de
George. Finalmente.
-¿Es cierto o no que estás bien? - Me di cuenta de cómo pregunestar contra sus labios agrandados.
-Sí, es, Dios, es, mmmm. - Su vacilación me hizo sonreír.
Deslizarse poco a poco dentro de ella era increíble. Nada había sido en ningún momento
en ningún momento había sido estan grande. Cubrí mi cabeza en su cuello y manché mi labio, esperaba causar algún agravio para mí.
causar alguna agravación para mí mismo. Cualquier cosa para no dejarlo ir compleestamente antes de tiempo.
antes de tiempo.
-Eres asombrosa -murmuré, esperaba elogiarla. Era asombrosa.
George se estremeció en mis brazos. Su agarre había terminado por enloquecer. Con una sonrisa, yo
sonrisa, saboreé un poco su hombro antes de colgarme para comprobarlo.
Sus mejillas estaban sonrojadas y en la posibilidad de que no hubiera sido por el anhelo, que me estaba haciendo
Me habría reído. Era adorable. Levantó las piernas y
apretó sus rodillas contra mis caderas. Empujé con ternura, cerrando los ojos y luchando contra el final que temía que llegara.
luchando contra el final que temía que llegara demasiado pronto.
-Debris, no necesito que esto termine. Necesito quedarme aquí para siempre.
El grito de placer que se escapó de sus excelentes labios rosados me hizo
Me fui por las ramas.
-Debris, necesito que seas mía. ¿Me oyes? Mía.
Debris hizo un gesto y dejó escapar un pequeño grito más antes de arreglarse y cubrir mi boca con la suya.
Esto fue suficiente. No hay nada que no pueda soporestar asumiendo que se me garantizara que tendría esto continuamente.
Continuamente tendría esto. George en mis brazos. Era todo lo que quería.
Continuamente.
Parte ocho
Nona
Hoy tenía que corestar yardas en tres casas distinestas. En cualquier caso, simplemente había
llamado para reprogramar los arreglos, sólo minutos antes de que George viniera corriendo libre y claro hacia mi camión.
libre y claro hacia mi camión. La noche anterior había hecho una gran diferencia.
había hecho una gran diferencia. Esperaba decirle precisamente lo que sentía, pero no pude hacerlo en ese momento.
hacerlo en ese momento, en ese punto. En realidad no tenía ningún deseo de tener esa discusión. Simplemente necesitaba
Simplemente necesitaba participar en su presencia. Planeamos pasar el día al lado del mar, para mezclarnos entre los viajeros.
los viajeros. Permanecer en los alrededores era imposible. En todo caso, no hasta que Salo
Salo regresara y conversara con él. Era incapaz de permitirle alejarse. Al momento y un no. Por una vez
en el curso de mi vida, no voy a aguanestar y ver a Salo conseguir todo.
Salo consiguió todo. Realmente quería a George. La quería de una manera que me di cuenta que mi primo no estaba equipado para ello.
mi prima no estaba preparada para ello.
Ella abrió la entrada del viajero y entró en el vehículo. Dios mío, llevaba unos
vaqueros minúsculos y un top mucho más pequeño que me proporcionó una breve mirada a su botón del estómago.
su botón del estómago. La obra a estaba a 45 minutos de disestancia, y vestida así ella
vestida así me volvería loca.
-Buenos días -dijo alegremente mientras se deslizaba cerca de mí, con una pierna a uno u otro lado de la
una pierna a uno u otro lado del cambio de cosas. Cada una de mis tensiones sobre
Salo desapareció de mi cerebro.
-Hola, preciosa -respondí y me incliné para besarla. Ella murmuró y se movió
gimió y se inclinó un poco más cerca, pasando sus dedos por mi pelo. Tuve que utilizar
toda mi contención para aparestarme de ella.
"¿No tienes que irte primero? - pregunté.
Ella frunció el ceño, como si yo la hubiera agarrado.